21/01/2026 - Edición Nº658

Política

Inversiones Riesgosas

Inversiones millonarias y fábricas en jaque: la cara B del RIGI

21/01/2026 | El RIGI atrae inversiones mineras millonarias, pero habilita importaciones que amenazan empleo y proveedores locales. El caso Río Tinto expone el riesgo de desindustrialización en la cadena del litio argentino. Advertencia para Mendoza


por Redacción Mendoza Económico


Lo temido por algunos industriales y analistas de la política económica, y que advertimos oportunamente, parece concretarse y comienza a desatar una honda preocupación. El RIGI atrae inversiones, pero comienza a transformarse a su vez en una palada de tierra sobre la industria nacional.

Los industriales argentinos especializados en estructuras metálicas para naves industriales y galpones enfrentan una tormenta perfecta. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), promulgado para atraer capitales extranjeros, comienza a mostrar sus efectos colaterales más temidos. Según trascendió en las últimas horas, en el megaproyecto de litio que Río Tinto impulsa en Salta, con una inversión de 2.700 millones de dólares, la multinacional ya importó desde China la mitad de las 6.000 toneladas de estructuras necesarias, equivalente al 10% de la capacidad instalada total del sector local. Y planea importar la otra mitad en el transcurso de este año y el próximo.

Esta decisión, confirmada por la minera a las principales empresas argentinas del sector, genera pánico por la pérdida de empleo y la erosión de una cadena de valor nacional en un mercado cíclico dependiente de grandes obras.

El proyecto recibió la aprobación de su RIGI hace apenas meses y fue festejado en las redes por el ministro Caputo y el presidente Javier Milei.
Es más, el 11 de diciembre pasado, Milei, junto a su hermana y el canciller Pablo Quirno, recibió a una nutrida delegación de autoridades nacionales y locales de la empresa.
Javier Milei con la cúpula de Río Tinto en diciembre en la Casa Rosada
Javier Milei con la cúpula de Río Tinto en diciembre en la Casa Rosada

Un precedente alarmante en la minería del litio

El caso de Río Tinto no es un hecho aislado, sino un precedente alarmante. La segunda minera más grande del mundo, tras adquirir Arcadium Lithium por 6.700 millones de dólares en marzo pasado, controla ahora proyectos clave como Rincón en Salta y Sal de Vida en Catamarca, ambos amparados en el RIGI aprobado en mayo de 2025.

La planta de 53.000 toneladas anuales de carbonato de litio empleará tecnología de extracción directa (DLE), con desembolsos proyectados de 571 millones de dólares en el primer año y 885 millones en el segundo. Sin embargo, la compañía ya había importado plantas modulares procesadoras desde China, instaladas sobre bases de hormigón, priorizando costos sobre la oferta local.

Los incentivos del RIGI que favorecen la importación

El RIGI, diseñado para dinamizar inversiones en minería y energía, ofrece aranceles cero para insumos críticos y permite pagar con dólares offshore sin ingresar divisas al país. Fuentes del sector minero destacan cómo esta combinación potencia la ventaja china: manufacturas hasta un 40% más baratas, gracias a economías de escala y logística optimizada.

Ni un tornillo local”, resume el terror de los industriales, evocando casos como el de una empresa nacional de Santa Fe que compró un galpón nuevo entero para su fábrica en China, desarmado en cinco contenedores.

El límite difuso del “compre local”

El artículo 174, inciso L, del RIGI exige un “plan de desarrollo de proveedores locales” con un mínimo del 20% del monto de inversión en bienes y obras nacionales. No obstante, esta cláusula se diluye con la salvedad: “siempre y cuando la oferta local esté disponible en condiciones de mercado en precio y calidad”.

Para los afectados, esto es una puerta abierta al bypass total. “¿Cómo competir con China?”, se preguntan ejecutivos desplazados, recordando que incluso Chile, con acero más barato y acceso al Pacífico, ve quebrar a sus firmas mineras ante la avalancha asiática.

Impacto en la industria y riesgos para la cadena de valor

El volumen importado para un solo proyecto satura la demanda local en un sector con picos durante las grandes obras y valles prolongados. Consultores estiman que, si se replica, miles de puestos de trabajo peligran a mediano plazo.

Más allá de los costos, surgen preocupaciones técnicas. La materia prima local es certificada y adaptada a normas de prevención sísmica, altura y riesgos zonales. Las importaciones chinas, aunque avaladas por multinacionales, abren flancos a productos de dudosa trazabilidad. “Se suman muchos a traer cualquier cosa”, advierten los empresarios, por ahora en off, alertando sobre la seguridad estructural en un país con geografía compleja.

Una alerta de la minería que no queremos

El caso salteño debe servir de advertencia para Mendoza, que trabaja fuertemente para, por fin, desarrollar la minería como un gran camino para agrandar la matriz productiva y generar un despegue económico, de infraestructura y de su producto bruto.

El ejemplo parece todo lo contrario a lo que se quiere desarrollar, por lo que habrá que trabajar fuertemente en marcos regulatorios locales que pongan límite a esas prácticas y permitan el desarrollo de los proveedores locales, con la posibilidad no solo de proveer a los desarrollos mineros locales, sino también nacionales e internacionales.
No es un camino fácil, pero tampoco imposible.

Un modelo en cuestión: inversión a costa de soberanía industrial

El RIGI cumple su promesa de atraer gigantes: Río Tinto subrayó su rol en la continuidad de Rincón y Sal de Vida. Sin embargo, el precio es alto para la metalurgia argentina, pilar de la industrialización minera.

Mientras China exporta “casas y cabañas listas” que inundan mercados vecinos, el Gobierno enfrenta un dilema: ¿priorizar divisas rápidas o forjar proveedores locales competitivos? La experiencia chilena, con quiebras en cadena, urge correcciones al RIGI para endurecer el “compre local” y evitar una desindustrialización encubierta. Sin ajustes, la pesadilla podría extenderse, sacrificando empleo por litio como mineral sin desarrollo exportado.