17/06/2026 - Edición Nº805

Producción

avances contra heladas

Tecnología e innovación para enfrentar el desafío de las heladas en Mendoza

17/06/2026 | Las heladas amenazan cada temporada la producción agrícola de Mendoza. Equipos móviles, riego por aspersión y mantas térmicas emergen como tecnologías clave para proteger cultivos, reducir pérdidas y asegurar la rentabilidad.


por Redacción Mendoza Económico


El inicio de la temporada de heladas marca uno de los períodos de mayor incertidumbre para la actividad agrícola mendocina. En una provincia donde la producción vitivinícola, frutícola y hortícola constituye uno de los pilares de la economía regional, las bajas temperaturas representan una amenaza capaz de comprometer la rentabilidad de una campaña completa en apenas unas horas.

La posibilidad de que una helada severa destruya flores, brotes o frutos en desarrollo obliga a los productores a implementar sistemas de prevención y monitoreo cada vez más sofisticados. En este contexto, la incorporación de tecnologías destinadas a la protección de cultivos se ha convertido en una herramienta estratégica para reducir riesgos y aportar previsibilidad económica.

La tendencia refleja, además, un cambio de paradigma. Los tradicionales métodos de defensa activa, basados en instalaciones fijas de gran tamaño o en sistemas que demandan elevados consumos de combustible, comienzan a ceder terreno frente a alternativas más flexibles, automatizadas y adaptadas a las necesidades específicas de cada establecimiento productivo.

Equipos móviles para generar microclimas de protección

Una de las innovaciones que viene ganando espacio en el sector es la utilización de máquinas antiheladas móviles. En el mercado local ya se encuentra disponible la línea de equipos TBX (Tow and Blow), desarrollada para proteger cultivos mediante la generación de corrientes de aire caliente que elevan la temperatura en las zonas más vulnerables.

A diferencia de los sistemas fijos convencionales, estas unidades pueden desplazarse a lo largo de las hileras de cultivo según las características del terreno y las necesidades operativas de cada finca. Su funcionamiento se basa en un potente sistema de soplado que permite crear un microclima protector alrededor de la vegetación durante las horas de mayor riesgo térmico, especialmente durante la noche y la madrugada.

Cada equipo posee una capacidad de cobertura estimada entre cinco y siete hectáreas, lo que permite ampliar el alcance de protección sin necesidad de instalar estructuras permanentes.

Desde el punto de vista operativo, la movilidad constituye una de sus principales ventajas. Al no requerir obras civiles ni anclajes fijos, los productores pueden reorganizar la distribución de la finca o trasladar el equipo según las necesidades productivas de cada temporada.

A ello se suma la incorporación de herramientas digitales de gestión remota. A través del sistema Smart Connect, los responsables de la explotación agrícola pueden controlar funciones esenciales como el encendido, apagado, desplazamiento y regulación térmica desde dispositivos móviles. Además, el sistema permite programar respuestas automáticas ante umbrales críticos de temperatura, reduciendo la dependencia de la supervisión humana durante las horas nocturnas.

Otro aspecto especialmente valorado por los productores es la reducción del consumo de combustible y de los costos operativos asociados a cada jornada de contingencia climática. La mejora en la eficiencia energética también contribuye a disminuir el impacto ambiental de estas prácticas de protección.

La experiencia acumulada en establecimientos del Valle de Uco demuestra el creciente interés por este tipo de soluciones, especialmente en cultivos de alto valor comercial. Su aplicación no se limita a la vid, sino que también alcanza a frutales de carozo y pepita, como manzanos, perales, ciruelos y nogales, además de diversas producciones hortícolas intensivas.

La difusión de calor una alternativa contra las heladas
La difusión de calor una alternativa contra las heladas

La estrategia de eficiencia tecnológica impulsada por la empresa también se extiende a otras labores agrícolas. En ese sentido, Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha, explicó que la nueva línea de intercepas incorpora sistemas diseñados para maximizar la versatilidad de la maquinaria.

“Este equipamiento dispone del sistema Fast Connection, una innovación que permite montar e intercambiar más de 40 herramientas agrícolas diferentes sobre un mismo chasis en un tiempo inferior a cinco minutos. Con cabezales fabricados en materiales antidesgaste de alta resistencia y la posibilidad de acoplamiento tanto en la parte frontal como trasera del tractor, el sistema optimiza la labranza y el control de malezas sin herbicidas químicos, resguardando la estructura del suelo y reduciendo las pasadas de maquinaria”, señaló.

Tecnología que protege cultivos y asegura la producción

Otra de las tecnologías que gana protagonismo en la protección agrícola es el riego por aspersión. Desde Grupo Halpern destacan que este sistema constituye una de las herramientas más eficaces para mitigar los daños provocados por temperaturas extremas.

