por Redacción Mendoza Económico
La industria vitivinícola atraviesa un proceso de transformación impulsado por consumidores que buscan formatos más prácticos, porciones individuales y nuevas ocasiones de consumo. En ese escenario, el vino en lata comienza a consolidarse como una alternativa para diversificar la oferta sin resignar calidad.
Desde Ball Corporation, empresa especializada en envases sostenibles de aluminio, aseguran que ya acompañaron el lanzamiento de más de 50 etiquetas de vino en lata en América del Sur, un formato que viene creciendo especialmente en mercados como Chile y que empieza a despertar mayor interés entre las bodegas de la región.
La evolución del mercado de bebidas también se refleja en el crecimiento de categorías como los cócteles listos para tomar, las bebidas funcionales, los energizantes y las propuestas con menor graduación alcohólica.

El vino en lata gana espacio entre las nuevas propuestas de las bodegas.
En ese contexto, el vino en lata ofrece una alternativa para ampliar las ocasiones de consumo. Una presentación individual equivale aproximadamente a dos o tres copas, permitiendo controlar mejor las porciones, reducir el desperdicio y facilitar la degustación de distintas variedades.
Según datos de Circana, difundidos por The Food Institute, cerca del 35% de los consumidores afirma que está optando por porciones más pequeñas, impulsado por el interés en moderar el consumo y optimizar el gasto.
"El vino en lata muestra cómo una categoría tradicional puede encontrar nuevas oportunidades cuando se combina con innovación en envases, nuevas ocasiones de consumo y una mirada más circular. Esta propuesta amplía las posibilidades para que las marcas lleguen a consumidores que buscan practicidad, porciones adecuadas, diseño y confianza", afirmó Andrés Agnello, director comercial de Ball para Sudamérica.
Uno de los principales desafíos para la expansión del vino en lata continúa siendo la percepción sobre la calidad del producto. Desde Ball remarcan que el envase no determina el nivel del vino y que actualmente existen tanto etiquetas premium como propuestas de entrada de gama en este formato.
Las latas destinadas al vino incorporan revestimientos internos específicos que ayudan a preservar las características organolépticas de la bebida, siempre que el proceso de envasado se realice bajo las condiciones técnicas adecuadas.
Además del aspecto técnico, el formato ofrece ventajas comerciales. La impresión en 360 grados permite aprovechar toda la superficie de la lata para reforzar la identidad de marca y captar la atención del consumidor en el punto de venta.
El aluminio también suma un diferencial en materia de sostenibilidad. Al ser un material que puede reciclarse múltiples veces sin perder calidad, contribuye a modelos de producción y consumo más circulares.
A esto se agregan beneficios logísticos como su menor peso, facilidad de transporte y practicidad para distintos momentos de consumo.
Con producción local y soluciones orientadas a la industria de bebidas, Ball continúa desarrollando tecnologías para acompañar tanto proyectos emergentes como operaciones de mayor escala, impulsando nuevas oportunidades para el crecimiento del vino en lata en América del Sur.