por Redacción Mendoza Económico
La Municipalidad de Maipú lanzó un servicio gratuito de control de conservas caseras con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria en el ámbito doméstico. La iniciativa permite a vecinos analizar sus preparaciones y reducir riesgos sanitarios.
El programa es impulsado por el área de Bromatología, junto con las direcciones de Fiscalización y Control y de Desarrollo Productivo, y está orientado a alimentos destinados al consumo particular.
El servicio se centra en la determinación del pH, un factor clave para garantizar la inocuidad de las conservas. Este parámetro permite detectar condiciones que podrían favorecer el desarrollo de bacterias peligrosas.

El municipio ofrece control gratuito de conservas caseras.
Entre ellas, se encuentra el Clostridium botulinum, responsable del botulismo, una enfermedad que puede desarrollarse en conservas mal elaboradas sin alterar olor, sabor ni aspecto del alimento.
El servicio funciona de lunes a viernes, de 9 a 12 horas, y las muestras pueden acercarse directamente o coordinarse por correo electrónico.
La propuesta apunta a promover prácticas seguras en la elaboración de alimentos caseros, una actividad habitual en muchos hogares. El control de pH se presenta como una herramienta accesible para reducir riesgos y mejorar la calidad de las preparaciones.
Desde Bromatología destacan que la acidez es la principal barrera de protección en este tipo de elaboraciones, especialmente en conservas de tomate.
El municipio difundió una serie de pautas básicas para garantizar la seguridad de las conservas caseras:

El servicio funciona de lunes a viernes por la mañana.
También se recomienda evitar la incorporación de otros ingredientes que puedan alterar la acidez y comprometer la seguridad del producto.
Uno de los principales desafíos es que la presencia de bacterias como el Clostridium botulinum no modifica las características visibles del alimento. Por eso, una conserva puede parecer apta cuando en realidad representa un riesgo para la salud.
En este contexto, el control preventivo se vuelve una herramienta clave para evitar intoxicaciones y garantizar alimentos seguros.
La iniciativa busca acompañar prácticas tradicionales como la elaboración de conservas, incorporando herramientas simples que permitan mejorar la calidad y la seguridad de los alimentos en el hogar.
De esta manera, el municipio refuerza su rol en la promoción de la salud pública y el desarrollo de hábitos responsables en la producción doméstica.