por Redacción Mendoza Económico
La adquisición de Raízen Argentina por parte de la trader suiza Mercuria Energy Group no solo representa una de las operaciones más relevantes del año en el mercado energético regional. También consolida el avance estratégico del empresario mendocino José Luis Manzano en un sector clave de la economía argentina: el control integrado de petróleo, refinación, electricidad, gas y comercialización de combustibles.
La operación, valuada en 1.420 millones de dólares, implica el traspaso de todos los activos que Raízen operaba bajo la marca Shell en el país: 894 estaciones de servicio, la refinería de Dock Sud, terminales de combustibles, plantas logísticas y activos vinculados al abastecimiento aeronáutico. Aunque la compradora formal es Mercuria, el desembarco adquiere una dimensión local inevitable por la participación de Manzano en los negocios que el grupo suizo ya desarrolla en Argentina.
Mercuria opera actualmente en Vaca Muerta a través de Phoenix Global Resources, compañía en la que Manzano participa junto a Daniel Vila y Claudio Belocopit. Esa estructura permitió construir una relación estratégica entre el grupo empresario argentino y una de las mayores firmas globales de trading energético. La compra de Shell Argentina profundiza ahora esa alianza y transforma al conglomerado en un actor con presencia en toda la cadena de valor del negocio energético.
Hasta el momento, la participación de Manzano en el sector se concentraba principalmente en el upstream petrolero y en la distribución eléctrica. Con esta operación, el empresario mendocino queda indirectamente vinculado a un sistema integrado que incluye extracción, refinación, logística y venta minorista de combustibles, un esquema históricamente reservado para compañías como YPF.
La refinería de Dock Sud constituye uno de los activos más relevantes de la transacción. Con capacidad para procesar alrededor de 100.000 barriles diarios y una participación cercana al 19 por ciento del mercado nacional de combustibles, representa una plataforma industrial de enorme peso estratégico. Sumada a la red Shell, permite a Mercuria y sus socios acceder a una estructura de comercialización masiva y de alcance federal.

Jose Luis Manzano junto a un fondo suizo nuevos titulares de todos los activos de Shell en Argentina
Pero el interés del grupo no parece limitarse al negocio tradicional de los hidrocarburos. Manzano también integra el control de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país, junto a Vila y Mauricio Filiberti. Esa posición abre la puerta a posibles sinergias entre electricidad y combustibles, especialmente en áreas vinculadas a la electromovilidad y la transición energética.
Dentro del sector ya circulan hipótesis sobre el desarrollo de estaciones Shell adaptadas como centros de carga eléctrica, integradas con servicios energéticos de nueva generación. La red de expendio podría convertirse, en el mediano plazo, en una infraestructura estratégica para la movilidad eléctrica urbana e interurbana.
El proceso de expansión tampoco termina allí. Manzano aparece además entre los interesados en adquirir el 70 por ciento de Metrogas que YPF busca desprenderse, mientras ya controla el 9,23 por ciento de la distribuidora a través de Integra Gas Distribution. Si ese movimiento se concreta, el empresario mendocino consolidaría presencia simultánea en petróleo, gas natural, refinación, electricidad y comercialización minorista.
El avance coincide con un cambio profundo en el escenario energético argentino. La recomposición tarifaria y la liberalización gradual de precios mejoraron la rentabilidad de segmentos que durante años operaron con márgenes limitados. En ese contexto, grupos con capacidad financiera y visión de largo plazo comenzaron a reposicionarse en activos estratégicos.
La venta de Raízen Argentina también refleja las dificultades financieras de la compañía brasileña, controlada por Shell y Cosan. Con una deuda superior a los 12.800 millones de dólares y en pleno proceso de reestructuración, la firma decidió desprenderse de activos para obtener liquidez y reducir exposición operativa.
Mercuria aprovechó ese escenario para acelerar su expansión regional. Y en Argentina, esa expansión encuentra un socio con conocimiento político, experiencia empresarial y creciente influencia en el sector energético: José Luis Manzano.
Lejos de las exposiciones públicas frecuentes, el ex ministro del Interior construyó durante los últimos años una red de negocios vinculados a medios, energía e infraestructura. La compra de Shell Argentina aparece ahora como el movimiento que termina de posicionarlo dentro del núcleo de empresarios con mayor incidencia en el futuro energético del país.