16/06/2024 - Edición Nº74

Placeres

Vino Argentino

Finca Bandini hace historia con el ciclo “Patria y vino" junto a Felipe Pigna

10/06/2024 | La bodega fundada y comandada por Federico Bandini, desde sus comienzos está vinculada estrechamente con la historia de la vitivinicultura de la provincia de Mendoza. Cómo parte de ese compromiso puso en marcha el ciclo “Patria y vino” con Felipe Pigna.



Finca Bandini, una bodega indisolublemente ligada a la historia de la vitivinicultura de Mendoza,  dio inicio al ciclo “Patria y vino”. La primera edición se realizó el pasado 25 de Mayo en Cru Wine Bar (Buenos Aires) y contó con la participación de Felipe Pigna, quien develó a los asistentes secretos de los orígenes de la industria vitivinícola de nuestro país y a las sucesivas ocasiones en las que el vino estuvo presente a lo largo de la historia, temas sobre los que el historiado ya escribió un libro sobre el tema.

La tapa del libro de Felipe Pigna  de la historia del vino argentino.

El próximo encuentro del Ciclo se llevará a cabo en el mes de agosto, en conmemoración del aniversario de la muerte del General Don José de San Martín.

Los asistentes participaron de un almuerzo patrio que incluyó locro y empanadas, maridados con los grandes vinos de Finca Bandini. Como yapa, Felipe Pigna dejó su firma plasmada en las botellas de los asistentes.

“El vino está vinculado al asado, a los encuentros y a grandes momentos de la historia… Charles Darwin fue invitado por Juan Manuel de Rosas a comer un asado con cuero y a tomar vino argentino. Tras esa degustación, Darwin pasó a ser un gran difusor del vino y la carne argentina. Nuestra historia está regada por vino, muchos pactos se han firmado copa de por medio, por ejemplo el de Cañuelas (1829), entre Juan Lavalle y Rosas. Perón, Alfonsín y muchos expresidentes fueron buenos tomadores y conocedores del vino. Esta bebida nacional también estuvo presente en la Campaña Libertadora: en el equipo que llevaron los soldados había comida muy potente y también una importante cantidad de vino para contrarrestar el frío. También había vino en los puestos de abastecimiento, fue una logística impresionante, una de las epopeyas más importantes de la historia de la humanidad”, contó entre otras anécdotas Pigna.

 

Finca Bandini y su vínculo con la historia del vino

Finca Bandini se asienta sobre el que fue el cauce antiguo del Río Mendoza - dentro de los límites de la finca (que ocupa 77 hectáreas) se encuentran dos áreas de gran valor patrimonial íntimamente relacionadas con la historia del agua y el desarrollo agropecuario de la provincia.

Una de ellas, llamada Dos Cauces, marca el punto en el que se unen dos vías de agua pura de deshielo, que administra el Departamento  General de Irrigación de Mendoza y que proveen de agua a varias fincas y a otras zonas dentro de la provincia. Su caudal es permanente y recorre toda la extensión de la finca, de Oeste a Este.

El otro de los puntos emblemáticos es el denominado Los Muros (foto de portada). Allí aún se puede observar parte de la estructura de las antiguas esclusas derivadoras o compuertas que datan del año 1922 y que son las que permitían la desviación del agua del Río Mendoza para distribuirla a distintos puntos de la provincia y que dan nombre a esta región.

Es así como Federico Bandini, como fundador y propietario de la bodega, decidió conservar ese valioso patrimonio por considerarlo representativo de la historia de Mendoza y del legado de los antepasados que habitaron esas tierras.

El vino en la historia argentina

Felipe Pigna firmo libros y botellas a los asistentes.El compromiso de Finca Bandini con la historia es profundo. En línea con esa idea, el ciclo “Patria y vino” fue ideado por la bodega para perpetuar ese legado y para poner de relevancia a Mendoza como provincia viticultora, pionera en la construcción de sistemas hidráulicos que luego se replicaron en el resto del país.

En su análisis, Felipe Pigna explicó que la historia argentina y el vino están fuertemente vinculados. Y recordó que muchos de los pactos y encuentros de nuestros próceres tuvieron como protagonista al vino.