Su funcionamiento se basa en un principio físico conocido como calor latente de solidificación. Cuando el agua aplicada sobre la planta se congela, libera energía térmica que ayuda a mantener los tejidos vegetales próximos a los cero grados centígrados, evitando daños más severos producidos por el frío.

La capa de hielo que se forma sobre hojas, flores y frutos actúa además como una barrera aislante, reduciendo significativamente los efectos del congelamiento sobre la estructura interna de la planta.

Según explican desde la compañía, esta tecnología puede brindar protección efectiva incluso frente a temperaturas extremadamente bajas y presenta la ventaja de adaptarse a sistemas de riego ya instalados en las fincas.

Entre sus beneficios más relevantes figuran los menores costos energéticos y operativos en comparación con otros métodos activos de defensa contra heladas. Asimismo, la automatización permite que el sistema entre en funcionamiento cuando las condiciones climáticas lo requieren, optimizando recursos y reduciendo la necesidad de intervención manual.

Otro aspecto destacado es su capacidad para prevenir tanto la deshidratación celular ocasionada por el congelamiento como las quemaduras por oxidación que suelen manifestarse en los días posteriores a una helada intensa.

Los especialistas de la compañía sostienen que cada proyecto debe diseñarse de manera específica para cada establecimiento productivo. Variables como la topografía, la disponibilidad de agua, el tipo de cultivo y las condiciones meteorológicas locales resultan determinantes para definir la estrategia de protección más eficiente.

“Las heladas representan una de las principales amenazas para la producción agrícola. Contar con un sistema de mitigación adecuado permite resguardar la inversión del productor y asegurar la calidad y el volumen de la cosecha”, señalaron desde Grupo Halpern.

Mantas térmicas y protección pasiva frente a eventos extremos

Junto con las soluciones mecánicas y los sistemas de riego, las mantas térmicas continúan consolidándose como una alternativa de protección pasiva frente a eventos climáticos extremos.

Las heladas siguen siendo uno de los fenómenos más perjudiciales para la producción hortícola y frutícola debido a su capacidad de afectar simultáneamente amplias superficies productivas. En este contexto, la incorporación de tecnologías de cobertura, al igual que ocurre con la protección antigranizo, permite reducir riesgos y mejorar la sustentabilidad de los cultivos.

Juan Ignacio Losada, gerente industrial de Agrinet, explicó que la adopción de esta tecnología ha crecido en los últimos años debido a su efectividad para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.

“Las heladas son uno de los fenómenos que más afectan a la producción hortícola y frutícola, principalmente porque su impacto suele ser generalizado. En este contexto, las mantas térmicas permiten generar una barrera física que reduce la pérdida del calor acumulado durante el día y ayuda a elevar algunos grados la temperatura alrededor de la planta durante la noche”, sostuvo.

Estas coberturas funcionan reteniendo parte de la energía térmica acumulada durante las horas diurnas y generando un entorno más favorable para la planta durante los momentos de mayor descenso térmico.

Mantas que contienen el calor del suelo
Mantas que contienen el calor del suelo

El ejecutivo destacó que la efectividad del sistema dependerá de la intensidad del fenómeno climático y del manejo agronómico aplicado, aunque remarcó que su aporte puede resultar determinante.

“En muchos casos, esta protección puede significar la diferencia entre conservar una producción o perderla por completo”, afirmó.

Además de su función antiheladas, las mantas térmicas ofrecen beneficios complementarios para el desarrollo productivo.

“También contribuyen a mejorar las condiciones de crecimiento en etapas tempranas, reducen el estrés de las plantas y, en determinados cultivos, permiten adelantar cosechas. Hemos realizado experiencias en distintas regiones de Chile, particularmente en arándanos, donde observamos resultados muy positivos”, indicó Losada.

El directivo consideró que el contexto actual obliga a replantear la manera en que los productores evalúan este tipo de inversiones.

“Hoy la agricultura enfrenta una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, ya sean sequías, inundaciones, heladas o granizos. Por eso, las soluciones de protección ya no deben considerarse un gasto extraordinario, sino una inversión necesaria para asegurar productividad, calidad y rentabilidad”, concluyó.

Una nueva lógica de inversión para el agro

La creciente recurrencia de fenómenos climáticos extremos está impulsando una transformación en las estrategias de manejo agrícola. La protección frente a las heladas ya no se limita a una respuesta de emergencia ante eventos puntuales, sino que forma parte de una planificación productiva orientada a garantizar estabilidad económica y continuidad operativa.

En ese escenario, las soluciones desarrolladas por empresas mendocinas muestran cómo la innovación tecnológica comienza a ocupar un lugar central en la gestión del riesgo agrícola. Equipos móviles capaces de generar microclimas, sistemas de riego automatizados y mantas térmicas de protección constituyen distintas respuestas para un mismo desafío: preservar la producción frente a eventos que pueden definir, en una sola noche, el resultado económico de toda una temporada.