03/03/2026 - Edición Nº699

Economía

Nuevos tiempos

Apreciación del peso: causas, política económica y dilemas productivos

25/02/2026 | El peso argentino inicia 2026 con una apreciación inesperada. Factores globales, tasas altas y flujos financieros explican la fortaleza cambiaria, mientras crecen los debates sobre su impacto en la competitividad, el empleo y el crecimiento.


por Redacción Mendoza Económico


El inicio de 2026 encuentra al peso argentino en una posición inusual dentro de su propia historia económica. En un país marcado por recurrentes episodios de inestabilidad cambiaria, la moneda local aparece entre las de mejor desempeño del universo emergente. Un reciente informe de la agencia internacional Bloomberg ubica al peso entre las monedas que más se apreciaron en los primeros meses del año, un dato que desafía buena parte de los patrones conocidos del ciclo económico argentino.

En apenas dos meses, la moneda local acumuló una apreciación superior al 5% frente al dólar estadounidense. Este comportamiento la coloca en línea con otras divisas latinoamericanas y la separa de economías con desequilibrios externos persistentes y alta dependencia del financiamiento internacional, rasgos históricamente asociados a la Argentina.
Los billetes de peso argentino recuperan valor frente al dólar
Los billetes de peso argentino recuperan valor frente al dólar


El quiebre de la estacionalidad cambiaria

El fenómeno resulta todavía más llamativo si se considera la estacionalidad. Enero y febrero suelen ser meses de presión cambiaria: tras el pico de demanda de pesos de fin de año, hogares y empresas tienden a dolarizar portafolios, generando tensiones en el mercado. Desde 2003, el dólar financiero registró en ese período una suba promedio cercana al 4%. En 2026, ese patrón volvió a quebrarse.

Lejos de una corrección alcista, el tipo de cambio descendió hasta niveles que no se observaban desde hacía varios meses, aun con una inflación elevada. El tipo de cambio real multilateral, calculado por el Banco Central de la República Argentina, muestra una apreciación real significativa respecto del inicio del año. La pregunta que se impone es doble: cuáles son los factores que explican esta fortaleza y qué tan sostenible puede resultar en el tiempo.


El contexto internacional como factor de impulso

Una parte de la respuesta remite al escenario externo. El dólar atraviesa una fase de debilidad global, visible tanto frente a las monedas del G10 como en el renovado interés por activos de mercados emergentes. En ese contexto, los flujos financieros internacionales hacia este grupo de países se intensificaron, impulsando una apreciación generalizada de sus monedas.

El peso argentino se benefició de ese viento de cola internacional, que amplificó dinámicas internas ya presentes y le permitió destacarse dentro del conjunto de economías emergentes, pese a sus fragilidades estructurales.


Política monetaria y abundancia de dólares

Sin embargo, explicar el fenómeno solo por factores externos sería incompleto. La política económica local desempeñó un rol central. El endurecimiento monetario, con tasas de interés elevadas orientadas a contener la inflación, encareció la permanencia en dólares y volvió más atractivos los instrumentos en pesos.

Paralelamente, la oferta de divisas mostró una solidez poco habitual. La liquidación del complejo agroexportador se mantuvo firme y se sumaron emisiones de deuda corporativa y provincial que aportaron dólares adicionales al mercado, configurando un escenario de abundancia relativa de divisas.


Carry trade y rol del Banco Central

La combinación de tasas altas y abundancia de dólares incentivó estrategias de carry trade, con inversores desarmando posiciones en moneda extranjera para aprovechar los rendimientos en pesos. El resultado fue una presión sostenida a la baja sobre el tipo de cambio, incluso en un contexto en el que el Banco Central actuó como comprador neto de reservas.

La autoridad monetaria no intervino para frenar la apreciación, sino que aprovechó el escenario para recomponer activos externos y fortalecer su posición, acumulando reservas en pocas semanas.


Debate abierto sobre sostenibilidad

El debate, no obstante, permanece abierto. Algunos analistas sostienen que, sin la presencia compradora del Banco Central, el tipo de cambio habría caído aún más, reflejando un exceso de oferta de divisas. Otros argumentan que la intervención oficial contribuyó a ordenar expectativas y evitar movimientos bruscos que podrían haberse revertido con la misma rapidez.


Estabilidad nominal versus competitividad

Más allá de la discusión técnica, la apreciación del peso reaviva una tensión estructural de la economía argentina: el delicado equilibrio entre estabilidad nominal y competitividad. Un tipo de cambio bajo ayuda a moderar la inflación y mejora el poder adquisitivo en el corto plazo, pero también eleva los costos en dólares de la producción local.

El reciente cierre de una empresa industrial volvió a poner sobre la mesa el riesgo de que un peso fuerte, sostenido por flujos financieros, termine afectando la base productiva si no es acompañado por mejoras estructurales.


La visión oficial: una moneda como ancla

Desde el Gobierno, la fortaleza cambiaria no es vista como un efecto colateral. La administración de Javier Milei concibe una moneda fuerte como un pilar del nuevo esquema macroeconómico. La apuesta oficial es que la estabilización, la desregulación y las reformas permitan que la competitividad no dependa exclusivamente del tipo de cambio.

En esa misma línea se inscribe la visión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien ha reiterado la necesidad de construir una moneda sólida como ancla del programa económico. Escasez de pesos, abundancia de dólares y una economía sin devaluaciones recurrentes constituyen los ejes de una estrategia ambiciosa.


Un equilibrio bajo observación

El desafío hacia adelante será sostener este equilibrio en un contexto global volátil y con un frente interno que aún muestra fragilidades. La apreciación del peso, celebrada por su impacto desinflacionario, convive con interrogantes sobre su efecto en el crecimiento y el empleo. Como tantas veces en la Argentina, el tipo de cambio vuelve a ser el espacio donde se condensan expectativas, tensiones y apuestas de largo plazo.

ómetro donde se condensan expectativas, tensiones y apuestas de largo plazo.