Tras explicar que la Revolución de Mayo fue muy popular, Pigna reveló que entre el 22 y el 25 de mayo, mientras se debatía en el Cabildo Abierto, el consumo de vino fue muy alto.

“El vino argentino es de fines del siglo XVI, llegó a América gracias a Cristóbal Colón que lo trajo en su segundo viaje. Luego, el rey Felipe II prohibió la producción de vino en América para que no compitiera con el español, pero después se autoriza a través de las órdenes religiosas, por lo que se comienza a hacer pasar la producción privada como si fuera de los conventos para no pagar impuestos. A fines del siglo XVI, la primera empresaria argentina, la mendocina Melchora Lemos, se dedicó a la producción de vinos de calidad, dirigía la empresa y comercializaba el vino”, explica Felipe Pigna.

Con el tiempo, el vino se fue expandiendo a gran parte del territorio argentino, pero su producción se concentró en Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta, predominando la cepa Criolla, mientras que en Salta el Torrontés ya tenía gran relevancia. Por ese entonces, Mendoza era un territorio semidesértico. Esa situación fue revertida con la intervención de la mano del hombre. En este punto adquieren gran relevancia los sistemas de riego diseñados por los pueblos originarios -especialmente los huarpes-, que hicieron posible la agricultura en la provincia.

Y continua “Cuando llega José de San Martín ya había una industria importante del vino, pero la principal industria mendocina era la exportación de ganado a Chile. Al caer Chile a manos españolas, se corta el comercio ganadero y, como gobernador de Cuyo, San Martín transforma la economía mendocina dándole impulso a la agricultura y puntualmente a la vitivinicultura. Él, junto con el diputado Godoy Cruz, es el autor de la primera ley proteccionista para liberar de impuestos a los vinos y aguardientes, pero el proyecto no fue aprobado”.

Según relató Manuel Olazábal, un granadero cercano al prócer, San Martín inauguró las catas a ciegas cuando en una reunión con sus oficiales, entre los que estaban Lavalle y Las Heras, puso la etiqueta de un vino de Málaga a uno de Mendoza y viceversa. Sirvió primero el que era de Málaga con la etiqueta de Mendoza y los oficiales sentenciaron “que le falta mucho” para ser un buen vino. Del vino siguiente (etiquetado como español pero netamente mendocino), dijeron que era extraordinario. San Martín les reveló la verdad y les advirtió de su escaso patriotismo, poniendo de relieve que se habían dejado encandilar por la etiqueta.

“El gran problema de Mendoza era el transporte ya que los centros de consumo (Córdoba, Rosario y Buenos Aires) estaban lejos. Aparece entonces Domingo Faustino Sarmiento, quien en la década del 50 -cuando aún no era presidente- convoca al ingeniero agrónomo francés Michel Aimé Pouget, que ya había creado un centro de experimentación en Chile, para que fundara en Mendoza una Escuela de Agricultura, la cual aún existe. Pouget es quien trae el Malbec, el Cabernet Sauvignon y otras cepas. A partir de esto, se diversifica la producción. Con la llegada del ferrocarril, en la década del 80, se resuelve el problema del transporte y se incrementa la demanda de vino de la mano de los inmigrantes franceses, italianos y españoles. Esto hace que crezcan las bodegas mendocinas. Aún no era un vino de alta calidad pero ya había gran masividad”, explicó Felipe Pigna ante los presentes.

Según relató el historiador, a principios de la década del 20 Argentina era el segundo productor de vinos del mundo en volúmenes. Este pasó a ser un producto nacional muy importante hasta la crisis del 30. Luego se observa un fuerte crecimiento de la demanda en los 40, al punto que se dicta una ley que permite agregarle agua al vino para abastecerla. Entre los 50 y los 70, Argentina alcanza el más alto consumo de vino per cápita con 70 litros por habitante por año, y es también el país que más invierte en publicidad de vino en el mundo.

Luego fueron cambiando las costumbres, y en las mesas argentinas se incorporaron las gaseosas y la cerveza. Hubo una crisis de la vitivinicultura en la década del 80, hasta que en los 90 la industria se reconvirtió con la llegada de los grandes enólogos, como Michel Rolland. Los productores comenzaron a poner el foco en la calidad. El desenlace es este presente, en el que la Argentina está considerada entre los mejores productores de vino del mundo.