21/04/2026 - Edición Nº748

Economía

Sin trabajo ni empresas

Alarma laboral: 22 provincias destruyen empleo y la tendencia no se revierte

21/04/2026 | El empleo formal en Argentina cae a razón de 264 puestos diarios desde 2023. Ya se perdieron 206.300 trabajos y más de 24.000 empresas cerraron. Aumentan la informalidad y el desempleo en un escenario de fuerte deterioro productivo.


por Marcelo López Álvarez


Desde diciembre de 2023, el mercado laboral formal argentino pierde, en promedio, 264 puestos de trabajo privados por cada día hábil. No se trata de una proyección ni de un indicador parcial, sino de un dato concreto: surge de dividir los 206.300 empleos registrados destruidos a lo largo de los catorce meses transcurridos hasta enero de 2026, según el Sistema Integrado Previsional Argentino. Solo en ese último mes se perdieron 2.700 puestos adicionales, lo que confirma que la tendencia no muestra señales de reversión.
Los datos provienen del detallado resumen semanal ¿Qué decimos de la economía? del Insituto Patria Grande.

La magnitud del fenómeno se vuelve aún más evidente al observar su distribución territorial. La caída alcanza a 22 de las 24 jurisdicciones del país. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor pérdida absoluta, con 70.707 empleos menos, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 39.160 y Córdoba con 15.660. En términos relativos, las provincias más afectadas son Santa Cruz (-15,3%), La Rioja (-12,2%) y Catamarca (-11,5%). El deterioro, lejos de limitarse a los grandes centros urbanos, tiene un carácter claramente federal.

Una destrucción sin reconversión

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es aquello que estos datos desmienten: la idea de que la caída del empleo formal podría estar compensada por una recomposición en otros segmentos del mercado laboral. La evidencia no respalda esa hipótesis. Si bien crece el empleo informal y precario (incluidos trabajadores independientes fuera de los marcos regulatorios), también aumenta la tasa de desempleo. Ambos fenómenos coexisten, lo que descarta un proceso de reconversión y apunta, en cambio, a una contracción genuina de la demanda de trabajo.

La informalidad laboral mantiene una tendencia sostenida al alza. El incremento más marcado se registra en el grupo de personas de 65 años o más, con una suba de 13,1 puntos porcentuales entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. Este dato es especialmente significativo: refleja cómo los adultos mayores están siendo empujados hacia la informalidad como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos de retiro, agravada por el congelamiento del bono previsional y la reducción en la cobertura de medicamentos del PAMI.

La destrucción de trabajo y empresas no cesa en este gobierno

Los sectores más golpeados

El análisis sectorial refuerza la idea de un deterioro extendido. De los 25 sectores relevados, 21 registran destrucción neta de empleo en enero de 2026. La construcción lidera las pérdidas, con 59.266 puestos menos desde noviembre de 2023, en línea con la paralización de la obra pública. Le siguen textiles, confecciones, cuero y calzado (-22.441), servicios a empresas (-20.084) y metalmecánica (-18.452).

Resulta particularmente significativo que incluso sectores considerados dinámicos dentro del esquema económico vigente (como minería, petróleo y finanzas) también registren caídas en el empleo formal. Esto pone en evidencia una debilidad estructural: el crecimiento de actividades extractivas o financieras no se traduce en mayor empleo registrado ni en una expansión efectiva de la demanda sobre el resto de la economía.

Entre los pocos sectores con saldo positivo se encuentran agropecuario y pesca (+8.888 empleos), actividades informáticas (+5.756) y educación (+2.402).

Más de 24.000 empresas que dejaron de existir

El cierre de empresas sigue una dinámica paralela y profundiza el deterioro. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026 desaparecieron 24.180 firmas, lo que representa una caída del 4,7% del total de empresas registradas. El ritmo equivale a 30,88 cierres diarios, es decir, más de una empresa por hora. Solo en enero de 2026 se perdieron 1.985 compañías adicionales.

La distribución geográfica replica el patrón del empleo: 23 de las 24 jurisdicciones registran caídas en el número de empresas. Buenos Aires encabeza las pérdidas absolutas con 6.174 firmas menos, seguida por Córdoba (4.090) y Santa Fe (2.542). En términos relativos, las mayores contracciones se observan en La Rioja (-18,3%), Chaco (-12,9%) y Catamarca (-11,2%).

Por sector, transporte y almacenamiento presenta la mayor caída relativa (-14,9%), seguido por servicios extraterritoriales (-13,7%), servicios inmobiliarios (-11,6%) y servicios profesionales, científicos y técnicos (-8%). En términos absolutos, las mayores pérdidas se concentran en transporte y almacenamiento (-5.899 empresas), comercio y reparación de vehículos (-5.463) y servicios inmobiliarios (-3.439).

El crecimiento que no derrama

También a nivel empresarial se repite la misma paradoja observada en el empleo. Sectores señalados como motores del crecimiento (como el financiero, la minería y los hidrocarburos) muestran caídas en el número de empresas formales, al tiempo que crecen el empleo precario y las plataformas digitales. Se trata de un tipo de expansión que no genera demanda efectiva ni consumo masivo, lo que limita su capacidad de traccionar al resto de la economía.

En conjunto, los datos que se acumulan mes a mes configuran un escenario de deterioro sostenido del entramado productivo: menos empresas, menos empleo registrado, más informalidad y mayor desempleo. Un mercado laboral que se contrae en su segmento formal y se precariza en su base difícilmente pueda asociarse con una economía en despegue, como sostiene el discurso oficial.