por Redacción Mendoza Económico
En un contexto donde la gastronomía busca diferenciarse a través de la experiencia, el concepto de Cellier emerge como una propuesta que pone en valor la curaduría, el origen del producto y el tiempo como factor económico. Bajo esta premisa abre Cellier Anna, en Chacras de Coria, como una nueva apuesta de perfil premium.
El espacio funciona como una despensa especializada, donde quesos, charcuteries, conservas, frutas, verduras y vinos argentinos son seleccionados bajo un criterio artesanal y de calidad, replicando la lógica del “tesoro gastronómico” que históricamente formó parte de las casas europeas.

Cellier Anna propone un modelo basado en curaduría y experiencia.
Detrás del proyecto hay más de dos décadas de experiencia gastronómica, con antecedentes como Anna Bistró y Brillat Savarin. En esta nueva etapa, el foco está puesto en productos de elaboración cuidada, con identidad y trazabilidad.
La propuesta se apoya en una red de productores argentinos, fortaleciendo economías regionales y aportando valor agregado a la cadena alimentaria, en un segmento donde el consumidor prioriza calidad, relato y experiencia por sobre volumen.
El Cellier no es un espacio de acceso inmediato. Su lógica está asociada al descubrimiento, a la espera y al momento preciso del consumo. La conservación en condiciones controladas de temperatura, humedad y luminosidad es parte central del concepto, que revaloriza el tiempo como activo.
Este enfoque dialoga con nuevas tendencias del mercado gastronómico, donde el consumo se vincula a experiencias memorables, maridajes cuidados y propuestas personalizadas.

El proyecto articula gastronomía, vino y producción artesanal.
En Cellier Anna también se pueden encontrar los platos clásicos de Anna Bistró y la pastelería de Brillat Savarin, generando una sinergia entre marcas consolidadas y un nuevo formato comercial que amplía la propuesta sin perder identidad.