27/08/2026 - Edición Nº876

Empresas y Negocios

Bolsa de Comercio de Mendoza

Mendoza Competitiva: qué capacidades exige el mercado a las empresas locales

27/08/2026 | La Bolsa de Comercio de Mendoza reunió a empresarios y especialistas para analizar los nuevos requisitos que actualmente determinan el acceso de las firmas locales al financiamiento, las inversiones y las grandes cadenas de valor.


por Redacción Mendoza Económico


Tener un buen producto, cumplir los plazos y ofrecer un precio competitivo ya no garantiza el ingreso a las grandes cadenas de valor. Las empresas que buscan financiamiento, nuevos mercados o contratos con compañías de mayor escala deben demostrar, además, cómo toman sus decisiones, qué controles aplican y de qué manera gestionan sus riesgos.

Ese fue el eje de “Mendoza Competitiva: las capacidades que exige el mercado”, el conversatorio con taller práctico que se realizó en la Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM) y reunió a empresarios, proveedores y referentes del entramado productivo provincial.

La jornada fue organizada por la BCM junto con Transparencia Latam y Linking Values. La apertura estuvo a cargo de Sabrina Salvi, directora de Relaciones Institucionales y Comunicación de la entidad, mientras que la moderación correspondió a Paula Cortijo, abogada especializada en gobernanza, compliance y sostenibilidad con evidencia, y fundadora y CEO de Transparencia Latam.

También participaron Raúl Giuffre, Maximiliano Ivanissevich y Pablo Daniel Sanabria. Sus exposiciones permitieron observar, desde experiencias concretas, cómo las nuevas exigencias atraviesan a empresas de diferente tamaño y actividad.

Una competitividad construida en conjunto

Al abrir el encuentro, Salvi vinculó la propuesta con la etapa que atraviesa la Bolsa de Comercio de Mendoza y con la necesidad de articular esfuerzos dentro del sector productivo.

“Desde la Bolsa creemos que la competitividad no se construye de manera individual. Se construye generando vínculos, compartiendo conocimiento y articulando entre empresas, sector público y privado, cámaras e instituciones”, afirmó.

La directiva advirtió que la calidad del producto o del servicio representa apenas una parte de las condiciones que examina el mercado. “Los mercados exigen cada vez más: profesionalización, transparencia, cumplimiento, sostenibilidad y capacidad de adaptación. Estar preparados para esas exigencias también significa estar preparados para crecer, acceder a nuevos mercados y aprovechar nuevas oportunidades de negocio e inversión”, agregó.

El planteo puso en primer plano una dificultad que alcanza a buena parte del entramado empresario mendocino: la distancia entre las oportunidades abiertas por la llegada de inversiones y la capacidad efectiva de las firmas locales para cumplir los requisitos de quienes invierten, compran o financian.

Lo que no se documenta no existe

El compliance, la gestión de riesgos, la trazabilidad de los procesos y los estándares de calidad dejaron de funcionar como ventajas adicionales. En numerosos sectores se convirtieron en condiciones mínimas de entrada.

Sin esas capacidades acreditadas, una empresa puede quedar excluida de una licitación, no calificar como proveedora o perder el acceso al financiamiento, aun cuando la oportunidad de negocio se encuentre dentro de su propio territorio.

Cortijo explicó que el análisis de una compañía excede actualmente las variables comerciales tradicionales. “Quien compra, invierte o financia ya no mira solamente el producto, el precio, la calidad y el plazo, sino cómo la empresa toma decisiones, qué riesgos enfrenta, qué controles tiene y de qué manera puede demostrarlo”, señaló.

En esa exigencia aparece una de las principales brechas. Muchas empresas administran correctamente sus operaciones, pero no registran ni sistematizan sus procedimientos. Para quien debe evaluarlas, aquello que no está documentado carece de existencia verificable. El primer paso, sostuvo Cortijo, consiste en conocer la situación real de la organización antes de asumir el compromiso de alcanzar una determinada certificación.

Los disertantes del evento en la Bolsa de Comercio mendocina
Los disertantes del evento en la Bolsa de Comercio mendocina

La norma y la cultura interna

Sanabria abordó el problema desde la perspectiva jurídica, a partir de casos concretos y de riesgos legales que ya llegaron a materializarse. Recordó que desde 2017 rige en la Argentina la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Ante un hecho de corrupción, la sanción puede alcanzar también a la compañía, mientras que disponer de un programa de integridad puede morigerar o incluso excluir la pena.

El riesgo legal convive con otro de carácter reputacional y con una dificultad menos visible: la cultura interna. En todas las organizaciones coexisten normas escritas y prácticas arraigadas. Un manual puede establecer procedimientos, pero resulta insuficiente si esos criterios no se incorporan al trabajo cotidiano.

La experiencia de Giuffre Maderas mostró cómo esas exigencias llegan hasta los proveedores. Raúl Giuffre recordó que en 2020 un cliente multinacional le informó que, para continuar dentro de su cadena, debía certificar sus procesos en una plataforma internacional de evaluación cuyo costo quedaba a cargo del proveedor.

La primera calificación fue regular. Para obtener la aprobación, la empresa debió documentar y sistematizar cada proceso. Desde entonces, la evaluación se repite anualmente. El trabajo realizado no solo le permitió conservar al cliente, sino también ordenar la gestión interna: el conocimiento que antes dependía de una persona quedó registrado y pudo transferirse al resto de la organización.

Una exigencia que recorre toda la cadena

Ivanissevich aportó la mirada de una empresa local que, además de ser evaluada, administra su propia red de proveedores. El ingreso de Stellantis como accionista de 360 Energy implicó un cambio de escala en los controles. Pese a su condición de socio, el grupo automotor examinó a la compañía con los mismos criterios aplicados a cualquier proveedor.

La primera medición arrojó 30 puntos sobre 100. A partir de ese resultado, 360 Energy formalizó y certificó su gestión ambiental, social y de integridad. Esos estándares volvieron a aparecer luego como condición para acceder al financiamiento internacional y actualmente son trasladados por la empresa a sus propios proveedores.

El caso mostró cómo los requisitos avanzan de un eslabón a otro. Lo que una gran compañía exige a una empresa mediana termina incorporándose, con diferentes niveles de alcance, a las condiciones que esta impone a quienes la abastecen.

Del diagnóstico a una hoja de ruta

El encuentro concluyó con un taller práctico sobre riesgos ambientales, sociales y de gobernanza, orientado a que cada empresa pudiera reconocer su punto de partida. El ejercicio incluyó un autodiagnóstico breve y anónimo sobre cuatro áreas: derechos humanos, estándares laborales, ambiente e integridad.

También se trabajó en el mapeo de los riesgos propios y de aquellos presentes en la cadena de valor. Entre las primeras medidas de mitigación aparecieron la elaboración de códigos de conducta, la redacción de procedimientos y la capacitación del personal. El riesgo nunca desaparece por completo, pero puede reducirse mediante controles adecuados.

El paso decisivo es construir evidencia verificable. Registros, documentación y monitoreo permiten demostrar que las políticas declaradas se aplican realmente.

Con Mendoza Competitiva, la Bolsa de Comercio dejó planteado que atraer inversiones representa solo una parte del desafío. La otra consiste en lograr que las empresas mendocinas estén preparadas para trabajar con ellas. Fortalecer la cadena de valor local aparece así como la forma más concreta de transformar la incertidumbre en una hoja de ruta.