15/07/2026 - Edición Nº833

Economía

Dos mundos contrapuestos

Inflación en descenso y empleo en retroceso: las dos caras de la economía argentina

15/07/2026 | La inflación volvió a desacelerarse en junio y se ubicó en 1,9%, aunque el alivio en los precios convive con un mercado laboral que continúa perdiendo empleo formal y empresas, según datos oficiales y relevamientos privados.


por Redacción Mendoza Económico


La inflación de junio se ubicó en 1,9%, según el Indec, y marcó una leve desaceleración respecto del 2,1% de mayo. El índice de precios al consumidor acumula así una suba de 16,8% en lo que va de 2026, un número que ya superó la meta que el propio Gobierno había trazado en el Presupuesto para todo el año, mientras que la variación interanual llegó al 33,5%.

Tres meses de descenso

El dato de junio confirma una tendencia que empezó a insinuarse hace algunos meses. La última vez que la inflación había repuntado fue en marzo, cuando trepó al 3,4%. Desde entonces, la curva no dejó de ceder: 2,6% en abril, 2,1% en mayo y ahora 1,9%, el tercer mes consecutivo de desaceleración.

Cómo evolucionaron los distintos componentes del índice

El comportamiento no fue uniforme entre las categorías. El índice núcleo subió 1,6%, de la mano del pan y cereales, los medicamentos y los alquileres. Los estacionales treparon 3,4%, el mayor incremento del mes, empujados por las verduras y el turismo (pasajes, hotelería y paquetes), aunque compensados en parte por la baja en las frutas. Los regulados avanzaron 2,3%, con la electricidad y el transporte público como principales responsables.

Los rubros con mayores y menores aumentos

Por rubro, la división que más subió fue Recreación y cultura, con 4,2%, por el encarecimiento de los paquetes turísticos, seguida de cerca por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,3%. En el otro extremo, Comunicaciones (0,9%) y Prendas de vestir y calzado (0,4%) fueron las que menos se movieron.

Las diferencias por región

El mapa regional mostró matices. En Pampeana, Noroeste y Cuyo, el mayor impacto provino de Alimentos y bebidas no alcohólicas, por las verduras y el pan. En el Gran Buenos Aires, el Noreste y la Patagonia pesó más la Vivienda, de la mano de la electricidad y los alquileres, con el gas en garrafa como factor adicional en el NEA y las expensas (por sumas no remunerativas a los encargados de edificios) en el conurbano.

Más lejos de la indigencia, pero más caro seguir vivo

El Indec actualizó también las canastas que miden la pobreza y la indigencia. La canasta básica alimentaria (CBA), que define la línea de indigencia, subió 1,3% en junio y 36,3% interanual. La canasta básica total (CBT), umbral de la pobreza, avanzó 2,2% en el mes y 35,7% en el año. Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó 689.853 pesos para no caer en la indigencia y 1.531.473 pesos para no ser pobre en junio.

El costado que no aparece en los festejos oficiales

La moderación de los precios convive con un mercado de trabajo que no logra estabilizarse. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria, distintos relevamientos privados y oficiales coinciden en señalar que el ajuste fiscal y monetario iniciado en diciembre de 2023 sigue golpeando al empleo registrado, en particular en la industria.

La industria y el empleo siguen en retroceso

El economista Luis Campos difundió un análisis basado en datos del SIPA que ilustra ese contraste. Desde noviembre de 2023 la industria perdió más de 80.000 puestos de trabajo, la mayor parte en el último año, y acumula dieciocho meses consecutivos de caída. El desacople entre actividad y empleo resulta elocuente: en lo que va de la gestión libertaria, el EMAE creció 5,6% mientras los asalariados registrados cayeron 3,7%. El sector público y el servicio doméstico amortiguaron parte del retroceso de abril, aunque se mantienen cerca de los mínimos de la gestión. El monotributo también se resintió, con 16.000 inscriptos menos entre marzo y abril, y el salario promedio del sector privado registrado volvió a ubicarse por debajo del nivel de noviembre de 2023. Para mayo, adelantó Campos, el panorama tampoco luce alentador.

Argentina se esta transformando en un país de desempleo

Empresas que cierran y empleo que desaparece

Los números surgen de fuentes independientes, lo que le da consistencia al diagnóstico. Según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, procesados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 dejaron de operar 28.262 empleadores registrados y se destruyeron 341.396 puestos formales; solo en abril desaparecieron 1.814 empresas y 1.555 empleos. Un relevamiento paralelo del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda arroja un cuadro similar: entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, el empleo registrado cayó de casi 9,9 millones a poco más de 9,5 millones de trabajadores, y los establecimientos empleadores pasaron de 513.650 a 485.909, con el cierre de 29.741 unidades productivas.

La economía muestra señales contrapuestas

Ambos estudios describen, en definitiva, un mismo proceso: la contracción del entramado empresarial y la retracción del empleo formal que acompañan la recesión abierta tras el ajuste. El cierre de empresas no solo destruye puestos de trabajo: también borra capacidad productiva y redes comerciales que demandan años para reconstruirse, y reduce las chances de reinserción para quienes ya perdieron su empleo registrado.

Lo cierto es que, en el sexto mes de un año que el Gobierno presenta como bisagra, los dos indicadores conviven sin cruzarse del todo: la inflación cede, la actividad crece en los promedios generales y, sin embargo, el empleo formal sigue sin encontrar el piso que permita hablar de una recuperación completa.