13/03/2026 - Edición Nº709

Economía

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La inflación se estanca en 2,9% y analistas anticipan un marzo más caliente

13/03/2026 | La inflación de febrero fue 2,9% y consultoras prevén que marzo podría superar el 3%, lo que confirmaría el freno en el proceso de desaceleración de precios.


por Redacción Mendoza Económico


La dinámica reciente de los precios volvió a encender señales de alerta en el escenario macroeconómico argentino. Luego de que la inflación de febrero se ubicara nuevamente en 2,9%, distintas consultoras privadas comenzaron a advertir que marzo podría cerrar por encima del 3% mensual, un nivel que confirmaría el freno del proceso de desaceleración que el Gobierno aspiraba a consolidar durante el primer trimestre.

El dato difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostró que el índice se mantuvo sin cambios respecto de enero, reflejando que el proceso de desinflación iniciado a mediados de 2025 entró en una etapa de estancamiento.

Con el resultado de febrero, la inflación acumula nueve meses sin descender, manteniéndose por encima del 1,5% mensual registrado en mayo de 2025, el valor más bajo durante la actual administración. La cifra también se ubica lejos de las expectativas planteadas por el Gobierno, que proyectaba una desaceleración más marcada del índice hacia mediados de año.


El dato interanual volvió a subir

El informe del Indec también reveló otro dato relevante: la inflación interanual volvió a mostrar una leve aceleración.

En los últimos doce meses, el aumento de precios alcanzó 33,1%, lo que implica un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto del registro de enero.

Aunque el nivel sigue siendo considerablemente inferior al observado durante 2024, la evolución reciente sugiere que el proceso de estabilización enfrenta dificultades para consolidarse con la velocidad esperada por el equipo económico.


Las señales que anticipan un marzo más caliente

El foco de atención de analistas y operadores económicos se trasladó rápidamente hacia marzo. Diversos economistas coinciden en que los primeros indicadores del mes muestran una dinámica de precios más intensa, con una inflación que podría volver a ubicarse por encima del umbral del 3%.

Las mediciones de alta frecuencia elaboradas por consultoras privadas apuntan en esa dirección. Según esos relevamientos preliminares, el aumento de precios estaría impulsado por una combinación de factores estacionales y ajustes en precios regulados.

Entre los elementos estacionales aparecen los incrementos asociados al inicio del ciclo lectivo, que impactan especialmente en educación e indumentaria. A ello se suman factores externos, como el aumento de los combustibles, influido por la suba internacional del petróleo vinculada a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Estos movimientos suelen trasladarse al resto de la economía a través de los costos logísticos y productivos, amplificando su impacto sobre el índice general.

De confirmarse una inflación superior al 3%, el dato representaría una señal relevante. Por un lado, consolidaría la percepción de que la tendencia descendente observada durante la segunda mitad de 2025 perdió impulso. Por otro, podría afectar las expectativas económicas en un momento en que el Gobierno intenta consolidar su programa de estabilización.


La estructura del índice explica parte de la inercia

El análisis de los componentes del índice de precios permite comprender mejor la persistencia de la inflación.

Durante febrero, el rubro que registró el mayor aumento fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba cercana al 6,8%. Este incremento estuvo vinculado principalmente a los ajustes tarifarios derivados del proceso de reducción de subsidios a los servicios públicos.

Sin embargo, el mayor impacto sobre el resultado final provino del rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentó 3,3% en el mes.

Dentro de esa categoría, uno de los movimientos más relevantes fue el aumento de 7,2% en carnes, un producto de fuerte incidencia en la canasta de consumo de los hogares argentinos.


La inflación núcleo vuelve a ubicarse por encima del promedio

Otro indicador seguido de cerca por los analistas es la inflación núcleo, que excluye los precios regulados y estacionales para reflejar la tendencia subyacente del proceso inflacionario.

En febrero, este índice alcanzó 3,1%, superando al nivel general y marcando el registro más alto de los últimos diez meses.

Este dato resulta particularmente significativo porque la inflación núcleo suele interpretarse como una medida de inercia inflacionaria. Cuando su ritmo supera al promedio del índice general, suele indicar que la dinámica de precios responde a factores más persistentes de la economía y no sólo a shocks puntuales.

En este caso, el índice general logró mantenerse por debajo de ese nivel en parte gracias a la caída de 1,3% en los precios estacionales, que contribuyó a moderar el resultado final.


El debate por la medición de la inflación

La evolución del índice de precios también volvió a abrir la discusión sobre la medición oficial de la inflación.

A comienzos de año, el Gobierno decidió cancelar la implementación de un nuevo índice de precios elaborado durante la gestión de Marco Lavagna en el Indec, que incorporaba una canasta de consumo más actualizada basada en datos de 2017-2018.

El indicador actualmente vigente continúa utilizando una estructura de ponderaciones basada en el período 2004-2005, lo que, según varios economistas, puede subestimar el peso de algunos rubros en el gasto actual de los hogares.

Estimaciones del sector privado indican que, si la inflación de febrero se hubiera calculado con el índice alternativo, el resultado habría sido ligeramente superior al oficial, ubicándose entre 3% y 3,1%.

La diferencia se explica principalmente por la ponderación de los servicios públicos. En la canasta más reciente, rubros como electricidad y gas tenían un peso cercano al 14%, frente al 10% que poseen en el índice actual. En un contexto de fuertes ajustes tarifarios, esa diferencia amplifica el impacto de los aumentos.

De todos modos, el contraste entre ambas mediciones es relativamente reducido. En febrero, la brecha habría sido de apenas algunas décimas. Sin embargo, de repetirse de forma sostenida podría implicar una medición acumulada de inflación más elevada y una mayor erosión del salario real.


La interpretación del Gobierno

Desde el Gobierno, el ministro de Economía Luis Caputo atribuyó la persistencia inflacionaria al proceso de normalización de la economía.

Tras conocerse el dato de febrero, el funcionario sostuvo que el país atraviesa una etapa de reacomodamiento de precios relativos luego de más de dos décadas de distorsiones acumuladas.

Según la visión oficial, el programa económico se apoya en tres pilares principales: equilibrio fiscal, control de la emisión monetaria y recomposición del balance del Banco Central.

La expectativa del Ejecutivo es que esa combinación permita reducir progresivamente la inflación hasta niveles similares a los de economías con estabilidad macroeconómica.


Un indicador económico con impacto político

Sin embargo, los datos recientes muestran que el proceso de desinflación atraviesa una fase más compleja.

Desde mediados de 2025, la inflación mensual se mantiene cerca del 3%, y las proyecciones para marzo sugieren que ese nivel seguirá siendo difícil de perforar en el corto plazo.

En este contexto, la evolución del índice de precios adquiere también una dimensión política. La reducción de la inflación fue uno de los objetivos centrales de la administración de Javier Milei y un factor clave para sostener la mejora inicial de las expectativas económicas.

Si marzo confirma un registro superior al 3%, el dato podría abrir una nueva discusión sobre el ritmo y los límites del programa de estabilización, en un momento en que el Gobierno busca demostrar que el estancamiento reciente responde a factores transitorios y no a un obstáculo estructural del esquema económico.