por Redacción Mendoza Económico
Por segundo mes consecutivo, la Cuenta Corriente Cambiaria del Banco Central cerró con saldo positivo. En mayo registró un superávit de 1.877 millones de dólares, un resultado que, a primera vista, podría interpretarse como una señal de fortalecimiento del frente externo.
Sin embargo, un análisis más profundo muestra una realidad mucho más compleja. El excedente que genera el comercio exterior continúa siendo absorbido casi por completo por el pago de intereses de la deuda, el déficit turístico, la remisión de utilidades al exterior y la creciente dolarización del ahorro privado.
Los datos, elaborados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir de información oficial del Banco Central, permiten observar una dinámica que se repite desde fines de 2023: la economía produce divisas, pero encuentra enormes dificultades para conservarlas.
El principal motor del superávit fue nuevamente la balanza comercial de bienes, que aportó 4.322 millones de dólares durante mayo.
Las exportaciones crecieron 17% interanual, mientras que las importaciones retrocedieron 19%, una combinación que permitió generar el excedente necesario para compensar otras salidas de divisas.
Gracias a ese saldo comercial fue posible afrontar pagos de intereses de deuda por 1.158 millones de dólares, gastos vinculados al turismo y consumos con tarjeta en el exterior por 855 millones y giros de utilidades y dividendos al exterior por 484 millones.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la Cuenta Corriente Cambiaria suma un superávit de 2.010 millones de dólares, impulsado principalmente por una balanza comercial que ya generó 12.978 millones.
Durante mayo también contribuyó el contexto internacional. El incremento de los precios de la energía derivado del conflicto entre Irán e Israel favoreció temporalmente las exportaciones energéticas, aunque ese efecto comenzó a diluirse con la posterior caída del precio internacional del petróleo.
El informe del CEPA muestra que el complejo oleaginoso y cerealero volvió a ser el principal proveedor de dólares de la economía argentina.
Durante mayo explicó aproximadamente el 67% del superávit comercial, con un aporte neto cercano a 2.892 millones de dólares. Aun así, el resultado fue 8% inferior al registrado en igual mes del año anterior.
El sector energético fue el que mostró el mayor dinamismo.
El petróleo aportó 1.599 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 141%, consolidándose como uno de los sectores que más divisas genera para el país.
Sin embargo, ese impulso podría moderarse en los próximos meses. El precio internacional del Brent volvió a descender por debajo de los 72 dólares por barril y acumula una baja cercana al 39%, reduciendo parte del beneficio extraordinario observado durante el conflicto en Medio Oriente.
La diferencia entre el desempeño comercial y el resultado final de la Cuenta Corriente permite dimensionar uno de los principales problemas del esquema cambiario actual.
Desde enero de 2024, la balanza comercial de bienes acumuló un superávit de 50.917 millones de dólares.
Sin embargo, durante ese mismo período la Cuenta Corriente Cambiaria apenas logró un saldo positivo de 802 millones.
La diferencia refleja el enorme peso que tienen los pagos de servicios y rentas sobre las cuentas externas.
En otras palabras, buena parte de los dólares que ingresan por exportaciones vuelve a salir rápidamente del sistema.
Uno de los principales canales de salida continúa siendo el turismo internacional.
Entre enero y mayo, la balanza turística acumuló un déficit de 4.131 millones de dólares, apenas inferior al observado durante igual período del año pasado. Solo durante mayo, los gastos en viajes, pasajes y consumos con tarjeta en el exterior representaron una salida de 855 millones de dólares.
A ello se suman los pagos de utilidades y dividendos, que alcanzaron 484 millones durante el mes y ya acumulan 1.841 millones en lo que va de 2026.
Los datos históricos muestran con mayor claridad el fenómeno.
Desde diciembre de 2023, la balanza comercial generó un superávit de 54.298 millones de dólares.
Pero en ese mismo período se destinaron 20.158 millones al déficit turístico y 28.593 millones al pago de intereses de deuda.
Después de descontar ambos conceptos, el excedente efectivo se reduce a apenas 5.547 millones de dólares.
En términos prácticos, casi nueve de cada diez dólares generados por el comercio exterior terminaron financiando turismo e intereses financieros.
Aunque las reservas internacionales aumentaron durante mayo, el origen de ese crecimiento no estuvo exclusivamente vinculado al comercio exterior.
La Cuenta Financiera Cambiaria registró un superávit de 1.763 millones de dólares, que, combinado con el saldo positivo de la Cuenta Corriente, permitió incrementar las reservas en 3.646 millones.
Los principales ingresos provinieron del endeudamiento del sector privado no financiero (2.201 millones), de un desembolso del Fondo Monetario Internacional por 1.043 millones y de la reducción de la posición general de cambios de las entidades financieras, que aportó otros 1.238 millones.
Estos ingresos compensaron pagos a organismos internacionales, salidas de inversión extranjera directa y una elevada demanda privada de dólares.

Argentina genera divisas pero no logra retenerlas
Uno de los datos más relevantes del informe vuelve a ser el comportamiento del sector privado.
La formación de activos externos acumuló 10.893 millones de dólares entre enero y mayo y alcanza 43.764 millones desde la unificación cambiaria.
La mayor parte corresponde a compras realizadas por personas humanas.
Solo durante mayo, alrededor de 1,4 millones de personas adquirieron 2.677 millones de dólares en billetes.
Desde diciembre de 2023, las compras netas del público ya suman 47.804 millones de dólares.
El CEPA destaca además una coincidencia difícil de ignorar.
Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, el endeudamiento neto aumentó 42.595 millones de dólares, mientras que la formación de activos externos alcanzó 40.591 millones.
Las dos variables evolucionan prácticamente en paralelo.
Mientras ingresan dólares mediante nuevo financiamiento, una magnitud muy similar abandona el sistema en forma de ahorro privado.
Otro dato que continúa generando preocupación es el comportamiento de la inversión extranjera directa.
Durante mayo volvió a registrar un saldo negativo de 798 millones de dólares, impulsado principalmente por salidas de capital del sector petrolero.
Desde diciembre de 2023, el saldo acumulado permanece negativo en 1.188 millones de dólares, lo que indica que el país todavía no logra atraer inversiones productivas suficientes para fortalecer el ingreso genuino de divisas.
Incluso el aporte del complejo oleaginoso y cerealero resulta insuficiente frente a la demanda privada de dólares.
Entre enero y mayo ese sector liquidó 11.129 millones de dólares, mientras que las personas humanas demandaron 14.033 millones para adquirir moneda extranjera.
El Balance Cambiario del Banco Central deja una conclusión contundente.
La Argentina continúa mostrando capacidad para generar divisas mediante sus exportaciones, especialmente gracias al agro y al sector energético.
No obstante, esos recursos son rápidamente absorbidos por compromisos financieros, el déficit turístico, la salida de utilidades y la persistente dolarización del ahorro privado.
El dato final resume con claridad esa dinámica: la formación de activos externos registrada en los últimos siete meses equivale al 282% de todos los desembolsos realizados hasta ahora por el Fondo Monetario Internacional dentro del programa vigente.
Más que un problema de generación de dólares, los números sugieren que el desafío central sigue siendo otro: cómo evitar que las divisas que ingresan abandonen el sistema casi con la misma velocidad con la que llegan.