por Redacción Mendoza Económico
La reconversión de la antigua bodega de Godoy Cruz ingresó en la etapa de licitación. El proyecto combinará recuperación patrimonial, tecnología inmersiva, gastronomía y nuevos espacios culturales y comerciales.
El Gobierno de Mendoza y la Municipalidad de Godoy Cruz avanzaron en la puesta en marcha del Complejo Arizu: Ciudad del Vino, uno de los proyectos de recuperación patrimonial y desarrollo turístico más ambiciosos de la provincia. Con un presupuesto oficial de $14.439.559.012,27, la iniciativa recibió tres propuestas durante la apertura de sobres y se convirtió en la primera obra municipal de infraestructura turística financiada con los Fondos del Resarcimiento en alcanzar la instancia de licitación.
Las ofertas fueron presentadas por Laugero Construcciones y por dos uniones transitorias de empresas. Una está integrada por Oha Construcciones y Ayfra; la otra, por Dafre y Stornini. La recepción de las propuestas abre ahora el proceso de evaluación previo a la adjudicación de los trabajos.
El proyecto forma parte del Plan de Infraestructura Pública Turística Municipal y apunta a transformar la antigua Bodega Arizu en un complejo contemporáneo dedicado a la cultura vitivinícola. La intervención combinará la preservación de los sectores históricos del establecimiento con recursos tecnológicos, propuestas gastronómicas y comerciales, salas de exposiciones y una agenda cultural permanente.

La Ciudad del Vino inaugura la aplicación de los Fondos de Resarcimiento de la Promoción Industrial en una obra turística municipal. La viabilidad y el desarrollo del proyecto son coordinados por el Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial junto con el Ente Mendoza Turismo (Emetur).
El esquema adoptado contempla una inversión pública de carácter sostenible y reintegrable. La Provincia aportará los recursos necesarios, mientras que la Municipalidad de Godoy Cruz tendrá a su cargo la dirección y ejecución de los trabajos. Una vez concretada la obra, la comuna deberá devolver el capital recibido en un período de diez años.
El mecanismo fue diseñado para asegurar el recupero de los fondos y permitir que esos recursos puedan destinarse posteriormente a nuevos proyectos en otros departamentos de Mendoza. De esta manera, el financiamiento no se agota en una intervención puntual, sino que procura sostener un circuito de inversión pública con alcance territorial.
La propuesta de Godoy Cruz fue seleccionada después de atravesar evaluaciones vinculadas con su sustentabilidad, su capacidad para atraer inversiones privadas y su potencial para generar empleo genuino. El avance de la licitación representa, en ese sentido, el comienzo de la ejecución concreta de un programa provincial orientado a ampliar y diversificar la infraestructura turística municipal.
La antigua Bodega Arizu constituye el núcleo del proyecto. La intervención prevé recuperar y poner en valor los sectores históricos del establecimiento, preservando la identidad arquitectónica de un edificio estrechamente ligado al pasado vitivinícola de Mendoza.
El desafío consiste en conservar ese patrimonio y, al mismo tiempo, adaptarlo a nuevos usos. La Ciudad del Vino fue concebida como una experiencia turística y cultural capaz de ofrecer una lectura contemporánea de la actividad que marcó buena parte del desarrollo económico y social de la provincia.
La restauración permitirá incorporar el inmueble a un circuito activo, con actividades durante todo el año. El objetivo es que el complejo no funcione únicamente como un espacio de evocación histórica, sino también como un ámbito de encuentro, producción cultural y desarrollo económico.
La recuperación edilicia será acompañada por una serie de instalaciones destinadas a ampliar los servicios disponibles para los visitantes. El plan incluye espacios gastronómicos, áreas comerciales, salas de muestras y un estacionamiento adaptado a las necesidades del nuevo complejo.
Uno de los componentes centrales de la propuesta será la incorporación de herramientas tecnológicas en los recorridos por los sectores subterráneos y las antiguas cavas. Allí se proyecta instalar dispositivos de realidad aumentada, hologramas, inteligencia artificial, proyecciones en tres dimensiones y sistemas acústicos de alta fidelidad.
Estos recursos permitirán construir entornos inmersivos y ofrecer nuevas formas de interpretación del patrimonio. La intención es que el visitante pueda aproximarse a la historia y a la identidad vitivinícola mendocina mediante una experiencia multisensorial, en la que la arquitectura recuperada dialogue con lenguajes propios de la tecnología contemporánea.
El recorrido se complementará con plataformas digitales y audioguías multilingües, pensadas para facilitar el acceso de visitantes de distintas procedencias. La propuesta busca alcanzar una escala internacional sin perder el vínculo con la historia del establecimiento y con la tradición productiva que le dio origen.
A esa dimensión turística se sumará una agenda cultural activa durante las cuatro estaciones. Las salas de muestras, los espacios gastronómicos y las áreas comerciales contribuirán a ampliar los usos del complejo y a sostener su funcionamiento más allá de los períodos de mayor afluencia turística.
La apertura de sobres marca un punto decisivo para un proyecto que reúne objetivos patrimoniales, turísticos y económicos. Si el proceso de licitación avanza según lo previsto, la antigua Bodega Arizu comenzará una nueva etapa: dejará de ser solamente un testimonio de la historia vitivinícola para convertirse en un espacio capaz de contarla con herramientas del presente.