14/08/2026 - Edición Nº863

Economía

inflación y modelo

Inflación: el 2,1% de julio desafía la promesa de Milei y consolida una zona de resistencia

14/08/2026 | El IPC volvió a superar el 2% y puso en duda la velocidad de la desinflación. Cuyo acumuló 18,6% en siete meses, por debajo del promedio nacional.


por Redacción Mendoza Económico


La inflación de julio no sorprendió al mercado, pero reabrió una discusión que excede la diferencia entre el 1,9% de junio y el 2,1% informado por el INDEC. El interrogante es si el proceso de desinflación atraviesa una pausa transitoria o si la economía argentina encontró una zona de resistencia alrededor del 2% mensual, medida con una metodología vetusta.

El Índice de Precios al Consumidor acumuló 19,3% durante los primeros siete meses de 2026, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,8%. El resultado coincidió con las estimaciones de buena parte de las consultoras privadas, aunque interrumpió la secuencia descendente observada desde marzo.

El cambio mensual fue pequeño. La inflación pasó del 2,1% en mayo al 1,9% en junio y regresó al 2,1% en julio. Pero la lectura relevante no está en esas dos décimas, sino en la pérdida de velocidad del descenso.

El desafío de perforar el 2%

El Gobierno consiguió reducir la inflación desde las tasas mensuales de dos dígitos registradas al comienzo de la gestión hasta valores cercanos al 2%. Esa desaceleración constituye uno de los principales resultados macroeconómicos del programa de Javier Milei.

Llegar hasta este punto, de todos modos, no garantiza que el proceso pueda continuar con la misma rapidez. Bajar desde niveles extraordinariamente altos resulta diferente de pasar del 2% a registros compatibles con una economía estabilizada.

Tres meses no alcanzan para afirmar que la Argentina encontró definitivamente un piso inflacionario. La secuencia reciente permite, al menos, identificar una franja en la que el descenso parece haber perdido el impulso de las primeras etapas del ajuste.

Un IPC del 2% puede percibirse como una señal de estabilidad después de años de tasas mucho más elevadas. La comparación anualizada ofrece otra perspectiva: una inflación constante del 2% mensual equivale aproximadamente al 26,8% anual, mientras que un ritmo del 2,1% se aproxima al 28,3%.

El nivel representa una mejora sustancial frente al punto de partida, pero todavía mantiene a la Argentina lejos de los parámetros de las economías estabilizadas.

El peso de los factores estacionales

Julio estuvo atravesado por las vacaciones de invierno, el turismo y determinados servicios. Estos factores ya habían llevado a las consultoras privadas a proyectar una aceleración respecto de junio.

La Ciudad de Buenos Aires había encendido previamente una señal de atención al registrar una inflación del 2,9% en julio. Las diferencias metodológicas y el mayor peso que tienen los servicios y el turismo en la canasta porteña impedían trasladar directamente ese resultado al índice nacional.

El IPC nacional confirmó finalmente una aceleración más moderada. Si una parte del aumento respondió a componentes propios del invierno y del receso escolar, agosto podría volver a ubicar el índice por debajo del 2%.

El diagnóstico cambiaría si la resistencia también comenzara a consolidarse en los componentes menos volátiles de la medición.

Javier Milei y Luis Caputo parecen encontrar una barrera dificil de romper en la inflación.
Javier Milei y Luis Caputo parecen encontrar una barrera dificil de romper en la inflación.

La inflación más difícil de desarmar

A medida que la inflación disminuye, también se modifica su composición. Los grandes shocks pierden protagonismo y cobran mayor peso los servicios, las tarifas, los alquileres, los salarios, los impuestos y los precios relativos que todavía buscan recomponerse.

La desaceleración alcanzada hasta ahora estuvo sostenida por el ordenamiento fiscal, la restricción monetaria y un esquema cambiario que ayudó a reducir las expectativas inflacionarias. Llevar el índice varios escalones más abajo exige que esa estabilidad se traslade de manera persistente a todos los precios.

También será necesario evitar nuevos movimientos bruscos del tipo de cambio. Durante julio, los economistas siguieron especialmente el posible traslado a precios de las variaciones del dólar. Las proyecciones privadas se concentraron cerca del 2%, prácticamente en línea con el resultado oficial.

La moderación del traslado cambiario es una señal favorable, aunque deberá sostenerse durante un período más extenso para convertirse en una tendencia.

Una promesa que quedó fuera de alcance

El dato de julio tiene también una dimensión política. La inflación del 2,1% dejó fuera de alcance, al menos dentro de los plazos anunciados, la promesa presidencial del “cero coma”.

En abril de 2025, Milei aseguró que la inflación tendería a cero hacia mediados de 2026, una vez agotados los efectos rezagados de la emisión monetaria. Más tarde fijó una fecha todavía más precisa: agosto de 2026, cuando afirmó que la inflación minorista comenzaría “con cero”.

Agosto llegó con un IPC de julio del 2,1%. Incluso junio, uno de los mejores registros de la gestión, había cerrado en 1,9%. La secuencia no muestra todavía una economía que se aproxime rápidamente a niveles insignificantes, sino una inflación que encuentra dificultades para abandonar la zona del 2%.

La previsión de Milei estaba fundamentada en su interpretación monetaria del fenómeno. El Presidente sostenía que, transcurridos entre 18 y 24 meses desde el corte de la emisión destinada a financiar el déficit, los efectos se reflejarían plenamente en los precios.

La promesa no fue presentada como una aspiración política, sino como una consecuencia previsible del funcionamiento del programa económico. Su incumplimiento abre una discusión que va más allá de una estimación presidencial equivocada.

Cuyo, por debajo del promedio nacional

La evolución de los precios presenta diferencias regionales. Mientras el acumulado nacional entre enero y julio alcanzó el 19,3%, Cuyo registró un incremento del 18,6%, por debajo del promedio del país.

La región mostró una variación algo más moderada, aunque continúa expuesta a los mismos factores que condicionan el proceso nacional: tarifas, servicios, alquileres, impuestos, salarios y posibles movimientos cambiarios.

Si el IPC retoma el descenso durante los próximos meses, julio podrá interpretarse como una pausa explicada parcialmente por factores estacionales. Si comienza a oscilar de manera persistente entre el 2% y el 2,5%, el escenario será diferente: la Argentina habrá conseguido reducir drásticamente la inflación, pero habrá encontrado un núcleo mucho más difícil de desarmar.

La batalla contra la inflación ingresó en una nueva etapa. El desafío ya no consiste únicamente en evitar tasas explosivas, sino en demostrar que el programa económico puede atravesar de manera consistente la frontera del 2%.