por Redacción Mendoza Económico
El departamento de Maipú avanza en la consolidación del aceto balsámico como producto distintivo, en un proceso impulsado por el Municipio junto al sector privado. El objetivo es alcanzar la Indicación Geográfica (IG), un paso clave para fortalecer su posicionamiento en mercados internacionales.
Lejos de representar un trámite administrativo, la IG se configura como una herramienta estratégica para promover un modelo de desarrollo basado en la calidad, el origen y la diferenciación.
El proceso es llevado adelante por la Municipalidad de Maipú junto a las principales acetaias del departamento, bajo la coordinación del ingeniero Alfredo Baroni, y se tramita ante el Ministerio de Agricultura de la Nación.

Maipú impulsa el aceto balsámico como producto estratégico.
La iniciativa cuenta además con el respaldo de entidades agroindustriales y del Gobierno Provincial, consolidando un esquema de trabajo colaborativo entre el sector público y privado.
La obtención de la IG permitirá vincular el aceto balsámico con las condiciones específicas del territorio maipucino, reforzando su identidad y diferenciándolo en un contexto de mercados cada vez más exigentes.
“El objetivo es que el aceto pueda alcanzar un posicionamiento similar al del Malbec”, señaló el enólogo Gabriel Guardia, referente del proyecto y miembro de Corazón de Lunlunta.
El desarrollo del aceto balsámico se inserta en un proceso de reconversión productiva, donde la uva criolla —históricamente relegada— se transforma en un insumo clave para un producto premium.
Este enfoque abre oportunidades para productores locales que enfrentan dificultades en el mercado tradicional del vino, integrándolos a una nueva cadena de valor.
A nivel internacional, el mercado del aceto balsámico presenta un crecimiento sostenido, impulsado por consumidores que priorizan productos diferenciados y de calidad.
En paralelo, el consumo interno también crece, consolidando al aceto como un producto cada vez más presente en la gastronomía y en los hogares.
En este contexto, Maipú busca consolidarse como un actor relevante en una cadena de valor que integra producción, innovación e identidad territorial.
La declaración del departamento como capital del aceto balsámico en 2025 refuerza esta estrategia y proyecta su posicionamiento a nivel global.