por Redacción Mendoza Económico
Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) generaron alivio en algunos despachos de la Casa Rosada. La actividad económica creció 2,7% interanual en junio y mostró una mejora mensual, datos que alimentaron las expectativas oficiales de una recuperación durante los últimos meses del año. Sin embargo, el optimismo gubernamental contrasta con la reacción de los mercados: el riesgo país alcanzó los 532 puntos básicos y quedó en su nivel más alto desde mayo.
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró en junio una expansión del 2,7% respecto del mismo mes de 2025. Se trató del segundo mayor crecimiento interanual del año, después del 6,2% anotado en marzo.
La medición desestacionalizada también presentó señales favorables. La economía avanzó 0,8% frente a mayo, mientras que el índice serie tendencia ciclo, que elimina los factores estacionales, aumentó 0,2%.
En el Gobierno consideran que estos resultados podrían marcar el comienzo de un nuevo ciclo expansivo. La expectativa es que la mejora de la actividad termine trasladándose a los ingresos de los sectores medios y bajos y permita recuperar el consumo, uno de los principales reclamos de la oposición, los sindicatos y las organizaciones sociales.
Sin embargo, en Balcarce 50 reconocen que todavía se necesitan resultados más contundentes. La presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, reclamó “más velocidad en los resultados” para que la población perciba las mejoras en su economía familiar. Dentro del oficialismo admiten que ese diagnóstico coincide con las preocupaciones de la gestión.

La actividad económica mejora pero en forma despareja, la actividad industrial sigue en problemas
La administración de Javier Milei sostiene que las reformas estructurales requieren tiempo para mostrar sus efectos. Las desregulaciones económicas y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) son mencionados como dos pilares cuyos resultados no pueden evaluarse de manera inmediata.
Un integrante del Gabinete reconoció que todavía falta más dinero en los bolsillos para que aumente el consumo, aunque expresó su confianza en que la situación de los trabajadores formales e informales comenzará a mejorar durante noviembre y diciembre.
En ese contexto, la Casa Rosada calificó como “política” la movilización de la Confederación General del Trabajo (CGT) al Ministerio de Economía. La central obrera reclamó un plan de asistencia para las personas endeudadas con bancos y billeteras virtuales. Desde el Gobierno cuestionaron a los dirigentes sindicales y aseguraron que la protesta no estuvo encabezada por personas afectadas directamente por problemas financieros.
La mejora de la actividad todavía no logró despejar la desconfianza financiera. El riesgo país cerró en 532 puntos básicos, con un aumento diario de 15 unidades, equivalente al 3%. El indicador elaborado por JP Morgan acumuló tres jornadas consecutivas de subas y alcanzó su mayor nivel desde mayo.
Desde comienzos de agosto, el riesgo país acumula un incremento superior al 23%, aunque en el balance anual todavía registra una baja del 6,8%. Portfolio Personal Inversiones (PPI) señaló que la mejora del contexto internacional no se trasladó a los bonos argentinos y atribuyó ese desacople a factores propios de la economía local.
A la incertidumbre internacional provocada por la guerra en Medio Oriente se sumaron las dudas de los inversores por el deterioro del empleo y los salarios y por la proximidad de la campaña para las elecciones presidenciales de 2027.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, intentó relativizar la escalada. El funcionario sostuvo que el riesgo país sería de 80 puntos si se toma como referencia el bono AO27, cuyo vencimiento se produce antes de la finalización del mandato de Milei.
Los bonos soberanos en dólares no lograron recuperarse, mientras las acciones argentinas que cotizan en Wall Street terminaron con resultados dispares. Transportadora de Gas del Sur subió 1,9% e YPF avanzó 1,7%. En cambio, Banco Macro cayó 3,1%, BBVA retrocedió 2,8% e IRSA perdió 1,4%.
En Buenos Aires, el Merval avanzó apenas 0,1%, hasta los 2.875.949,59 puntos. Medido en dólares, el índice retrocedió 0,5% y cerró en US$1.817,09.
La economía real y los mercados ofrecen así dos señales contrapuestas. Mientras el Gobierno encuentra en el EMAE argumentos para sostener una recuperación hacia fin de año, la suba del riesgo país refleja que los inversores todavía mantienen dudas sobre la sustentabilidad económica y política del programa libertario.