por Redacción Mendoza Económico
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzó y superó este miércoles la meta anual de compra de dólares fijada en el marco de la Fase 4 del programa monetario presentado a finales de 2025. Con US$ 10.020 millones adquiridos en el Mercado Libre de Cambios (MLC) desde enero, la autoridad monetaria cumplió el 100% del piso comprometido ante el Fondo Monetario Internacional. El hito representa un respaldo concreto a la política de acumulación de reservas impulsada por el Gobierno, aunque los datos del balance cambiario revelan tensiones estructurales que persisten debajo de la superficie.
La meta original establecida en la presentación de la Fase 4 contemplaba un piso de US$ 10.000 millones con posibilidad de escalar hasta los US$ 17.000 millones, en función de la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. El recorrido fue sostenido, aunque irregular. Abril resultó el mes de mayor volumen de compras, con más de US$ 2.700 millones, seguido de cerca por mayo, con US$ 2.601 millones. La distribución mensual completa es la siguiente:
Del total de ruedas operadas en el año, únicamente el 2 de enero el BCRA no intervino en el mercado mayorista. En la jornada de este miércoles, la entidad presidida por Santiago Bausili compró US$ 43 millones, mientras que las reservas internacionales cayeron US$ 13 millones respecto del martes, cerrando en US$ 48.414 millones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, fue más allá de la meta formal. En su exposición ante la Cámara de Comercio Argentino Brasileña, anticipó que el ritmo de compras del BCRA podría llevar el acumulado anual a un rango de entre US$ 17.000 millones y US$ 24.000 millones. “Hoy, al ritmo al que viene comprando el BCRA, ya está prácticamente cumplida la mitad con el Fondo. Y si pudiéramos mantener ese ritmo, estaríamos hablando de comprar US$ 24.000 millones”, señaló el funcionario.
El economista Marcelo Elizondo aportó perspectiva: “El acuerdo con el FMI dice US$ 10.000 millones, pero el Gobierno anticipó que quería comprar US$ 17.000 millones a principio de año. Por ende, van a seguir comprando”. Elizondo también advirtió que buena parte de las reservas compradas se destinan al pago de deuda, por lo que el stock neto disponible es menor al que indica el número bruto.

Luis Caputo, junta dólares pero se escapan rápido
El balance cambiario de abril publicado por el BCRA ofrece un panorama más complejo que el titular de las compras. La Cuenta Corriente Cambiaria registró un superávit de US$ 1.333 millones, rompiendo seis meses consecutivos de déficit. Sin embargo, ese resultado fue impulsado de manera determinante por el shock de precios internacionales derivado del conflicto bélico en Irán, que encareció el petróleo un 35,5% y los minerales un 43,2% interanual, según el análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
La balanza de bienes alcanzó un superávit de US$ 2.946 millones en abril, traccionada por un crecimiento interanual de exportaciones del 17,4%. Pero esa fortaleza se erosiona con rapidez al incorporar los restantes componentes de la cuenta corriente: los pagos de intereses de deuda absorbieron US$ 4.241 millones entre enero y abril; los gastos en viajes y consumos con tarjeta en el exterior demandaron US$ 3.276 millones; y las remisiones de utilidades y dividendos sumaron US$ 1.357 millones. El resultado del cuatrimestre en términos de cuenta corriente es un superávit de apenas US$ 211 millones: el esfuerzo exportador financia, en la práctica, casi exclusivamente esas tres salidas.
El dato más preocupante del balance es la persistencia de la Formación de Activos Externos (FAE). En abril, el sector privado no financiero destinó US$ 2.363 millones al atesoramiento de divisas fuera del sistema. En el primer cuatrimestre del año, ese drenaje acumuló US$ 9.006 millones. Desde la unificación cambiaria, el total asciende a US$ 41.877 millones en apenas trece meses.
Son las personas físicas quienes sostienen esta dinámica: en abril, 1,5 millones de personas realizaron compras netas de billetes por US$ 2.292 millones. Desde diciembre de 2023, acumulan adquisiciones netas por US$ 45.591 millones. La comparación con el financiamiento externo resulta elocuente: la FAE acumulada entre abril de 2025 y abril de 2026 equivale al 289% de los desembolsos realizados por el FMI en ese lapso (US$ 14.469 millones).
La Cuenta Financiera registró en abril un superávit de US$ 1.048 millones, permitiéndole al BCRA incrementar sus reservas en US$ 2.382 millones durante el mes. Sin embargo, ese resultado se apoyó en el endeudamiento del sector privado (US$ 2.135 millones) y en la colocación neta de deuda del sector público (US$ 1.252 millones). La Inversión Extranjera Directa (IED), por su parte, fue positiva en apenas US$ 145 millones en abril, y el saldo acumulado desde diciembre de 2023 permanece negativo en US$ 390 millones.
La dimensión estructural del problema se torna más evidente al extender el horizonte temporal. Desde diciembre de 2023, la balanza comercial de bienes acumuló un saldo positivo de US$ 49.976 millones. Pero al descontar el déficit turístico acumulado (US$ 19.303 millones) y el pago neto de intereses (US$ 25.907 millones), el remanente se reduce a apenas US$ 4.766 millones en más de dos años. Intereses y turismo consumieron, en conjunto, el 90% del saldo comercial generado en ese período. El balance de abril ofrece, en definitiva, una foto que revela que las tensiones de fondo (fuga persistente, carga de intereses, déficit turístico estructural y reservas sostenidas con deuda) permanecen intactas.