29/06/2026 - Edición Nº817

Política

Crisis laborarl

Empleo formal en Argentina: se perdieron 290.000 puestos registrados desde el inicio del Gobierno de Milei

28/06/2026 | Argentina perdió 290.000 empleos registrados desde noviembre de 2023. Aunque la actividad económica se recupera, el empleo formal, los salarios y sectores clave como industria y construcción continúan mostrando un fuerte deterioro, con Mendoza entre las provincias más afectadas.


por Marcelo López Alvarez


En febrero de 2026, Argentina contaba con alrededor de 10 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social. La cifra representa una pérdida de 290.000 puestos respecto de noviembre de 2023 (inicio de la gestión Milei) y ubica al empleo formal en niveles similares a los de junio de 2022. Luego de nueve meses consecutivos de caída, ese mes registró una variación positiva de apenas 8.000 puestos, un dato insuficiente para revertir una tendencia que preocupa a los especialistas en mercado laboral.

El panorama resulta paradójico. Mientras la actividad económica se recuperó de la contracción de 2024 y superó los niveles previos, el empleo privado formal atravesó una extensa fase contractiva. Desde el arranque de la gestión, el sector privado acumula una pérdida de 206.000 puestos, equivalente a una caída del 3,2%. En perspectiva histórica, el número de ocupados en el sector privado es comparable al de julio de 2016.

Una reactivación que no genera empleo

El informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales de la UBA (EDIL IIEP) y el análisis de la Fundación Mediterránea coinciden en señalar una dualidad estructural en el sistema productivo argentino. Las actividades vinculadas al frente externo (energía, minería, agroindustria y exportaciones) exhiben mejores perspectivas, mientras que los sectores orientados al mercado interno continúan afectados por salarios reales debilitados y una capacidad de consumo deteriorada.

El problema central reside en que los sectores más dinámicos en términos de inversión y exportaciones tienen un peso relativamente bajo en la generación directa de empleo. Minería, petróleo, servicios financieros y actividad agropecuaria representan apenas el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado. Una mejora del frente externo, por tanto, no se traduce de forma automática en una recuperación amplia del mercado laboral.

Esta dinámica se confirma al cruzar la evolución del PIB sectorial con la del empleo formal. Seis sectores registraron caídas de empleo aun en un contexto de aumento de la producción: Intermediación Financiera (+6% en actividad, 3% en empleo), Agro y Pesca (+13% y 0,4%) y Minería (+10% y 7%) son los casos más pronunciados. El crecimiento económico se concentra, en esta etapa, en sectores de baja intensidad laboral.

Los números marcan la magnitud de la crisis laboral en la Argentina
Los números marcan la magnitud de la crisis laboral en la Argentina 

Industria y comercio, los más golpeados

A nivel sectorial, industria y comercio lideran la destrucción de empleo desde septiembre de 2025. En el caso de la industria manufacturera, la tendencia decreciente se extiende desde septiembre de 2023, con caídas en 26 de los 30 meses transcurridos hasta febrero de 2026. En ese período se perdieron cerca de 74.000 puestos en el sector.

La construcción, que había registrado leves repuntes en diciembre y enero, se estabilizó en febrero sin recuperar terreno. Desde el máximo de mayo de 2023, acumula 90.000 empleos menos, con un nivel que solo supera al registrado durante la pandemia.

En cuanto a los flujos laborales, a lo largo de 2025 las tasas de salida superaron sistemáticamente a las tasas de entrada. En marzo de 2026, si bien la brecha se mantuvo estable (salida 2,1%, entrada 2,0%), las renuncias como motivo de desvinculación perdieron ocho puntos porcentuales interanual (del 56% al 48%), lo que refleja mayor precariedad en la continuidad de los contratos.

El salario mínimo, en el piso histórico

La situación salarial agrava el diagnóstico. El salario mínimo, vital y móvil acumula una caída real del 39,3% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, lo que lo sitúa en valores inferiores a los registrados antes del colapso de la convertibilidad en 2001 y equivalentes a apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011. En abril de 2026, el SMVM nominal era de $357.800 mensuales.

