por Redacción Mendoza Económico
Con la City medio vacía por el receso porteño y bonaerense, la Casa Rosada eligió esta semana para desplegar toda su artillería política. Javier Milei encabezó una ronda de encuentros con diputados, senadores, gobernadores y referentes de La Libertad Avanza que, según reconocen en el entorno presidencial, funciona como puntapié de la campaña por la reelección. El saldo de la semana incluyó pizarrón, clase magistral sobre la Carta Orgánica del Banco Central y una custodia que les retiró los celulares a los propios legisladores oficialistas.
Todo empezó ayer, cuando Milei convocó a sus legisladores para repasar los detalles del proyecto que busca reformar la Carta Orgánica del Banco Central, iniciativa que el Ejecutivo prevé enviar al Congreso en las próximas semanas. Diego Santilli sumó su cuota de rosca recibiendo al gobernador puntano Claudio Poggi, uno de los mandatarios que en 2025 le allanó el camino violeta a su provincia absteniéndose de competir en las legislativas. Hoy será el turno a la Mesa Política y a la conferencia del vocero Adrián Ravier, mientras que el jueves Karina Milei recibía a los legisladores porteños y bonaerenses para reordenar las fichas de la Capital tras la salida de Manuel Adorni. Pilar Ramírez suena como la apuesta de la secretaria general, aunque todavía carga con un déficit de conocimiento que Jorge Macri no piensa desaprovechar en su carrera por la reelección.

Diego Santilli recibió a Claudio Poggi
La reunión del lunes, sin embargo, dejó una postal que excedió lo político. Milei ordenó a la Casa Militar que retirara los celulares de los legisladores presentes, tapó las ventanas del Salón Héroes de Malvinas y les prohibió a los periodistas acreditados circular por los pasillos de la Casa de Gobierno. Durante más de dos horas, fibrón en mano, el Presidente dio lo que un legislador definió como “una clase muy interesante” sobre los cinco ejes de la reforma: que el Banco Central tenga como única función preservar el valor de la moneda, que se prohíba financiar al Tesoro con emisión, que se endurezcan los requisitos para remover a sus autoridades, que se restrinja la distribución de utilidades contables y que se sancione penalmente a quien use al BCRA para financiar el déficit. La idea oficial es tener el texto cerrado para cuando llegue al país, a fin de mes, la directora del FMI, Kristalina Georgieva.
El Senado tendrá su última sesión del semestre este jueves, con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada como plato fuerte, modificado tras negociar con los bloques dialoguistas cambios sobre usurpaciones y desalojos. También se tratarán 28 pliegos judiciales. Quedaron en el freezer, en cambio, la Ley Hojarasca y la reforma electoral que impulsaba la Casa Rosada, que no consiguieron los votos.
Mientras el oficialismo ocupaba la agenda con la rosca reeleccionista, pasó casi inadvertido un dato de la última revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional: el organismo ya delineó un primer boceto de la reforma tributaria que Argentina deberá afrontar de cara a 2027. La recaudación de mayo creció apenas 1,5% interanual en términos reales y el acumulado de los primeros cinco meses cae casi 5% respecto de 2025, un combo que obliga a mirar el frente fiscal con lupa.
El FMI propone que Ganancias vuelva a alcanzar al 20% de los trabajadores formales (hoy paga cerca del 14%), lo que exigiría bajar el piso a $2.400.000 brutos, apenas 30% por encima de la Canasta Básica Total. La medida correría el impuesto hacia franjas medias y tendría un costo político elevado para un Presidente que construyó buena parte de su capital denunciando la presión tributaria. El Monotributo es el segundo blanco: el organismo objeta que su carga efectiva sea muy inferior a la del régimen general y, como las categorías A, B, C y D concentran el 78,4% de los aportantes, el ajuste difícilmente pueda recaer solo sobre los monotributistas de mayores ingresos. Se suman una poda de exenciones en el IVA y una suba de impuestos internos sobre combustibles y tabaco, que el propio Gobierno ya administra postergando hasta julio de 2026 los incrementos pendientes.
La contracara son las rebajas que el propio Ejecutivo concedió en Bienes Personales, derechos de exportación, blanqueos y el régimen de estabilidad fiscal del RIGI, una tensión que promete atravesar el debate tributario del año próximo y que expone, una vez más, la distancia entre el discurso libertario y la letra chica de los acuerdos con el organismo. En paralelo, el Ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger apura tres proyectos antes del receso (mercado de capitales, sector inmobiliario y cabotaje), este último en un terreno donde el Gobierno ya sufrió el rechazo legislativo de un DNU similar en 2025.

Javier Milei explicó la reforma del Banco Central a sus legisladores
Lo cierto es que, entre pizarrones, ventanas tapiadas y celulares confiscados, la Casa Rosada dejó esta semana una imagen nítida de sus prioridades: mientras la campaña por la reelección empieza a tomar forma un año antes de tiempo, la letra chica de los compromisos con el Fondo amenaza con desmentir, tarde o temprano, el relato oficial contra los impuestos.