CONINAGRO analizó el Aporte Solidario votado por Diputados

Carlos Iannizzotto reflexionó que «las situaciones complejas se encaran con una mirada integral. A las familias, personas y pymes que están en una situación límite, claramente debemos ayudarlas pero con empleo. En Argentina la presión impositiva es la que mas creció en el mundo en lo que va del siglo XXI, es decir en los últimos 20 años afrontamos un proceso de complejización de las condiciones productivas.»

A propósito del tratamiento en el Parlamento del proyecto de ley sobre el Aporte Solidario, Extraordinario con carácter de emergencia, obligatorio y por única vez vinculado a los patrimonios de las personas humanas, con el objeto de mitigar los efectos de la pandemia, el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto expresó que: «es engañoso que se denomine «Aporte Solidario», cuando en realidad es un tributo y más específicamente un impuesto. Aquí no hay consenso ni métodos claros, entonces los caminos comienzan a ser angostos, pedregosos y en subida».

«La visión política de Coninagro es que el Estado aliente a los que invierten y producen, intentando remendar nuestra deuda externa y buscando una base sólida en los distintos estamentos, desde el potencial de las economías regionales, junto a pequeños y medianos productores, industrializar y comercializar con un Estado que apoye la actividad privada y a las pymes. Necesitamos que las políticas de Estado sean consensuadas, porque cuando hay consenso, ahí sí, surge la solidaridad», agregó.

«Estamos a favor de aportar, de una contribución única, especial y solidaria frente a un marco de emergencia. Lo que solicitamos es que sea consensuado, porque también en el universo de los afectados por la crisis están nuestros productores, por ello la intención es que se revise cómo se contempla al sector productivo y que se analice en la Ley», añadió.

Al mismo tiempo, Iannizzotto remarcó que «Coninagro no mira de reojo los problemas sociales, por el contrario, tiene una visión inclusiva en términos de generación de empleo, de igualdad de oportunidades, de diversificar la producción y regionalizar el país, desde la impronta del productor que cada día trabaja la tierra, siendo una de las formas más nobles de combatir la pobreza», dijo y agregó que: «Hemos destacado y presentado propuestas sobre el papel de la ruralidad, dispuesta a contener y recibir a familias afectadas por el déficit habitacional».

«Argentina tiene una altísima presión impositiva sobre los que invierten y producen, por caso, es el segundo país con mayor presión impositiva a las empresas, y si bien este impuesto grava a las personas físicas, todos sabemos que en el ámbito de la producción agropecuaria muchos campos productivos están a nombre de personas físicas y en sucesiones indivisas», agregó Iannizzotto.

«Tratar esto como un problema de ricos y pobres es plantear una dialéctica ideológica, las situaciones complejas se encaran con una mirada integral», sostuvo el dirigente.

«Aquí hay una contradicción, por un lado un Estado que quiere extraer de donde no hay, cuando muchos sectores están pidiendo moratorias».

Asimismo, el presidente de la entidad rural se refirió a la no coparticipación del tributo: «Es un impuesto que no es federal, seguimos concentrando recursos en la Nación, pero en este caso entendemos si es que tiene una asignación específica como marca la ley y un criterio cuantitativo distributivo. El sector cooperativo considera que en el asociativismo y en la idea de la federalización del país está la génesis de algunas soluciones».

Podemos visualizar que antes de la modificación del dictamen de proyecto de ley, en el cual los sujetos alcanzados debían posicionar los bienes al 31/12/2019, los $200 millones equivalen a USD 3.350.645. Posicionando los bienes a la fecha eventual de entrada en vigencia de la ley, podemos ver claramente como cayó un 25% el equivalente en dólares, por lo que alcanzaría de una forma más fácil el aporte respecto de los sujetos.

En ese sentido, Iannizzotto ejemplificó: «Si hay personas que han invertido en maquinaria, innovación y tecnología, no son personas ricas desde el concepto socio-ideológico, sino que son personas o empresas que están tratando de fomentar una alimentación saludable y sustentable. Este impuesto alcanza a muchas pequeñas y medianas empresas y productores».

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