02/03/2026 - Edición Nº698

Economía

Mercados y guerra

Petróleo en alza y temor inflacionario tras la escalada militar en Medio Oriente

02/03/2026 | La ofensiva en Medio Oriente reavivó el temor a un shock energético global. El riesgo sobre el estrecho de Ormuz disparó el petróleo y el gas, sacudió a los mercados financieros y volvió a poner en foco la inflación mundial.


por Redacción Mendoza Económico


La ofensiva militar lanzada durante el fin de semana por Estados Unidos e Israel sobre Irán y Líbano reactivó uno de los fantasmas históricos de la economía global: la vulnerabilidad del suministro energético. El foco inmediato se desplazó hacia el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo de apenas 160 kilómetros por donde transita alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado que consume el planeta. Bastaron las primeras horas de misiles para que los mercados reaccionaran con extrema volatilidad.

Petróleo y gas: subas abruptas en cuestión de horas

Durante la madrugada europea, el precio del crudo llegó a escalar cerca de un 13%, antes de moderar parcialmente la suba. El Brent, referencia en Europa, rozó los 79 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense avanzó más del 7%. En lo que va del año, el petróleo acumula un incremento cercano al 30%, una señal elocuente del nerviosismo previo que ya dominaba a los inversores.

La reacción del gas natural fue aún más abrupta. El contrato TTF europeo se disparó más del 25%, hasta ubicarse en torno a los 40 euros por megavatio hora, niveles que evocan los momentos más críticos posteriores a la invasión rusa de Ucrania.
Las bolsas asiáticas y europeas arrancaron a la baja mientras el petróleo comienza la escalada
Las bolsas asiáticas y europeas arrancaron a la baja mientras el petróleo comienza la escalada

Ormuz bajo presión: el riesgo no es el bloqueo formal

El temor central de los mercados no es un bloqueo oficial del estrecho, sino una interrupción de facto del tráfico marítimo. Las principales navieras y transportistas de crudo suspendieron operaciones y cerca de 150 buques permanecen paralizados en la zona.

Irán informó ataques contra petroleros vinculados a intereses estadounidenses y británicos, mientras Washington recomendó evitar la navegación en el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el mar Arábigo. En ese contexto, analistas de Goldman Sachs advirtieron que el tránsito “parece estar significativamente interrumpido”, aunque sin daños confirmados en la producción o la infraestructura exportadora.

Asia en alerta y un impacto que se vuelve global

Por Ormuz fluye una media de 14,5 millones de barriles diarios de petróleo, de los cuales cerca del 90% tiene como destino Asia, lo que explica la inmediata preocupación de China, India y Japón. Europa recibe apenas el 4%, pero el impacto es global: cualquier alteración en este corredor intensifica la competencia por suministros alternativos y presiona al alza los precios en todos los mercados.

En el caso del gas natural licuado, el efecto puede ser aún más severo, al tratarse de un mercado más estrecho y altamente sensible a shocks geopolíticos.

Proyecciones alcistas y advertencias de los grandes bancos

“La interrupción efectiva del tráfico impide que unos 15 millones de barriles diarios lleguen a los mercados”, señaló Jorge León, de Rystad Energy, quien proyecta precios del crudo en un rango de 85 a 90 dólares por barril si no hay señales rápidas de distensión.

En la misma línea, Morgan Stanley revisó al alza su previsión para el Brent, mientras que Citigroup contempla incluso escenarios de cambio de régimen en Teherán, una hipótesis que el mercado observa con cautela.

OPEP+, Irán y el impacto inflacionario global

El problema se agrava porque buena parte de la producción adicional anunciada por la OPEP+ —unos 206.000 barriles diarios a partir de abril— también debe salir del Golfo Pérsico. Irán, por su parte, bombea cerca de 3,3 millones de barriles diarios, alrededor del 3% de la oferta mundial, y sigue siendo un actor clave pese a las sanciones.

Cualquier escalada que afecte su producción o exportaciones tendría consecuencias directas sobre la inflación global, en un contexto ya marcado por tasas de interés elevadas y bajo crecimiento.

El recuerdo de los años setenta y un umbral inquietante

Algunos analistas trazaban paralelismos con el embargo petrolero de los años setenta, cuando los precios del crudo se cuadruplicaron y alteraron durante años el equilibrio económico mundial. Trasladado a valores actuales, ese shock equivaldría a un petróleo cercano a los 90 dólares por barril, un umbral que hoy aparece inquietantemente cercano.

Mercados financieros: huida hacia la calidad

Los mercados financieros también comenzaron a reflejar el riesgo. Las Bolsas registraron fuertes caídas, con ventas generalizadas en Europa, Asia y Wall Street. En España, el Ibex 35 cedía más del 3%, con la excepción de algunas energéticas, beneficiadas por el alza del crudo.

El movimiento clásico de “huida hacia la calidad” volvió a imponerse: el oro subió más del 3%, el dólar se fortaleció frente al euro y los bonos soberanos captaron demanda, aunque condicionados por la expectativa de mayor inflación futura.

Cautela, pero con un escenario de riesgo persistente

Pese a la tensión, expertos internacionales llamaban a la cautela, argumentando que ninguna de las partes tiene incentivos claros para sostener un conflicto prolongado y que la experiencia reciente muestra que los shocks geopolíticos tienden a diluirse si no derivan en daños estructurales.

Sin embargo, el escenario más temido no es el de una escalada breve y contenida, sino el de una guerra de desgaste que mantenga al estrecho de Ormuz bajo amenaza durante meses, con efectos persistentes sobre la energía, la inflación y el crecimiento global.