por Redacción Mendoza Económico
En un gesto que reafirma el alineamiento geopolítico de la Casa Rosada con la Casa Blanca, el Gobierno nacional formalizó este jueves el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos que había sido anunciado el 13 de noviembre.
La firma del documento, realizada en Washington por el canciller Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, marca un punto de inflexión en la relación bilateral.
El entendimiento, según se informó oficialmente, busca reducir aranceles, facilitar el flujo comercial y fomentar inversiones, aunque un análisis pormenorizado de la letra chica revela un escenario de beneficios desiguales y desafíos regulatorios para la industria local.
El corazón del anuncio oficial destaca los logros obtenidos para la exportación argentina. Según lo estipulado, Estados Unidos eliminará los aranceles para 1.675 productos nacionales, una medida que el Palacio San Martín estima podría recuperar exportaciones por un valor de 1.013 millones de dólares.
El punto más festejado por la comitiva argentina es la ampliación inédita de la cuota de carne bovina con acceso preferencial: a partir de 2026, se habilitarán 100.000 toneladas anuales (frente a las 20.000 actuales), proyectando ingresos adicionales de hasta 800 millones de dólares para el sector frigorífico.
Asimismo, Washington se comprometió a retirar aranceles sobre ciertos insumos no disponibles y productos no patentados para uso farmacéutico.
Sin embargo, la contrapartida exigida por la potencia del norte es extensa y estructural. Argentina se ha comprometido a eliminar aranceles en 221 posiciones que abarcan maquinaria nueva y usada, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos.
Adicionalmente, reducirá al 2% otras 20 posiciones, principalmente en autopartes, y otorgará cuotas específicas para vehículos y productos agrícolas estadounidenses con el fin de abaratar bienes de capital.
Más allá de los aranceles, el acuerdo implica una reingeniería en la soberanía del país para regular su política comercial externa. En materia de normas técnicas, Argentina aceptará bienes que cumplan con los estándares estadounidenses o internacionales sin exigir evaluaciones adicionales locales.
Esto significa el reconocimiento automático de certificaciones federales de EE.UU. para la seguridad y emisiones de vehículos, así como las aprobaciones de la FDA para dispositivos médicos y fármacos, eliminando la “doble ventanilla” burocrática.
El capítulo agrícola también presenta novedades sensibles para los productores locales. Argentina habilitó el ingreso de ganado en pie desde Estados Unidos y permitirá el acceso de carne aviar en el plazo de un año.
Se simplificarán los registros para carnes vacunas y porcinas, y no se exigirá el registro de plantas para lácteos, evitando además restricciones por denominaciones de origen en quesos.
En el terreno de la propiedad intelectual, un reclamo histórico de Washington, el país reforzará el combate contra productos falsificados, incluidos los digitales, y se comprometió a alinear su régimen con los estándares internacionales para resolver las observaciones del informe “Special 301” sobre patentes.

El Secretario de Comercio de Estados Unidos junto al Canciller Argentino muestran el acuerdo
A pesar del optimismo oficial, la negociación dejó un sabor agridulce en la industria pesada: la revisión de los aranceles al acero y al aluminio que impuso Estados Unidos quedó en suspenso.
Estos gravámenes, impuestos por Donald Trump, oscilan entre el 25% y el 50%, y su eliminación será analizada “más adelante”.
El acuerdo trasciende lo meramente comercial e ingresa en el terreno de la seguridad económica y la alineación estratégica. Ambas naciones acordaron profundizar la cooperación frente a “prácticas ajenas al mercado de terceros países” —una referencia velada a China—, coordinando controles de exportación y seguridad de inversiones.
Además, Argentina se comprometió a abordar las distorsiones generadas por empresas estatales y revisar subsidios industriales.
En materia de comercio digital, Argentina reconocerá a Estados Unidos como una jurisdicción adecuada para la transferencia transfronteriza de datos y aceptará firmas electrónicas bajo la ley norteamericana.
También se ratificaron compromisos laborales, prohibiendo la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, y ambientales, enfocados en la tala ilegal y la pesca, alineándose con la OMC.
Analistas del comercio internacional advierten sobre un desbalance en el intercambio de concesiones. Mientras que Argentina obtiene mejoras tangibles en carne y acceso para recursos naturales, la lista de beneficios para Estados Unidos es sustancialmente mayor.
Un conteo preliminar sobre el comunicado de la Casa Blanca arroja una proporción de aproximadamente tres beneficios clave para Argentina frente a más de una veintena de ventajas comerciales y regulatorias para Estados Unidos, que logra penetrar barreras no arancelarias y consolidar su presencia en sectores tecnológicos y de servicios.
El presidente Javier Milei confirmó que el texto será enviado al Congreso para su ratificación, defendiendo el pacto como una herramienta para modernizar la economía y atraer inversiones en energía y minerales críticos.
Restará ver si el Poder Legislativo avala un acuerdo que, si bien abre puertas en el norte, reconfigura drásticamente las reglas del juego para el mercado interno.
Mejores condiciones de exportación de carne de res
Acceso preferencial de medicamentos
Acceso preferencial de productos químicos
Acceso preferencial de maquinaria
Acceso preferencial de productos de tecnología de la información
Acceso preferencial de dispositivos médicos
Acceso preferencial de vehículos automotores
Acceso preferencial de productos agrícolas
Argentina desmantela barreras no arancelarias
Argentina no exige formalidades consulares
Argentina no dará conformidad propia para productos con certificado aprobado por EE.UU. en materia de automóviles, alimentos y medicamentos
Argentina fortalecerá el combate a la falsificación y piratería
Argentina se abre al ganado bovino vivo de EE.UU.
Argentina se abre a las aves de corral de EE.UU.
Argentina se abre a “ciertos quesos y carnes” de EE.UU.
Argentina “no exigirá el registro de instalaciones para las importaciones de productos lácteos estadounidenses”
Argentina reforzará el combate a “la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso”
Argentina adoptará medidas para combatir la tala ilegal
Argentina hará un uso más eficiente de los minerales críticos
Argentina aplicará la normativa de la OMC sobre subvención a la pesca
Argentina “intensificará la cooperación con Estados Unidos para combatir las políticas y prácticas no mercantiles de otros países”
Cooperación para el comercio de minerales críticos
Argentina abordará “distorsiones” generadas por las empresas estatales y las subvenciones industriales
Argentina facilitará el comercio digital con EE.UU.