03/06/2026 - Edición Nº791

Economía

Comercio Internacional

El Gobierno inició una negociación histórica con el mayor acuerdo comercial del Pacífico

03/06/2026 | Argentina pidió ingresar al Tratado del poderoso bloque comercial del Pacífico. El proceso podría redefinir exportaciones, inversiones y apertura económica.


por Redacción Mendoza Económico


La Argentina dio este miércoles un paso que puede redefinir parte de su inserción económica internacional. Desde París, el vicecanciller Pablo Quirno confirmó que el Gobierno nacional presentará formalmente la solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), uno de los acuerdos de libre comercio más relevantes y sofisticados del escenario global actual.

La novedad fue reforzada por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien comunicó a través de redes sociales que la firma oficial del pedido de adhesión se concretará durante la jornada. La decisión abre un proceso diplomático y técnico de largo alcance que podría incorporar a la Argentina a un bloque que reúne a doce economías y representa cerca del 13% del Producto Bruto Interno mundial.

El anuncio se produjo durante el 18° Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe, organizado por la OCDE en París, y constituye una de las señales más contundentes hasta ahora sobre la estrategia de apertura comercial impulsada por la administración de Javier Milei.

Qué es el CPTPP y por qué es clave para el comercio mundial

El CPTPP reúne actualmente a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam, conformando un mercado de aproximadamente 600 millones de consumidores y una de las áreas comerciales más dinámicas del planeta.

El tratado nació como una reformulación del antiguo TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), impulsado originalmente durante la presidencia de Barack Obama para fortalecer la influencia estadounidense en Asia-Pacífico. Sin embargo, en 2017, el entonces presidente Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos del acuerdo apenas iniciado su mandato.

Lejos de provocar su caída, la salida norteamericana aceleró una nueva etapa del proyecto. Los países restantes mantuvieron el núcleo central del tratado y avanzaron con una versión revisada denominada Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership, firmada finalmente en Santiago de Chile en marzo de 2018.

Desde entonces, el bloque consolidó su expansión y sumó al Reino Unido como primer integrante europeo, ampliando todavía más su alcance geopolítico y económico.
El Canciller, Pablo Quirno, realizo el anuncio en París
El Canciller, Pablo Quirno, realizo el anuncio en París

Mucho más que un acuerdo de aranceles

A diferencia de los tratados tradicionales de libre comercio, el CPTPP no se limita a la reducción de aranceles. El acuerdo regula múltiples dimensiones de las economías modernas y establece estándares avanzados sobre comercio e inversiones.

El tratado incluye capítulos vinculados a:

  • Comercio de bienes y servicios
  • Inversiones
  • Comercio digital
  • Propiedad intelectual
  • Compras públicas
  • Normas laborales
  • Regulaciones ambientales
  • Resolución de controversias
  • Flujo transfronterizo de datos
  • Economía digital

Además, incorpora criterios más exigentes en materia de protección ambiental, derechos laborales e igualdad de género, aspectos que representan uno de los principales desafíos regulatorios para los países que buscan incorporarse.

La adhesión al bloque exige niveles elevados de previsibilidad jurídica, apertura comercial y adecuación normativa interna, lo que implica reformas estructurales en distintas áreas del funcionamiento económico.

La apuesta internacional del Gobierno de Milei

Para la administración libertaria, el ingreso al CPTPP tiene un doble valor: económico y político. La Casa Rosada busca consolidar un perfil de inserción internacional alineado con la apertura de mercados y la reducción de barreras comerciales.

Durante su exposición en París, Quirno sostuvo que la Argentina permaneció durante décadas bajo un esquema económico cerrado y defendió la necesidad de integrarse activamente a las cadenas globales de comercio e inversión.

La iniciativa se suma a otros movimientos recientes de política exterior. En febrero, el Gobierno avanzó en un entendimiento comercial con Estados Unidos que incluyó beneficios arancelarios para más de 1.600 productos argentinos.

Ahora, el pedido de ingreso al bloque transpacífico aparece como una nueva señal del giro estratégico impulsado por el oficialismo.

Dentro del Gobierno consideran que una eventual incorporación podría beneficiar especialmente a sectores como:

  • Agroindustria
  • Economía del conocimiento
  • Servicios tecnológicos
  • Industria farmacéutica
  • Exportaciones de alto valor agregado

También apuestan a que el acercamiento al bloque mejore las condiciones para atraer inversiones extranjeras directas.

Un proceso complejo y con fuertes condicionamientos

Pese al impacto político del anuncio, el ingreso argentino al CPTPP no será inmediato. La adhesión requiere consenso unánime de todos los miembros y una extensa negociación técnica y regulatoria.

Los países integrantes deberán evaluar si la Argentina cumple con los estándares exigidos en áreas sensibles como:

  • Competencia
  • Patentes y propiedad intelectual
  • Normativa laboral
  • Regulación ambiental
  • Seguridad jurídica
  • Apertura comercial

La experiencia internacional muestra que se trata de procesos prolongados. El Reino Unido tardó cerca de tres años en completar su incorporación, mientras que Uruguay, que inició formalmente su solicitud en 2025, todavía continúa en etapa de evaluación.

En el caso argentino, el Gobierno confía en que los vínculos políticos y comerciales ya existentes con economías clave del bloque (como Japón, Canadá, Australia y Reino Unido) permitan acelerar parte de las negociaciones.

Las contradicciones que expone el tratado

El posible ingreso al CPTPP también abre interrogantes internos sobre la compatibilidad entre algunas posiciones ideológicas del oficialismo y los estándares que exige el acuerdo.

El tratado incorpora compromisos vinculados a políticas ambientales, regulación de patentes, derechos laborales y cuestiones de género que podrían obligar al Gobierno a revisar parte de su enfoque regulatorio actual.

En ese sentido, el proceso de adhesión no sólo implicará negociaciones externas, sino también un eventual debate interno sobre el modelo de integración internacional que busca construir la Argentina.

La solicitud ya fue presentada y abre un camino que podría extenderse durante varios años. Pero, si prospera, marcaría uno de los cambios más profundos en la política comercial argentina de las últimas décadas.