02/06/2026 - Edición Nº790

Producción

vitivinicultura

Vendimia 2026: la cosecha asistida se consolida como la alternativa más rentable para los productores

01/06/2026 | La cosecha asistida lidera en rentabilidad durante la vendimia 2026. Acovi advierte sobre costos, mercado deprimido, exportaciones y el futuro de Coviar.


por Redacción Mendoza Económico


La vendimia mendocina está atravesando un proceso de transformación silenciosa pero profunda. En un contexto marcado por la caída del consumo, la presión sobre los costos y una rentabilidad cada vez más ajustada, los productores se ven obligados a revisar cada decisión operativa. En ese escenario, la eficiencia dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición indispensable de supervivencia.

Los datos presentados en el Informe de Cosecha 2026 elaborado por la Cooperativa de Provisión de Servicios Vitivinícolas y Enológicos (SVE) y difundido por la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) muestran con claridad cuál es hoy el sistema que mejor responde a esa necesidad: la cosecha asistida.

La modalidad combina trabajo humano con herramientas mecánicas que agilizan la recolección y permiten reducir significativamente los costos operativos. En un sector donde cada peso cuenta, la diferencia comienza a ser determinante.

La batalla de los costos se define en el viñedo

La estructura de costos de la vendimia revela que la cosecha asistida continúa siendo la alternativa más económica para gran parte de los productores mendocinos.

Según el relevamiento, en el caso de la uva tinta común, el costo promedio de la recolección asistida alcanzó los 6.853 pesos por quintal, mientras que la cosecha manual llegó a 7.432 pesos y la mecanizada escaló hasta 8.349 pesos por quintal.

La tendencia se repite en variedades de mayor valor agregado. Para el Chardonnay, la modalidad asistida registró un costo de 8.192 pesos por quintal, muy por debajo de la alternativa mecanizada, que superó los 11.500 pesos.

La diferencia puede parecer moderada cuando se analiza por quintal, pero adquiere una magnitud considerable cuando se proyecta sobre cientos de hectáreas y miles de quintales cosechados. Allí es donde la eficiencia operativa comienza a traducirse directamente en rentabilidad.

Desde Acovi explican que una de las principales fortalezas del sistema radica en que permite cubrir mayores superficies con menos personal, reduciendo la necesidad de conformar cuadrillas numerosas y mejorando la velocidad de recolección.
 

La cosecha manual sigue dominando, pero pierde competitividad

A pesar de los avances tecnológicos, la cosecha manual continúa siendo el sistema predominante en Mendoza.

Las características de muchas fincas, la diversidad varietal y la estructura histórica del sector hacen que la recolección tradicional siga ocupando un lugar central dentro de la actividad. Sin embargo, la dependencia de la mano de obra representa cada vez más un desafío para los productores.

El informe advierte que la administración de personal, la organización de cuadrillas y los tiempos de cosecha continúan siendo factores críticos para quienes mantienen este modelo productivo.

Por otro lado, la cosecha mecánica integral conserva su espacio dentro de grandes explotaciones especialmente adaptadas para este sistema. Durante la vendimia 2025 representó aproximadamente el 21% del volumen cosechado, aunque su implementación requiere inversiones y condiciones estructurales que la vuelven inaccesible para buena parte de los viñateros.

Además, el principal componente de gasto de esta modalidad sigue siendo el alquiler de maquinaria especializada, cuyo costo ronda los 700 dólares por hectárea para equipos equipados con despalilladora.

Inflación, dólar y combustible: las variables que explican los aumentos

La evolución de los costos durante la última campaña estuvo fuertemente influenciada por las variables macroeconómicas.

Las fichas de cosecha, las cargas laborales, el combustible y el transporte continúan siendo los componentes que más inciden sobre la estructura de gastos del productor.

El presidente de Acovi, Fabián Ruggeri, explicó que la cosecha mecánica fue la que registró los mayores incrementos interanuales, con aumentos que oscilaron entre el 30% y el 37%, impulsados principalmente por la actualización del tipo de cambio oficial y el encarecimiento de los fletes.

La situación fue diferente para la cosecha manual, cuyos costos crecieron entre 6% y 8% respecto de la campaña anterior.

Según Ruggeri, la explicación está vinculada al comportamiento del mercado laboral rural.

