08/06/2026 - Edición Nº796

Economía

Mecados complicados

Dólar “colchón”, crédito frenado y reservas: la advertencia que lanzó la Fundación Mediterránea

08/06/2026 | La Fundación Mediterránea advirtió que la economía argentina sigue atrapada entre reservas, inflación y caída del crédito. Crece el dólar “colchón”, sube la morosidad y la demanda de pesos continúa sin reaccionar.


por Redacción Mendoza Económico


Mientras la tensión geopolítica en Medio Oriente comienza a moderarse y los mercados internacionales muestran señales de alivio, la economía argentina continúa enfrentando un problema estructural que todavía no encuentra resolución: la falta de recuperación de la demanda de dinero. En ese escenario, el crédito privado no logra consolidar un ciclo expansivo y el delicado equilibrio entre reservas, inflación y actividad económica vuelve a ubicarse en el centro del debate.

Esa es una de las principales conclusiones del último informe elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea, firmado por el economista Jorge Vasconcelos, quien advierte que el contexto internacional ofrece una ventana de oportunidad para la Argentina, aunque los desequilibrios domésticos siguen limitando la posibilidad de una recuperación más consistente.

Un mundo menos tensionado y mercados más optimistas

La posibilidad de una tregua más estable en Medio Oriente comenzó a modificar las expectativas globales. El eventual restablecimiento pleno de la circulación energética a través del estrecho de Ormuz y una menor presión sobre los precios del petróleo redujeron el temor a un escenario de estanflación internacional.

Los mercados financieros reaccionaron rápidamente. La tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años descendió de 4,67% a 4,47% en apenas dos semanas, reflejando una percepción de menor riesgo inflacionario global y expectativas de condiciones financieras algo más favorables.

Para la Argentina, todavía necesitada de completar su programa financiero hacia 2027 y de recuperar acceso estable al financiamiento externo, esta baja en las tasas internacionales representa un alivio parcial. El nuevo escenario también abre interrogantes sobre el reposicionamiento global de los países exportadores de energía, alimentos y minerales estratégicos, en un contexto donde Europa y Japón buscan diversificar proveedores y donde la expansión de la inteligencia artificial multiplica la demanda de energía barata y estable.
El estrecho de Ormuz recupera el transito (imagen reresentativa IA)
El estrecho de Ormuz recupera el transito (imagen reresentativa IA)

El mercado argentino intenta capturar el nuevo clima financiero

Los activos argentinos ya comenzaron a reflejar parte de ese cambio de humor internacional. En las últimas dos semanas, el Merval medido en dólares acumuló una suba cercana al 19%, mientras que el riesgo país perforó nuevamente el umbral de los 500 puntos básicos.

La mejora relativa de los activos locales se vincula con lo que algunos analistas ya denominan los “dividendos de la paz”: menores tasas globales, desaceleración de las expectativas inflacionarias internacionales y un petróleo alejado de los máximos recientes.

Sin embargo, el informe advierte que ese contexto externo más favorable todavía no alcanza para resolver los problemas de fondo de la economía argentina.

Los 9.800 millones que no alcanzan

En el plano local, el Banco Central acumuló compras netas por 9.800 millones de dólares durante los primeros cinco meses del año. A simple vista, el dato luce contundente. Pero detrás de esa cifra aparecen limitaciones importantes.

Por un lado, una parte significativa de esas divisas debió destinarse al pago de compromisos externos debido al bajo nivel de refinanciación de vencimientos. Por otro, los pesos emitidos para adquirir esos dólares no permanecieron dentro del sistema financiero el tiempo suficiente como para consolidar un proceso de expansión monetaria compatible con una recuperación más dinámica del crédito.

La explicación central radica en que la compra de divisas no respondió a una mayor demanda de pesos, sino a una fuerte oferta de dólares. Grandes empresas emitieron deuda en moneda extranjera, varias provincias replicaron esa estrategia y el crédito en dólares dentro del sistema financiero continuó expandiéndose.

Al mismo tiempo, la cuenta corriente del balance de pagos mostró una mejora significativa: de un déficit de 4.700 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 2025 se pasó a un superávit de 211 millones en igual período de 2026.

El problema de fondo: la demanda de dinero no reacciona

Pese a esos datos positivos, el informe del Ieral identifica un punto crítico que todavía no logra revertirse: la demanda de dinero sigue extremadamente débil.

Durante 2026, la base monetaria se contrajo en términos reales a tasas de dos dígitos, un comportamiento que incluso llevó al FMI a revisar a la baja sus proyecciones de monetización de la economía. Mientras antes estimaba que el ratio Base Monetaria/PBI pasaría de 4,6% a 6,6%, ahora calcula que apenas alcanzará 4,7%.

El problema no es solamente monetario. La falta de demanda de pesos obliga al Banco Central a esterilizar buena parte de la emisión utilizada para comprar dólares, reduciendo así la liquidez disponible para financiar al sector privado.

En otras palabras, el sistema financiero continúa atrapado en una dinámica donde acumular reservas y contener la inflación termina limitando el crecimiento del crédito y de la actividad económica.

El crédito pierde fuerza y aumenta la morosidad

La comparación con el segundo semestre de 2024 muestra con claridad el cambio de escenario. Entre junio y octubre de aquel año, la base monetaria creció 12% en términos reales y el crédito privado avanzó 44%, impulsando además una fuerte recuperación de la actividad económica.

Hoy ocurre exactamente lo contrario. Durante 2026 la actividad se mueve con marcada volatilidad, la base monetaria cae y el stock de crédito al sector privado se redujo 4,4%.

A eso se suma un deterioro en los indicadores de morosidad. Según los últimos datos disponibles, la mora promedio alcanza 7,3%, con niveles particularmente elevados en los préstamos a familias, donde ya ronda el 12%.

El dólar “colchón” vuelve a jugar un papel central

Otro de los factores que el informe identifica como problemáticos es el crecimiento de la demanda de dólares para atesoramiento fuera del sistema financiero formal.

Durante los primeros cinco meses del año, el promedio mensual destinado al denominado “dólar colchón” alcanzó los 1.200 millones de dólares, claramente por encima de los niveles registrados tras las elecciones legislativas de 2025.

Ese fenómeno genera un doble impacto negativo: limita la capacidad de acumulación de reservas del Banco Central y, al mismo tiempo, reduce recursos que podrían destinarse al consumo o al crédito dentro de la economía local.

Según el análisis del Ieral, cada 500 millones de dólares adicionales que se canalizan hacia ahorro informal equivalen a retirar de la demanda agregada un monto cercano al 2,4% de la masa salarial mensual.

El gran desafío: reconstruir la confianza en el peso

De cara al segundo semestre, algunos factores podrían aportar cierto alivio. La expansión de los sectores exportadores genera efectos positivos indirectos sobre otras actividades y las tasas de interés de muy corto plazo llevan varios meses ubicándose por debajo de la inflación, una combinación que históricamente favoreció la recuperación del crédito.

Pero el informe insiste en que la variable decisiva continúa siendo la confianza en el peso.

Recuperar esa confianza antes de que desaparezca la estacionalidad favorable de ingreso de divisas y antes de que el calendario electoral de 2027 vuelva a instalar incertidumbre financiera aparece hoy como uno de los desafíos más complejos para la política económica argentina.