por Redacción Mendoza Económico
El mercado de franquicias en Argentina atraviesa un cambio de lógica: la eficiencia gana terreno frente al volumen. En un contexto económico desafiante, los modelos de negocio evolucionan hacia estructuras más ágiles, con menor inversión inicial y foco en la rentabilidad.
La tradicional apuesta por grandes locales en ubicaciones estratégicas pierde peso frente a formatos más livianos, orientados a servicios y con una lógica de operación simplificada.
El sector supera los 60.000 puntos de venta activos en el país, impulsado por una tendencia creciente hacia modelos low cost. Las inversiones iniciales arrancan en torno a los USD 10.000 en servicios y desde USD 35.000 en propuestas comerciales.

Los modelos low cost ganan terreno frente a los formatos tradicionales.
Este cambio responde a la necesidad de reducir riesgos y optimizar costos en un escenario de mayor incertidumbre económica.
El mercado muestra dos perfiles bien definidos. Por un lado, aparece el profesional que busca el autoempleo como alternativa frente a la volatilidad del mercado laboral.
Por otro, crece la figura del inversor que entiende la franquicia como un activo financiero, con foco en la rentabilidad, los plazos de recupero y sin involucrarse necesariamente en la operación diaria.
La expansión de estos formatos se apoya en tres pilares centrales que redefinen el negocio:

En Mendoza crecen formatos como islas y locales compartidos.
Este esquema permite mejorar la rentabilidad y reducir la exposición financiera.
En Mendoza, la tendencia se traduce en formatos más flexibles y creativos. Se consolidan modelos como islas, góndolas en centros comerciales, locales compartidos (co-franchising), espacios mini y propuestas móviles.
Estas alternativas permiten reducir costos de alquiler y eliminar barreras de entrada, facilitando el acceso a nuevos inversores.
El desempeño del negocio ya no se vincula al tamaño del local, sino a la capacidad de gestión, la eficiencia operativa y la adaptación a un consumidor que prioriza la conveniencia y la experiencia.
En este escenario, las franquicias refuerzan su rol como una opción de inversión flexible, con estructuras más dinámicas y alineadas a las nuevas condiciones del mercado.