por Redacción Mendoza Económico
La última edición del Festival A Morfar, realizada en el Parque San Vicente, se consolidó como uno de los eventos gastronómicos de mayor impacto económico en Mendoza. Según cifras oficiales, la actividad inyectó más de 650 millones de pesos a la economía local durante los días de carnaval.
El flujo de capital benefició de manera directa al sector gastronómico, a emprendedores locales y a proveedores de servicios que formaron parte de la propuesta, reafirmando el rol de los eventos masivos como dinamizadores del consumo interno.
Uno de los sectores con mayor protagonismo fue el de la industria cervecera mendocina. Durante el festival se comercializaron 5.000 litros de cerveza artesanal, correspondientes en su totalidad a marcas locales, un dato que refleja la capacidad de tracción de este tipo de encuentros sobre la producción regional.
La alta demanda registrada durante el evento pone en evidencia el crecimiento del consumo de productos de cercanía y el fortalecimiento de la identidad gastronómica provincial como activo económico.
Más allá del consumo directo, el Festival A Morfar tuvo un fuerte impacto en el mercado laboral. La organización y el desarrollo del evento generaron 150 empleos directos, vinculados a tareas de logística, técnica, producción y atención al público.
A esto se sumaron 525 puestos de trabajo indirectos, que abarcaron rubros como transporte, proveedores, servicios gastronómicos, limpieza y seguridad, ampliando el alcance del impacto hacia la economía social y los servicios complementarios del departamento.
El intendente Diego Costarelli destacó que los resultados obtenidos posicionan a Godoy Cruz como un polo gastronómico y cultural de referencia en la provincia.
Desde la gestión municipal subrayaron que la estrategia de articular eventos culturales, recreación familiar y oportunidades de negocios para el sector privado se consolida como una herramienta eficaz para sostener el crecimiento económico, incluso en contextos de menor consumo.
Con estos indicadores, el Festival A Morfar trasciende su carácter festivo y se afirma como una política pública de impacto productivo, capaz de generar ingresos, empleo y visibilidad para los actores locales. Un modelo que refuerza el vínculo entre cultura, gastronomía y desarrollo económico territorial.