Vitivinicultura; Enero trae el calor y el juego de la cosecha

Por Marcelo López Álvarez

Enero no solo trae el calor del verano del desierto sino también que las uvas se van mostrando y los sueños de la cosecha van tomando forma.

También empiezan las tensiones y los pronósticos de cómo vendrá la cosecha que sirven para ir semblanteando el precio y sobre todo asegurarse la uva en una temporada donde se calcula que la conjunción de calidad, cantidad y baja de stock tensionarán el mercado. Algunos actores ya dan pistas de que esa tensión será fuerte. Un par de bodegas muy importantes anduvieron visitando a sus productores cual Reyes Magos reconociéndoles un suplemento a lo que le habían pagado por la uva de la cosecha 2020 a cambio de que le aseguren que la cosecha 2021 se la entregaran a ellos.

Claro que, así como algunos que prefieren tomar este camino reconociendo a sus productores diferencias para garantizarse la entrada a bodega de las nuevas uvas, otros también ya empezaron su juego con las operaciones para tirar abajo el precio de la cosecha que viene, un verdadero clásico de cada año.

Mientras, como contábamos la semana pasada, el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) 2030 ya es oficial y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) trabaja activamente con la visión de integración y futuro. En estos días se pusieron en marcha las actividades para avanzar en un Sistema Integrado Vitivinícola (SIV) en La Rioja, a partir de un proyecto pensado, diseñado y presentado por Cooperativa La Riojana, en carácter de entidad beneficiaria, y la COVIAR, a través de las unidades ejecutoras de Investigación, Desarrollo e Innovación (IDI) y la de Pequeños Productores, que fue aprobado por el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación y por el que llegarán $13,3 millones en aportes no reembolsables para su ejecución.

El objetivo general es desarrollar un Sistema Integrado entre la Bodega Villa Unión y viñedos de pequeños productores ubicados en las localidades de Guandacol y Villa Castelli en La Rioja. En ese marco, el proyecto establece estos objetivos específicos como aumentar la competitividad, generar puntos de venta directo, favorecer el vinculo bodega-productores favoreciendo los ingresos de estos y trabajar en el uso de recursos en viñedos y calidad de la uva con asistencia técnica permanente en forma remota.

Los modelos asociativos, ya está probado, son de alto impacto y solucionan situaciones muy complejas que por lo general terminan expulsando a los productores de sus tierras y también a mediano largo plazo terminando con las vides.

El proceso asociativo también deberá darse con la vista puesta en el mercado internacional. El Observatorio Vitivinícola entregó a la prensa este jueves un detallado informe de las exportaciones argentinas de vino. Y si bien, la buena noticia es el aumento marcado de la mismas y las oportunidades que surgen a partir de los conflictos comerciales entre las grandes potencias, no se puede dejar de remarcar la preocupación que genera la altísima concentración de las operaciones.

Las primeras 10 bodegas exportadoras concentran el 67,6 por ciento del volumen exportado y las primeras 20 el 79,2 %. El otro 20 por ciento se reparte entre casi 400 bodegas. Como siempre cada buena noticia tiene su contracara y la concentración mayúscula que se ve en este caso no es una buena noticia para el modelo vitivinícola argentino -que como ya sabemos no es de concentración- sino de mucha expansión y territorialidad de sus productores que siempre quedan débiles ante los grandes pulpos.

Columna Publicada en MendoVoz

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