“Mucha gente ha trabajado básicamente por el mismo precio o algo parecido a lo que pasó el año pasado”, señaló durante la presentación del informe.

La cosecha asistida, en tanto, mostró una variación interanual cercana al 11%, impulsada principalmente por el aumento del combustible.

Fabian Ruggeri, Titular de ACOVI
Fabian Ruggeri, Titular de ACOVI

La crisis económica aumenta la oferta de trabajadores rurales

Uno de los fenómenos que más llamó la atención durante la vendimia fue la mayor disponibilidad de mano de obra.

A diferencia de campañas anteriores, donde numerosos productores denunciaban dificultades para completar cuadrillas, durante la temporada 2026 se observó una mayor cantidad de personas buscando trabajo en los viñedos.

Para los dirigentes cooperativos, este fenómeno está directamente relacionado con la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores de la población y con las dificultades para generar ingresos suficientes en otras actividades económicas.

La consecuencia inmediata fue una mayor oferta de trabajadores temporarios, una situación que ayudó a reducir las tensiones que históricamente se registraban durante los períodos de cosecha.

El cooperativismo gana protagonismo en un contexto adverso

La creciente complejidad económica también está fortaleciendo el papel del cooperativismo como herramienta de sostenibilidad para los pequeños y medianos productores.

La posibilidad de acceder a financiamiento, tecnología, logística y servicios compartidos permite reducir costos y mejorar la competitividad en un escenario cada vez más exigente.

Ruggeri destacó que el sistema cooperativo dispone de mecanismos propios para financiar las tareas de cosecha y acarreo, ofreciendo una cobertura que muchos productores independientes no logran conseguir en el mercado.

Durante la presentación del informe, el gerente de Acovi, Nicolás Vicchi, aportó cifras que reflejan la dimensión económica del sector cooperativo.

Según detalló, el sistema genera más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos, moviliza aproximadamente 70.000 millones de pesos en salarios y aporta 184.000 millones de pesos de valor agregado a la economía regional.

Además, contribuye con cerca de 17.000 millones de pesos en impuestos nacionales y provinciales.

Un mercado interno débil y expectativas puestas en la exportación

Las perspectivas para el ciclo comercial 2026/2027 generan preocupación dentro del sector.

El principal problema continúa siendo la debilidad del mercado interno, donde el consumo no logra recuperar dinamismo y limita la posibilidad de mejorar los precios pagados al productor.

Para Ruggeri, las condiciones actuales permiten anticipar una temporada comercial compleja.

Aunque existen expectativas positivas para el mosto y para determinadas exportaciones de vino blanco escurrido, el elevado nivel de stocks de vino tinto sigue condicionando el equilibrio del mercado.

En este contexto, la industria observa con atención los efectos del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que comenzó a reducir los aranceles que enfrentan los vinos argentinos para ingresar al bloque europeo.

La expectativa es que esta mejora en las condiciones comerciales contribuya a fortalecer la competitividad exportadora durante los próximos años.

 

La preocupación por el futuro de Coviar

A las dificultades económicas se suma la incertidumbre generada por las recientes medidas nacionales que afectaron el financiamiento de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

Ruggeri cuestionó duramente la decisión y aseguró que el supuesto ahorro para las bodegas resulta insignificante en relación con el impacto institucional que genera.

Según explicó, el costo eliminado representa apenas el 0,01% del valor de una botella de vino, mientras que la reducción de recursos compromete la capacidad de gestión de la entidad.

La preocupación no es menor. Coviar fue protagonista en la obtención de medidas consideradas estratégicas para la actividad, como la eliminación de impuestos internos a los espumantes y la mejora de los reintegros a las exportaciones.

Actualmente, la entidad también participa en estudios técnicos vinculados a la promoción de la edulcoración con mostos naturales, una iniciativa impulsada por Mendoza y San Juan que busca abrir nuevas oportunidades de desarrollo para la cadena vitivinícola.

La discusión de fondo refleja uno de los grandes desafíos que enfrenta la industria: cómo sostener la competitividad en un contexto donde los costos aumentan, el mercado interno permanece debilitado y las herramientas institucionales que históricamente impulsaron al sector comienzan a perder recursos. Para muchos productores, la respuesta vuelve a aparecer en el mismo lugar donde empieza cada vendimia: la eficiencia.