02/04/2026 - Edición Nº729

Economía

Economía en crisis

Se profundiza la crisis industrial: automotrices y consumo en caída libre

02/04/2026 | La industria argentina cae en 2026: automotrices y bienes durables en baja, leve impulso del agro y energía, y un rebote aún insuficiente.


por Redacción Mendoza Económico


Las proyecciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) confirman un inicio de año complejo para el sector. Mientras rubros vinculados a Vaca Muerta y el agro muestran signos de vitalidad, el fuerte declive automotriz y la retracción en bienes durables sostienen el índice general en niveles históricamente bajos.

La actividad industrial argentina no logra consolidar una senda de recuperación definitiva y anticipa, para el mes de febrero de 2026, una caída interanual en torno al 3%.

Según estimaciones elaboradas por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), basadas en datos adelantados de consumo de energía eléctrica y consultas a referentes empresariales, la manufactura nacional se mantuvo estancada en la comparación mensual, registrando un retroceso del 0,8% sin estacionalidad frente a enero.

De este modo, la tendencia a la baja en la actividad productiva persiste, configurando un escenario que no logra disimular la contracción estructural arrastrada desde períodos anteriores.

Fuerte impacto en el sector automotriz

Este cuadro recesivo no afecta a todas las ramas de manera uniforme, sino que ratifica un panorama de profunda heterogeneidad sectorial. Los primeros indicadores de febrero revelan que el rubro automotriz es uno de los principales traccionadores del declive, con una merma en su producción del 8,1% mensual.

Dicha retracción se explica por un menor desempeño de la demanda, tanto en las concesionarias del mercado interno como en las colocaciones externas.

En sintonía directa con esta contracción, las exportaciones totales hacia Brasil se redujeron un 2,6%, afectadas fundamentalmente por el menor volumen de vehículos enviados al país vecino durante el segundo mes del año.

La actividad industrial sigue en franca caída según los datos de la propia UIA

Construcción: rebotes estadísticos y caída de fondo

La cadena de valor vinculada a la construcción también refleja este comportamiento dispar. Si bien el Índice Construya evidenció un marcado crecimiento desestacionalizado del 15,9% respecto a enero, los despachos físicos de cemento cayeron un 1,8%.

A pesar de los leves repuntes estadísticos, la producción para la construcción continúa siendo una de las áreas más golpeadas del entramado productivo, operando en la actualidad un 20% por debajo de los volúmenes registrados en 2022.

Metalmecánica y consumo energético

Por su parte, el bloque metalmecánico y de metales básicos prolongó su tendencia bajista. La producción de metalmecánica se contrajo un 1,9%, la elaboración de aluminio descendió un 1,6% y la fabricación de acero sufrió un pronunciado desplome del 11,5% mensual.

A la par, el consumo de energía eléctrica por parte de los Grandes Usuarios Industriales se mantuvo estable respecto a enero, reflejando caídas en sectores como vehículos, madera, papel y construcción, que fueron compensadas únicamente por el impulso en la refinación de petróleo y los productos químicos.

Señales positivas desde el agro y la maquinaria

Como contrapartida positiva dentro de los indicadores anticipados, el patentamiento de maquinaria industrial exhibió un avance del 4,2%, y la liquidación de divisas agroindustriales creció un 2,4% sin estacionalidad, amparada en el buen desempeño de la cosecha durante el primer bimestre.

No obstante, en términos absolutos, las liquidaciones de febrero totalizaron una reducción superior a los 500 millones de dólares en comparación con enero, consecuencia de una menor cantidad de días hábiles y de diversos paros gremiales que afectaron la operatoria del sector.

Los datos del INDEC confirman la tendencia

La radiografía preliminar de febrero encuentra su correlato directo en los datos oficiales consolidados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes a enero, mes en el cual la industria manufacturera cedió un 3,2% interanual.

Aunque en la medición intermensual el nivel general experimentó un crecimiento desestacionalizado del 3,1% respecto a diciembre, el análisis desagregado expone que diez de los dieciséis sectores que componen el indicador operaron en terreno negativo en la comparación anual.

Derrumbe en bienes durables

El retroceso de enero estuvo incidido categóricamente por la parálisis en la fabricación de bienes durables y semidurables, cuyo desplome alcanzó el 32,2% interanual, restando dos puntos porcentuales al nivel general.

Dentro de las ramas más castigadas, con caídas de dos dígitos, figuraron la producción de vehículos automotores (-25,7%), los productos textiles (-23,9%), las prendas de vestir, cuero y calzado (-20,6%), y la maquinaria y equipo (-20,2%).

A esto se sumó el desempeño negativo en la producción de insumos industriales, que restó un punto porcentual de incidencia a raíz de la menor demanda generalizada de las fábricas.

Consumo masivo como amortiguador

En el extremo opuesto, operaron como amortiguadores de la caída aquellas industrias vinculadas a la elaboración de bienes de consumo masivo, que aportaron una incidencia positiva del 0,7%, apuntaladas principalmente por los productos alimenticios y farmacéuticos.

Asimismo, destacaron por su vigor la producción de sustancias y productos químicos, con un alza del 7,2% impulsada por los agroquímicos, y la refinación de petróleo, que creció un 2,2% sostenida por el dinamismo continuo de Vaca Muerta.

Perspectivas: rebote insuficiente y cautela

En términos analíticos, el documento del CEU-UIA advierte que la dinámica reciente, pese al incipiente rebote iniciado a fines del año anterior, resulta insuficiente para revertir el deterioro productivo a largo plazo. Al evaluar los últimos doce meses, se constata que el nivel de producción se mantiene, en promedio, un 9% por debajo de las marcas de 2022.

Finalmente, los especialistas recomiendan extrema prudencia al interpretar las variaciones de este primer tramo del año. Las cifras de enero y febrero suelen estar sesgadas por factores estacionales, dadas las paradas técnicas y el receso vacacional en las plantas industriales.

Para dilucidar con precisión los verdaderos motores de la industria y confirmar una tendencia sólida, será imperativo aguardar el cierre del primer trimestre completo. Mientras tanto, la manufactura transita un laberinto de contrastes, donde la resiliencia energética y agroindustrial aún no logra compensar el letargo del núcleo fabril tradicional.

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