25/06/2026 - Edición Nº813

Economía

Agro

La startup creada por científicas del CONICET que conquistó a Corteva y la Fundación Gates

25/06/2026 | Puna Bio, la empresa de biotecnología nacida en Tucumán, desarrolla bioinsumos para el agro a partir de microorganismos extremófilos. Tras cerrar una ronda liderada por Corteva, también sumó a la Fundación Gates como inversor y acelera su expansión internacional.


por Redacción Mendoza Económico


La biotecnología argentina volvió a dar un paso en el escenario internacional. Puna Bio, la startup creada por científicas del CONICET en Tucumán, cerró una ronda de inversión Serie A liderada por Corteva Agriscience y, posteriormente, incorporó a la Fundación Gates como inversor, en una de las primeras apuestas de la organización por una empresa de América Latina.

Fundada en 2020, la compañía desarrolla bioinsumos agrícolas a partir de microorganismos extremófilos, organismos capaces de sobrevivir en condiciones ambientales extremas y cuya capacidad de adaptación hoy busca trasladar a los cultivos para mejorar su productividad y resiliencia.

Puna Bio nació a partir de investigaciones del CONICET.
Puna Bio nació a partir de investigaciones del CONICET.

Ciencia argentina con proyección global

La empresa nació luego de más de 25 años de investigación sobre microorganismos de la Puna argentina. Ese conocimiento científico dio origen al emprendimiento a través de GRIDX, fondo de venture capital especializado en biotecnología.

El proyecto fue impulsado por las científicas María Eugenia Farías, Elisa Violeta Bertini y Carolina Belfiore, junto al economista Franco Martínez Levis, actual CEO de la compañía.

"Desarrollamos productos biológicos para el agro, pero no trabajamos con microorganismos tradicionales, sino con extremófilos aislados de la Puna argentina, que tienen características diferenciales para enfrentar condiciones adversas", explicó Martínez Levis.

Tecnología para producir más con menos

El diferencial de Puna Bio está en aprovechar microorganismos que evolucionaron durante millones de años bajo condiciones de alta radiación, sequía, salinidad y escasez de nutrientes.

Con esa base científica, la empresa desarrolló bioinsumos destinados a mejorar la nutrición de los cultivos y aumentar su capacidad de respuesta frente al estrés ambiental.

Los bioinsumos utilizan microorganismos extremófilos de la Puna.
Los bioinsumos utilizan microorganismos extremófilos de la Puna.

Entre sus desarrollos se destacan Kanzama®, un tratamiento de semillas para trigo y cebada que mejora la fijación biológica de nitrógeno, y Kunza®, un bioestimulante para soja, algodón y poroto que ya fue validado en más de 300.000 hectáreas y cuya adopción la empresa prevé duplicar durante 2026.

Del laboratorio al mercado internacional

Desde 2020, Puna Bio construyó una red nacional de más de 600 ensayos a campo, realizados junto con especialistas independientes e instituciones como el INTA, para validar el desempeño de sus tecnologías en diferentes ambientes productivos.

Según datos de la empresa, sus desarrollos permiten obtener retornos de entre seis y diez veces el costo de la inversión, gracias a una mayor eficiencia en el uso de nutrientes y al incremento del rendimiento de los cultivos.

Actualmente, la compañía emplea a más de 50 personas, posee una colección propia de 2.500 cepas y desarrolla soluciones que ya comenzaron a proyectarse fuera del país.

Además del respaldo de Corteva y la Fundación Gates, Puna Bio fue reconocida por la Falling Walls Foundation y recibió apoyo de la Bayer Foundation, organizaciones que destacaron el potencial de su innovación para impulsar una agricultura más sustentable.

Con base en Tucumán, la empresa ya trabaja en la adaptación de sus tecnologías para nuevos mercados, entre ellos África, donde colabora junto a la Fundación Gates en proyectos vinculados a pequeños productores y seguridad alimentaria.