por Redacción Mendoza Económico
La reforma laboral volvió a poner en evidencia la distancia entre el sector empresario y el sindicalismo. Durante el Insurance Week en Mendoza, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, y el co-secretario general de la CGT, Jorge Sola, expusieron diagnósticos contrapuestos sobre el nuevo marco jurídico.
Ambos coincidieron en un punto: ninguna ley genera empleo por sí sola. Sin embargo, desde allí las miradas se bifurcan. Para Rappallini, la norma representa un piso necesario de previsibilidad tras dos décadas sin crecimiento del empleo formal, estancado en torno a los seis millones de puestos. En cambio, Sola sostuvo que el problema no es la legislación, sino la falta de inversión productiva.

La CGT avanza en la impugnación judicial de más de 70 artículos.
El titular de la UIA cuestionó el esquema previo, al que definió como rígido y con alta litigiosidad, lo que —según planteó— limitaba la capacidad de gestión empresaria. En ese marco, destacó la incorporación del Fondo de Acumulación Laboral (FAL) como una herramienta clave, especialmente para pymes, al aportar previsibilidad en contrataciones y desvinculaciones.
Desde la CGT, la mirada es opuesta. Sola calificó la reforma como inconstitucional y aseguró que el gremialismo ya la impugna en más de 70 artículos. Además, advirtió sobre un contexto de deterioro económico, con desempleo en alza, caída del consumo y pérdida de empleo en sectores como construcción, industria y comercio. Sobre el FAL, fue contundente: lo definió como salario diferido de los trabajadores.
En el mismo evento, el ministro del Interior, Diego Santilli, respaldó la estrategia económica y afirmó que el país está “cerca de cruzar a la otra orilla” hacia un ciclo de crecimiento sostenido.
El funcionario reconoció el costo del ajuste, pero aseguró que ya se sentaron las bases para la recuperación. En ese sentido, destacó el superávit fiscal, el crecimiento en 11 de 15 sectores y los niveles récord de exportaciones e inversiones.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de avanzar en un entorno de menor litigiosidad laboral, y puso a Mendoza como ejemplo por sus reformas orientadas a reducir la conflictividad judicial.
Santilli también dejó un mensaje directo al sector privado: el crecimiento dependerá de la capacidad de las empresas de invertir y generar actividad en un contexto más desregulado. Además, descartó retrocesos en el rumbo económico y proyectó un escenario con crecimiento en 2026 y 2027, con foco en empleo, inclusión y exportaciones.

Rappallini y Sola expusieron posiciones opuestas sobre la reforma laboral en Mendoza.
El intercambio dejó en claro que la discusión sobre la reforma laboral está lejos de saldarse. Mientras el empresariado la ve como una herramienta para mejorar la competitividad, el sindicalismo la enfrenta en el plano judicial y reclama participación en su rediseño.
En ese escenario, el desafío no solo pasa por la norma en sí, sino por lograr que el crecimiento proyectado se traduzca en más empleo y menor conflictividad, dos variables clave para la economía.