por Redacción Mendoza Económico
La inflación de marzo de 2026 alcanzó el 3,4 %, según el INDEC, y volvió a poner en tensión el programa económico del Gobierno de Javier Milei. El dato no solo se ubicó por encima del 3%, sino que además se convirtió en el registro mensual más alto del año, interrumpiendo la expectativa de desaceleración sostenida.
El resultado representa un golpe al relato oficial, que proyectaba una inflación en descenso hacia niveles cercanos a cero antes de fin de año. En cambio, el comportamiento de los precios evidencia que el proceso de desinflación aún enfrenta resistencias estructurales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el índice se ubicaría por encima del 3%. Tras la confirmación del dato, el funcionario atribuyó la suba a factores puntuales.
Entre los principales argumentos oficiales aparecen:
Además, el Gobierno vinculó parte de la presión inflacionaria al conflicto en Medio Oriente, que impulsó aumentos en los combustibles de entre el 20% y el 25% en distintos tramos de la cadena energética.
Pese a este escenario, Caputo sostuvo que desde abril comenzará un proceso de desinflación y crecimiento, y afirmó que se vienen “los mejores meses” para la economía.
El dato de inflación de marzo estuvo impulsado por aumentos significativos en varios sectores clave:
Este comportamiento muestra un mapa de presiones heterogéneas, donde factores estacionales, tarifarios y externos convergen sobre el índice general.

La inflación no cede y complica el relato de Javier Milei
El dato de marzo se suma a una dinámica que empieza a generar dudas. En febrero, el IPC había sido de 2,9 %, mientras que el primer bimestre acumuló 5,9 %.
Con el nuevo registro, la inflación acumulada del primer trimestre se ubicaría en torno al 9,4 %, lo que implica un ritmo superior al esperado por el mercado.
Si bien los niveles actuales siguen por debajo de los registrados en años anteriores, la comparación con 2025 resulta menos favorable y debilita uno de los principales activos del Gobierno: la baja de la inflación.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya anticipaba una inflación cercana al 3% para marzo, con una núcleo del 2,9%.
Para los próximos meses, las proyecciones indican una desaceleración gradual:
En términos anuales, el mercado estima que Argentina cerrará 2026 con una inflación del 29,1 %.
Más allá de las proyecciones, la inflación sigue siendo un problema central para los argentinos. Un estudio de la consultora ARESCO revela que el 21 % de la población la considera hoy su principal preocupación.
Además:
Estos datos reflejan un deterioro en el poder adquisitivo y una creciente vulnerabilidad financiera, incluso en un contexto de menor inflación respecto a años previos.
Con el IPC de marzo en 3,4 %, el Gobierno enfrenta un escenario complejo. Por un lado, debe contener las expectativas y sostener la credibilidad del programa económico. Por otro, necesita que la desaceleración prometida se materialice en los próximos meses.
En este contexto, el viaje de Luis Caputo a Washington para participar en las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial será clave. Allí, el rumbo del plan económico argentino volverá a estar bajo análisis, junto con la necesidad de financiamiento externo.