por Redacción Mendoza Económico
El mapa del supermercadismo argentino vuelve a reconfigurarse con un movimiento de peso: la cadena La Anónima, controlada por la familia Braun, formalizó la adquisición parcial del fondo de comercio de la división de hipermercados del Grupo Libertad, en una operación que marca un punto de inflexión tanto para el posicionamiento territorial de una compañía como para la estrategia de reconversión de la otra.
El acuerdo incluye la transferencia de 12 sucursales distribuidas en ocho provincias, junto con un centro de distribución, y contempla además el traspaso del personal que actualmente se desempeña en esos establecimientos. Mendoza, sin embargo, queda al margen de esta transacción.
Las sucursales involucradas están ubicadas en Córdoba (4), Tucumán (2), Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero, plazas donde La Anónima tenía hasta ahora una presencia limitada o inexistente.
La operación representa un giro estratégico para una empresa con más de 117 años de historia, cuya identidad comercial estuvo históricamente asociada a la Patagonia y ciudades medianas del interior. Con este movimiento, la cadena da un salto hacia mercados de mayor densidad poblacional, con niveles de consumo más sofisticados y una competencia más intensa.
Federico Braun, presidente del Directorio, definió la adquisición como “una oportunidad única de crecimiento y expansión” en regiones donde la empresa tenía escasa penetración. Con la incorporación de estas sucursales, La Anónima pasará a operar 183 locales en 91 ciudades, consolidando su escala en el plano nacional.

Para el Grupo Libertad, la venta de su negocio de hipermercados no implica una retirada del país, sino una reorientación estratégica. Desde su incorporación al Grupo Calleja en 2024 (uno de los principales operadores supermercadistas de El Salvador) la compañía inició un proceso de redefinición de su core business.
El foco ahora estará puesto en el desarrollo inmobiliario, particularmente en la expansión y operación de los centros comerciales Paseo Libertad, un segmento que el grupo considera más alineado con su perfil actual y con mejores perspectivas de sostenibilidad.
Carlos Calleja, vicepresidente del directorio, sostuvo que la operación permitirá fortalecer la compañía en el corto, mediano y largo plazo, apoyándose en un negocio que presenta mayor previsibilidad y escalabilidad.
El negocio de real estate del Grupo Calleja ya tiene una dimensión significativa en América Latina. La compañía administra más de 1,1 millón de metros cuadrados de superficie comercial, distribuidos en 50 centros y galerías en Argentina, Colombia y El Salvador, y con proyectos en desarrollo en Uruguay.
En conjunto, estos espacios reciben más de 180 millones de visitantes al año. En Argentina, la red incluye 14 centros comerciales en nueve provincias, con más de 1.300 locatarios y un flujo anual cercano a los 40 millones de visitas.
En este contexto, la salida del negocio de hipermercados aparece como una decisión consistente con una estrategia de especialización y optimización de activos.
En relación con Mendoza, desde el Grupo Libertad indicaron que los establecimientos continuarán operando bajo su administración actual. No obstante, confirmaron que se encuentran en negociaciones con terceros para garantizar la continuidad del negocio minorista y la preservación de los puestos de trabajo.
La empresa anticipó que en las próximas semanas podría haber definiciones más concretas sobre el futuro de esas operaciones.
La operación reabre interrogantes sobre la evolución del sector supermercadista en Argentina, que desde hace años atraviesa un proceso de consolidación y búsqueda de escala.
Las cadenas de tamaño medio, como La Anónima, enfrentan el desafío de competir en plazas donde operan grandes jugadores nacionales e internacionales, con estructuras más complejas y estrategias comerciales agresivas.
El ingreso en capitales provinciales y ciudades intermedias de alto consumo obligará a la compañía a adaptar su modelo operativo, históricamente exitoso en mercados menos saturados.
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la garantía de continuidad laboral para los trabajadores de las sucursales transferidas, quienes pasarán a integrar la estructura de La Anónima.
En un contexto donde los procesos de reconversión suelen generar incertidumbre, este punto fue destacado por ambas compañías como un elemento clave de la negociación y un factor de estabilidad en la transición.
Más allá de la operación puntual, el acuerdo refleja una tendencia más amplia: mientras algunos actores del sector buscan ganar escala y capilaridad territorial, otros optan por replegarse hacia negocios más rentables o menos expuestos a la volatilidad del consumo.
En ese tablero en transformación, La Anónima apuesta por crecer en mercados más competitivos, mientras que Grupo Libertad redefine su rol en la economía argentina, apostando al desarrollo inmobiliario como eje de su futuro.