por Redacción Mendoza Económico
Con la proximidad de los fines de semana largos —en particular el del 24 de marzo y el receso de Semana Santa— Chile vuelve a consolidarse como uno de los destinos predilectos para los argentinos que buscan realizar escapadas breves. La cercanía geográfica, sumada a la posibilidad de organizar viajes de pocos días sin una logística compleja, refuerza una tendencia que, lejos de ser coyuntural, se ha mantenido constante en los últimos años.
El flujo de viajeros hacia el país trasandino responde a una combinación de factores estructurales y dinámicos. Por un lado, la accesibilidad terrestre —especialmente desde regiones como Cuyo— reduce costos y tiempos de traslado. Por otro, la oferta comercial chilena continúa ejerciendo un fuerte atractivo, particularmente en rubros como indumentaria, tecnología y artículos para el hogar, donde la percepción de precios competitivos sigue vigente para el consumidor argentino.

En este contexto, datos recientes del sector financiero digital aportan una dimensión cuantitativa al fenómeno. Según registros de la fintech Prex, más de 20 mil usuarios utilizaron sus servicios para operar en Chile durante los últimos meses, lo que evidencia no solo el volumen de viajeros, sino también un cambio en la gestión de los gastos en el exterior. Entre los destinos más elegidos sobresale Santiago, con enero como el mes de mayor nivel de consumo.
El análisis de las transacciones revela además patrones de consumo específicos. Las grandes cadenas de retail concentran la mayor parte del gasto, con firmas como Falabella, Paris y Ripley liderando las preferencias. El ticket promedio de USD 140 permite inferir que se trata mayoritariamente de compras planificadas, asociadas a bienes durables o semidurables.
Desde la perspectiva empresarial, las expectativas para los próximos feriados son de crecimiento. “Chile sigue siendo uno de los destinos internacionales más elegidos por los argentinos para escapadas de pocos días. Para los próximos fines de semana largos estimamos un aumento significativo en los consumos”, señaló Daniel Conte, country manager de Prex Argentina.
La afirmación se inscribe en un escenario en el que la demanda turística de cercanía se mantiene resiliente, incluso frente a la volatilidad macroeconómica.
Sin embargo, más allá del destino en sí, uno de los aspectos que ha cobrado mayor relevancia en la planificación de estos viajes es la gestión de los pagos en el exterior. La incertidumbre cambiaria y la coexistencia de múltiples cotizaciones del dólar en la Argentina han impulsado a los viajeros a buscar herramientas que les permitan operar con mayor previsibilidad y transparencia.
En este sentido, la digitalización de los servicios financieros aparece como un elemento clave. La incorporación de funcionalidades específicas para operar en moneda extranjera —como el Bolsillo CLP— responde a una demanda concreta: simplificar las transacciones y reducir la necesidad de cálculos constantes o del uso de efectivo.
Este tipo de soluciones permite a los usuarios visualizar tanto el saldo disponible como los consos directamente en pesos chilenos, lo que facilita el control del gasto durante la estadía. Además, la posibilidad de pagar mediante tecnología contactless desde el celular introduce un nivel adicional de comodidad y seguridad, alineado con las tendencias globales.
Desde un enfoque operativo, el sistema contempla también mecanismos de respaldo: en caso de no contar con saldo en moneda local, los consumos pueden debitarse automáticamente desde cuentas en dólares o pesos argentinos. Este esquema de integración financiera reduce fricciones y contribuye a una experiencia más fluida.
La consolidación de estas herramientas no solo refleja una evolución tecnológica, sino también un cambio cultural en los hábitos de consumo de los argentinos que viajan al exterior. La planificación ya no se limita a la elección del destino o el alojamiento, sino que incorpora variables financieras con un grado de sofisticación creciente.
En definitiva, el renovado interés por Chile como destino de escapadas cortas no puede explicarse únicamente por su proximidad o su oferta comercial. Se trata de un fenómeno más amplio, en el que convergen factores económicos, tecnológicos y de comportamiento, donde la gestión eficiente del gasto se vuelve tan determinante como la experiencia turística.