La evolución de los salarios del sector privado registrado también perdió impulso. Tras haber recuperado parcialmente poder adquisitivo en 2025, con mejoras interanuales superiores al 12% hacia mediados de ese año, el índice retrocedió nuevamente y en marzo de 2026 acumula una caída del 4,8% respecto de noviembre de 2023. El sector público exhibe una trayectoria aún más rezagada: el salario real cayó un 17% en el mismo período, tras una contracción inicial del 21,9% entre noviembre de 2023 y enero de 2024.

Mendoza, entre las provincias con mayor pérdida de empleo

El dato provincial es particularmente preocupante para Mendoza. En febrero de 2026, la provincia registró una caída mensual del empleo privado del 0,8%, posicionándola junto a Santa Cruz como las jurisdicciones con el mayor retroceso del país en ese período. Ese resultado contrasta con el desempeño de provincias como La Rioja (+4,4%), Catamarca (+1,5%) o Neuquén (+0,8%), que exhibieron variaciones positivas.

En materia salarial, la posición relativa de Mendoza también es desfavorable. Según los datos del informe EDIL correspondientes a diciembre de 2025, las remuneraciones formales privadas en la provincia se ubican un 35% por debajo de las de la Ciudad de Buenos Aires, ubicándola en el tercio inferior del ranking nacional, por debajo de provincias como Santa Fe (22%), Córdoba (27%) y Buenos Aires (18%).

En cuanto a la densidad de empleo público provincial, Mendoza se encuentra entre las cuatro jurisdicciones con menor ratio de agentes estatales cada 1.000 habitantes (45), junto a Córdoba (33), Buenos Aires (38) y Santa Fe (41). El promedio nacional es de 50 empleados públicos cada 1.000 habitantes, lo que indica que la provincia tiene una estructura estatal relativamente contenida, aunque eso también implica menor capacidad de absorción de empleo cuando el sector privado se retrae.

Las brechas territoriales se profundizan

Las diferencias provinciales revelan que no existe un único mercado laboral argentino. El promedio nacional de empleo privado registrado ronda los 144 trabajadores formales cada 1.000 habitantes, pero las brechas son pronunciadas: Neuquén alcanza 219 y Tierra del Fuego 198, impulsadas por la actividad energética y el régimen de promoción industrial. En el extremo opuesto, Formosa registra apenas 37, Santiago del Estero 52 y Chaco 64.

En materia salarial, la heterogeneidad es igualmente marcada. Solo las provincias patagónicas (Neuquén (+44%), Santa Cruz (+36%), Tierra del Fuego (+30%) y Chubut (+23%)) registran remuneraciones superiores a las de la Ciudad de Buenos Aires. En el norte del país, varias jurisdicciones se ubican entre un 40% y un 47% por debajo de ese parámetro.

El desafío estructural que se viene

Los datos confirman que la estabilización macroeconómica, aunque necesaria, no es condición suficiente para revertir el deterioro laboral. La recuperación del empleo formal depende de que el crecimiento se extienda hacia sectores con mayor intensidad de trabajo y capacidad de absorción de mano de obra.

El crecimiento del monotributo (más de 90.000 nuevos registros) y del empleo no registrado durante el período estudiado son señales de que la recuperación, en parte, se está canalizando hacia modalidades laborales de menor productividad y menor cobertura social. Cuando el empleo crece en segmentos de baja productividad, la recuperación económica y social pierde solidez.

Para Mendoza y las provincias con estructuras productivas diversificadas, pero dependientes del mercado interno, el desafío es doble: el sector privado formal aún no genera empleo neto y el sector público ofrece menor margen de absorción que en otras jurisdicciones. La próxima etapa de la economía argentina se está definiendo, en buena medida, a partir de esas asimetrías territoriales que los datos de empleo y salarios hacen cada vez más visibles.