por Redacción Mendoza Económico
Cinco años pueden cambiar por completo la percepción de un organismo internacional sobre un país. Esa fue la idea que dejó explícita Kristalina Georgieva durante su paso por Buenos Aires, al comparar el escenario que encontró cuando asumió la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la realidad que, según su visión, atraviesa hoy la economía argentina.
En octubre de 2019, apenas iniciada su gestión, la principal preocupación del organismo giraba alrededor de la capacidad del país para hacer frente a una deuda que parecía insostenible. Hoy, el diagnóstico cambió de manera sustancial. Junto al ministro de Economía, Luis Caputo, la funcionaria sostuvo que la Argentina logró revertir buena parte de los desequilibrios que inquietaban al directorio del Fondo y aseguró que el programa económico avanza en la dirección esperada.

Javier Milei recibió en su despacho a Kristalina Georgieva
La conferencia dejó un mensaje contundente hacia los mercados internacionales. Georgieva calificó como significativos los avances logrados en materia fiscal y monetaria, al tiempo que destacó que el programa acordado con el FMI viene superando varias de las metas previstas.
Caputo, por su parte, resaltó la relación de cooperación construida entre el Gobierno y el organismo multilateral, remarcando que el respaldo institucional se mantuvo incluso durante las etapas más exigentes del proceso de ajuste.
La directora gerente respondió con una definición que sintetizó el cambio de escenario.
"La Argentina tiene hoy una posición mucho más sólida que la que encontramos hace algunos años", señaló al reconocer el esfuerzo realizado para corregir los desequilibrios macroeconómicos.
El Fondo sostiene su visión positiva sobre una serie de indicadores que muestran una mejora respecto de los años anteriores.
Entre ellos sobresalen la consolidación del superávit fiscal primario, la fuerte reducción de la inflación y la recuperación de las reservas internacionales del Banco Central.
Según explicó Georgieva, la inflación descendió desde niveles cercanos al 210 % hasta ubicarse alrededor del 30 %, mientras que las compras de divisas realizadas por el Banco Central ya acumulan aproximadamente 13.000 millones de dólares, un resultado que permitió superar las metas fijadas en el acuerdo vigente.
Para el organismo, esa acumulación de reservas fortalece la capacidad de la Argentina para enfrentar episodios de volatilidad financiera y mejora la percepción sobre su solvencia externa.
Otro dato destacado fue la reducción del riesgo país, cuya compresión mejora las posibilidades de financiamiento tanto para el sector público como para las empresas privadas.
Pese al respaldo, el FMI también reconoció que la recuperación no avanza al mismo ritmo en todos los sectores.
Las actividades vinculadas con Vaca Muerta, la minería, el agro y la energía aparecen como los principales motores de crecimiento y concentran buena parte de las inversiones previstas para los próximos años, estimadas en alrededor de 45.000 millones de dólares.
En cambio, ramas como la construcción, el transporte y distintos servicios todavía muestran un desempeño más débil y continúan condicionadas por el elevado costo del financiamiento.
Para Georgieva, el próximo desafío consiste en desarrollar un mercado de capitales más profundo que permita ampliar el acceso al crédito de largo plazo y recuperar herramientas como los préstamos hipotecarios.
También destacó la eliminación de regulaciones y la tarea del Ministerio de Desregulación, al considerar que un marco normativo más simple favorece la inversión privada y la generación de empleo.
Si hubo un tema donde el Fondo mostró mayor cautela fue el mercado laboral.
Consultada sobre la pérdida de empleo registrado y el crecimiento del trabajo informal, Georgieva reconoció que la creación de puestos de calidad constituye uno de los desafíos más importantes que enfrenta la economía argentina.
En ese contexto valoró la reforma laboral impulsada por el Gobierno, especialmente la reducción de las contribuciones patronales, al entender que puede incentivar la formalización del empleo.
Al mismo tiempo, sostuvo que la desaceleración inflacionaria ya comienza a reflejarse en una reducción de los niveles de pobreza, al recuperar capacidad de compra para los sectores de menores ingresos.
Uno de los momentos más relevantes de la conferencia llegó cuando la directora gerente fue consultada sobre los importantes vencimientos de deuda que enfrentará la Argentina en los próximos años.
Su respuesta buscó transmitir tranquilidad a los mercados.
Georgieva afirmó que el organismo no considera necesario un nuevo programa de financiamiento, ya que la acumulación de reservas, junto con el equilibrio fiscal, constituye una base suficiente para afrontar los compromisos futuros.
La definición fue interpretada como una señal de confianza sobre la capacidad del país para recuperar el acceso al financiamiento privado sin depender de nuevos desembolsos extraordinarios del Fondo.
Como mensaje dirigido al Banco Central, resumió esa estrategia en una frase breve: "Sigan comprando", en referencia a la necesidad de continuar fortaleciendo las reservas internacionales.
La titular del FMI cerró su exposición apelando a una experiencia personal.
Recordó que Bulgaria atravesó una hiperinflación cercana al 883 % durante la década de 1990 y explicó que las reformas implementadas permitieron estabilizar la economía, multiplicar el ingreso por habitante e incorporarse posteriormente a la Unión Europea.
Con ese antecedente buscó transmitir que los procesos de estabilización requieren tiempo, continuidad y respaldo político.
También advirtió que la incertidumbre forma parte de cualquier transformación económica profunda, aunque insistió en que el crecimiento sostenido dependerá de mantener el orden fiscal, fortalecer las instituciones, promover la inversión privada y garantizar seguridad jurídica.
Más allá del fuerte respaldo expresado durante su visita, el mensaje del FMI también dejó en claro que el éxito del programa económico dependerá de consolidar las reformas y trasladar la mejora de los indicadores macroeconómicos hacia la economía cotidiana.
La recuperación del empleo formal, el desarrollo del crédito, el crecimiento de la inversión y la continuidad del equilibrio fiscal aparecen como los principales desafíos para sostener una etapa que, según la visión del organismo, ya dejó atrás las dudas sobre la capacidad de pago de la Argentina y comienza a construir un nuevo vínculo con los mercados internacionales.