19/06/2026 - Edición Nº807

Economía

economía a dos velocidades

Exportaciones récord en Argentina: Vaca Muerta impulsa un superávit histórico mientras la industria sigue en retroceso

19/06/2026 | Argentina alcanzó en mayo de 2026 el mayor nivel de exportaciones de su historia y un superávit comercial récord. Vaca Muerta lidera el ingreso de divisas, mientras la industria manufacturera continúa mostrando señales de contracción.


por Redacción Mendoza Económico


Argentina cerró mayo de 2026 con una marca inédita en su comercio exterior. Las exportaciones alcanzaron los 9.537 millones de dólares, el nivel mensual más alto desde que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) lleva registros comparables, mientras que el superávit comercial llegó a 3.504 millones de dólares, también un récord histórico para la balanza de bienes.

El resultado consolidó el trigésimo mes consecutivo con saldo comercial positivo, en un contexto donde el crecimiento de las ventas externas fue impulsado principalmente por la energía, el complejo agroexportador y, en menor medida, la minería. Sin embargo, detrás de las cifras históricas emerge una realidad menos favorable: la industria manufacturera continúa atravesando un proceso de contracción que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del actual perfil exportador argentino.

Un salto exportador impulsado por volumen y precios

Durante mayo, el intercambio comercial totalizó 15.570 millones de dólares, un incremento del 14,6% respecto del mismo mes de 2025.

Las exportaciones crecieron gracias a una combinación de mayores cantidades vendidas al exterior, que aumentaron 18,1% interanual, y una mejora de los precios internacionales, que avanzaron 13,9%.

La cosecha gruesa aportó un fuerte impulso a los productos primarios y a las manufacturas de origen agropecuario, mientras que el sector energético volvió a consolidarse como el principal motor de generación de divisas.

Vaca Muerta transforma la balanza energética

El dato más significativo del informe corresponde al desempeño de combustibles y energía, cuyas exportaciones alcanzaron 1.745 millones de dólares, el valor más alto registrado para este rubro.

El crecimiento interanual fue de 167,1%, equivalente a 1.091 millones de dólares adicionales respecto de mayo de 2025. Las cantidades exportadas aumentaron 78,5%, mientras que los precios internacionales avanzaron 49,9%.

Detrás de este resultado aparecen varios factores convergentes. Por un lado, el crecimiento sostenido de la producción en Vaca Muerta. Por otro, la mejora de las cotizaciones internacionales del petróleo, favorecidas por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. También tuvo un papel relevante la entrada en operación del Gasoducto Perito Moreno, que permitió ampliar la capacidad de abastecimiento interno y liberar mayores volúmenes para la exportación.

La transformación energética no sólo impactó en las ventas externas. La mayor producción doméstica redujo significativamente la necesidad de importar combustibles, especialmente gasoil, fortaleciendo la balanza comercial desde ambos extremos.

Como resultado, el superávit energético explicó el 44% del saldo positivo total de la balanza comercial de mayo, consolidando un cambio estructural para una actividad que históricamente había sido fuente de déficit externo.

El agro sigue siendo un pilar fundamental

Junto con la energía, el sector agropecuario volvió a desempeñar un papel central.

Los productos primarios crecieron 22,5% interanual y aportaron 448 millones de dólares adicionales, impulsados principalmente por las exportaciones de semillas y frutos oleaginosos.

Por su parte, las manufacturas de origen agropecuario (MOA) alcanzaron los 2.992 millones de dólares, con una expansión del 20,5% respecto del año anterior.

El crecimiento estuvo liderado por mayores ventas de grasas y aceites, carnes y preparados cárnicos, además de residuos y subproductos de la industria alimentaria.

Litio y minería ganan espacio en la canasta exportadora

Las manufacturas de origen industrial (MOI) registraron exportaciones por 2.360 millones de dólares, con una mejora interanual del 20,1%.

Sin embargo, dentro de este segmento el protagonismo creciente corresponde a los productos vinculados con la minería. El carbonato de litio y el oro continúan ampliando su participación dentro de la estructura exportadora argentina.

En cuanto a los mercados de destino, China se consolidó como el principal comprador de bienes argentinos con adquisiciones por 1.497 millones de dólares, un incremento interanual de 78,9%.

Las exportaciones hacia el gigante asiático estuvieron concentradas en porotos de soja, petróleo crudo, carbonato de litio y carne bovina. Detrás se ubicaron Brasil y Estados Unidos, este último con un crecimiento de compras del 76%, impulsado principalmente por el sector energético.

Las importaciones reflejan una economía con menor dinamismo

Mientras las exportaciones marcaron máximos históricos, las importaciones mostraron una tendencia opuesta.

Las compras externas totalizaron 6.033 millones de dólares, lo que representó una caída del 7% respecto de mayo de 2025.

El retroceso no estuvo asociado a menores precios. De hecho, los valores de importación crecieron 7,6%. La explicación se encuentra en la caída de las cantidades importadas, que descendieron 13,6%.

El dato resulta relevante porque evidencia una menor demanda interna y una desaceleración de la actividad económica.

El mayor descenso se registró en combustibles y lubricantes, con una baja de 32,9% en valor y una reducción de 55,3% en cantidades. También disminuyeron las importaciones de piezas y accesorios para bienes de capital (26,6%), vehículos automotores (21,3%) y bienes de capital (6,8%).

La única categoría que mostró crecimiento en cantidades fue la de bienes intermedios, con un avance de 8,6%.

La industria sigue sin encontrar un piso firme

Mientras el comercio exterior exhibe resultados extraordinarios, la industria manufacturera continúa mostrando señales de debilidad.

Según datos del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad fabril cayó cerca de 5% interanual y 0,8% respecto de abril.

El primer cuatrimestre acumuló una contracción de 2,4% frente al mismo período de 2025, mientras que la producción industrial se ubicó casi 10% por debajo de los niveles observados en 2022.

Los sectores más afectados siguen siendo aquellos vinculados al consumo interno. Los bienes durables y semidurables acumulan una caída cercana al 21% en lo que va del año.

La producción textil retrocedió 22,2% interanual, mientras que el sector de prendas de vestir, cuero y calzado registró una baja de 15,9%.

La metalmecánica también continúa mostrando dificultades, con una contracción de 6% en el acumulado anual y una caída cercana al 17% respecto de los niveles de 2022.

De los 16 sectores que integran el índice manufacturero, 12 registraron descensos interanuales durante abril.

El desafío de una economía cada vez más dependiente de los recursos naturales

La coexistencia de un superávit comercial récord con una industria en retroceso no constituye una contradicción estadística. Refleja una transformación más profunda en la estructura productiva argentina.

La energía proveniente de Vaca Muerta, los productos agropecuarios y los minerales explican cada vez una mayor proporción del ingreso de divisas, mientras que la participación relativa de la industria manufacturera pierde peso.

Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones acumularon 40.359 millones de dólares, un crecimiento de 24,3%, mientras que las importaciones sumaron 28.575 millones, con una caída de 6,6%.

El saldo positivo acumulado alcanzó 11.783 millones de dólares, muy por encima de los 1.900 millones registrados en igual período de 2025.

Las proyecciones privadas estiman que el superávit comercial podría acercarse a 20.000 millones de dólares al cierre de 2026, impulsado principalmente por la energía y los commodities.

La gran incógnita es si ese proceso será suficiente para sostener el crecimiento de largo plazo. El desafío no pasa únicamente por generar más divisas, sino también por determinar si Argentina puede mantener un superávit creciente mientras la base industrial que históricamente aportó diversificación productiva, empleo y valor agregado continúa perdiendo terreno.