por Redacción Mendoza Económico
CHIMPAY, la firma financiera que respaldada por más de cuatro décadas de trayectoria del Grupo Huentala, obtuvo la licencia de Agente de Administración de Productos de Inversión Colectiva (AAPIC) otorgada por la Comisión Nacional de Valores (CNV), convirtiéndose en la primera empresa de Mendoza en alcanzar ese estatus regulatorio.
La historia de CHIMPAY no comienza en una sala de servidores ni en una ronda de financiamiento tecnológico. Se remonta a los orígenes del Grupo Huentala, cuya primera casa de cambio fue la primera autorizada por el Banco Central de la República Argentina en la provincia de Mendoza. Cuatro décadas después, ese legado se traduce en una solidez patrimonial y una red de relaciones institucionales que, según la compañía, ningún actor independiente del sector puede replicar.
Hoy, el Grupo Huentala opera en sectores estratégicos como hotelería, vinos y gastronomía, y transita su cuarta generación familiar. En ese contexto, CHIMPAY se consolida como el brazo financiero del holding, incorporando al ADN empresarial una vocación por los mercados de capitales que combina tradición y modernización.

Julio Camsen, titular del grupo Huentala, durante la presentación.
La obtención de la licencia AAPIC no es un trámite administrativo menor. Se trata de una de las figuras regulatorias más escasas y exigentes que otorga la Comisión Nacional de Valores (CNV) en Argentina. Su relevancia reside en lo que habilita: no solo la capacidad de recomendar inversiones, sino también la facultad técnica y legal de crear, administrar y gestionar Fondos Comunes de Inversión (FCI) propios.
Ese diferencial es sustancial. Mientras la mayoría de los agentes financieros del interior del país pueden distribuir productos de inversión de terceros, una AAPIC tiene el poder de estructurar y gestionar sus propios vehículos de inversión colectiva, asumiendo una responsabilidad fiduciaria de primer orden.
Al ser la primera firma mendocina en alcanzar esta categoría, CHIMPAY sienta un precedente que la empresa define como un avance en la federalización del Asset Management argentino, históricamente concentrado en la Ciudad de Buenos Aires.
La propuesta de valor de CHIMPAY descansa sobre tres ejes que la compañía presenta como inseparables: rigor institucional, innovación y cultura de performance. El primero se expresa en procesos auditados y en el respaldo de la arquitectura corporativa del Grupo Huentala. El segundo, en la integración con Ohana, su plataforma digital propia, que permite a nuevos inversores acceder a productos de alta gama con la experiencia de usuario de una fintech.
El tercero, y quizás el más diferenciador en términos comerciales, es la gestión 100% activa de las carteras. En un mercado donde proliferan los fondos pasivos y las estrategias indexadas, CHIMPAY apuesta por una administración dinámica, sustentada en análisis profundo y toma de decisiones ágil. La transparencia en la ejecución, según la empresa, es la garantía que sostiene ese modelo ante los inversores.
Las estructuras de fondos y los servicios de inversión de CHIMPAY ya se encuentran plenamente operativas. La firma apunta a un perfil de cliente que busca algo más que rendimientos: un enfoque serio, experto y comprometido con resultados medibles.
En un escenario económico argentino marcado por la volatilidad y la búsqueda de cobertura, la irrupción de una gestora con respaldo patrimonial de largo plazo, habilitación regulatoria de primer nivel y tecnología propia representa una oferta que el mercado mendocino no tenía hasta ahora. El debut de CHIMPAY como AAPIC no es solo un hito corporativo; es una señal de que la industria financiera argentina también se descentraliza.