por Redacción Mendoza Económico
En 2025, las exportaciones argentinas de bienes alcanzaron los 87.077 millones de dólares, la segunda cifra nominal más alta de la historia, superada únicamente por el récord de 2022. El dato, sin embargo, no se explica por una mejora en los precios internacionales (que cayeron por tercer año consecutivo) sino por un volumen exportado que alcanzó niveles sin precedentes. Y en ese esfuerzo productivo, el campo volvió a ser el actor principal.
Las cadenas agroindustriales generaron 51.070 millones de dólares, el tercer total más alto de la historia en términos nominales, representando el 58,6% del total exportado en bienes. Un guarismo que confirma la hegemonía estructural del sector, a pesar de que nuevos complejos, particularmente el energético y el minero, han comenzado a ganar protagonismo en la canasta exportadora.
El informe elaborado por los economistas Bruno Ferrari, Emilce Terré y Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sintetiza con precisión la paradoja del año: mientras los precios FOB de exportación retrocedieron un 0,6%, el índice de cantidades exportadas creció un 10,0%, alcanzando un récord histórico. En otras palabras, Argentina exportó más que nunca en volumen, en un contexto de precios desfavorables.

Las exportaciones argentinas marcaron su segundo récord histórico de exportaciones
Este crecimiento en cantidades fue especialmente pronunciado en los rubros vinculados al sector primario: tanto los Productos Primarios (PP) como las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) marcaron récords en sus respectivos índices de volumen. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), por su parte, se mantuvieron por encima del promedio de la última década, aunque lejos de su máximo histórico de 2011. El segmento de Combustibles y Energía (CyE), en tanto, registró una expansión sostenida desde 2018, aunque todavía se ubica un 26% por debajo del pico de 2002.
El dominio del agro queda en evidencia al analizar el ranking de los diez principales complejos exportadores del país: siete de ellos pertenecen a cadenas agroindustriales. Soja, maíz, carne y cueros bovinos, trigo, pesquero, girasol y lácteos concentran en conjunto el 48% de las exportaciones nacionales, según los datos anuales más recientes.
Al frente de todos, el Complejo Soja exportó 21.441 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 9,2%. Su supremacía no tiene rivales reales en el corto plazo: representa por sí solo casi una cuarta parte del total exportado por Argentina. El Complejo Maíz, en cambio, fue la excepción negativa del agro, con una caída del 8,3% interanual que lo dejó en cuarto lugar del ranking con 6.658 millones de dólares.
Entre los mayores crecimientos del año, el Complejo Girasol lideró el podio con un salto del 47,0% en su valor exportado, seguido por el Complejo Carne y Cueros Bovinos, que creció un 24,3%, y el Complejo Trigo, con una expansión del 32,0%. Estos desempeños reflejan tanto mejoras en la productividad como condiciones de demanda externa favorables para ciertos productos.
El capítulo más relevante en términos de transformación estructural de la canasta exportadora lo protagoniza el Complejo Petrolero-Petroquímico. Con exportaciones por 11.495 millones de dólares en 2025 (un crecimiento del 15,1% respecto al año anterior y del 135% en relación con 2021), este sector se ha consolidado como el segundo complejo más importante del país, desplazando al automotriz y ampliando sostenidamente la brecha respecto a los demás. En apenas cuatro años pasó del cuarto al segundo puesto en el ranking nacional, una transición que los analistas de la BCR califican como estructural.
El otro sector en ascenso sostenido es el Complejo Oro y Plata, el único que registra cinco años consecutivos de crecimiento. Entre 2020 y 2025, más que duplicó su valor exportado: pasó de 2.365 millones a 4.877 millones de dólares, impulsado principalmente por el auge en los precios internacionales del oro, que compensó con creces la caída en los volúmenes de extracción —el año pasado, el mineral registró su tercer total más bajo en volumen de la última década, un 40% por debajo del promedio del período.
Pese a estos avances, la diversificación de la canasta exportadora argentina enfrenta límites evidentes. El Complejo Automotriz, segundo en importancia industrial, registró una caída del 1,4% interanual y continúa sin recuperar el dinamismo que lo caracterizó en años anteriores. El sector no agropecuario, aunque en crecimiento, todavía no tiene la escala ni la regularidad necesarias para modificar el peso relativo del campo en la ecuación exportadora.
Lo que el año 2025 confirma, en definitiva, es una tendencia que se reitera con cada ejercicio: Argentina exporta más cuando el campo produce más. La resiliencia del sector agroindustrial, capaz de alcanzar récords de volumen incluso en contextos de precios internacionales a la baja, es el sostén más firme de la balanza comercial del país. El avance de la energía y la minería es un dato positivo y una señal de maduración productiva. Pero mientras la soja siga generando por sí sola más divisas que cualquier otro complejo exportador, el reinado del campo seguirá siendo inobjetable.