por Redacción Mendoza Económico
Con un auditorio colmado en el Hotel Amérian, la Fundación Pensar de Mendoza realizó la jornada “Economías Regionales de Cuyo: Innovación, desafíos y futuro”, un encuentro que reunió a referentes políticos, empresarios, productores y especialistas del sector agroindustrial. El objetivo fue analizar los principales obstáculos que enfrentan las cadenas de valor locales y debatir estrategias capaces de sostener el crecimiento del aparato productivo regional.
La actividad, declarada de interés legislativo, estuvo encabezada por el presidente de la entidad en la provincia, Rolando Baldasso. La convocatoria congregó a legisladores, funcionarios, dirigentes del PRO y de otras fuerzas políticas, además de representantes de distintos sectores vinculados con la producción.
En el centro de la discusión aparecieron algunos de los temas que condicionan el futuro de las economías regionales: la necesidad de incorporar innovación, mejorar la eficiencia en el uso de recursos estratégicos, modernizar la logística y fortalecer la competitividad de las empresas cuyanas en los mercados internacionales.

La Fundación Pensar se activa en modo electoral y discutió en Mendoza las economías regionales cuyanas
Las exposiciones estuvieron atravesadas por una preocupación común: cómo convertir las capacidades productivas de Cuyo en un proceso sostenido de desarrollo económico. Para los participantes, la región dispone de cadenas de valor con posibilidades de expansión, pero ese potencial requiere estrategias de largo plazo y condiciones que permitan mejorar el desempeño de las empresas.
La innovación ocupó un lugar relevante dentro de ese planteo. Los disertantes señalaron que la incorporación de tecnología resulta determinante para elevar la productividad, optimizar procesos y responder a las exigencias de un escenario global cada vez más dinámico. En ese contexto, la capacidad de adaptación dejó de ser considerada una ventaja adicional para transformarse en una condición necesaria.
El debate no quedó limitado a la modernización tecnológica. También se planteó la importancia de avanzar sobre aspectos estructurales que inciden de manera directa en la competitividad regional. Entre ellos, la logística apareció como uno de los componentes centrales para mejorar la inserción de la producción cuyana en los mercados internacionales.
La modernización de esa infraestructura, según se expuso durante la jornada, debe integrarse con marcos normativos estables y previsibles. La posibilidad de proyectar inversiones, ampliar la producción y sostener estrategias comerciales depende, en buena medida, de reglas que ofrezcan certidumbre a quienes participan de las distintas cadenas de valor.
Otro de los ejes del encuentro fue la eficiencia en el aprovechamiento del agua. Por su relevancia para la estructura productiva regional, el uso de este recurso fue abordado como una cuestión decisiva dentro de cualquier estrategia de crecimiento sostenible.
Los participantes coincidieron en que la administración eficiente de los recursos disponibles debe formar parte de una agenda que combine productividad, innovación y sustentabilidad. El planteo apuntó a pensar el desarrollo económico no solo desde la expansión de la actividad, sino también desde la capacidad de sostenerla en el tiempo.
En esa dirección, el encuentro propuso una mirada integral sobre las economías regionales. La tecnología, la infraestructura, el marco regulatorio y el manejo de los recursos no fueron presentados como problemas aislados, sino como dimensiones vinculadas entre sí. La competitividad depende de la posibilidad de avanzar de manera coordinada sobre cada una de ellas.
Durante la jornada también se destacó el papel de las economías regionales en la generación de empleo directo e indirecto. Su importancia, afirmaron los expositores, no se agota en el volumen de actividad que producen, sino que se extiende a su capacidad para fijar población en el territorio y sostener comunidades vinculadas con la producción.
Esa dimensión territorial fue señalada como una de las razones por las cuales el desarrollo de estas actividades constituye un objetivo estratégico para Cuyo. Fortalecer las cadenas locales implica ampliar oportunidades económicas, consolidar puestos de trabajo y favorecer una distribución de la actividad productiva asociada con las características de cada zona.
A ese impacto se suma la posibilidad de diversificar la matriz exportadora. Frente a un escenario internacional exigente y cambiante, los participantes remarcaron que la región necesita mejorar su capacidad para competir, agregar valor y ampliar su presencia en los mercados externos.
La discusión se concentró, de ese modo, en las condiciones necesarias para que el potencial productivo deje de ser apenas una posibilidad. Innovación tecnológica, logística moderna, utilización eficiente del agua y normas previsibles conformaron el núcleo de una agenda orientada a transformar las fortalezas regionales en crecimiento sostenido.
Entre los principales oradores y asistentes estuvieron el gobernador Alfredo Cornejo; el presidente de la Cámara de Diputados de Mendoza, Andrés Lombardi; el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu; la vicepresidenta de la Fundación Pensar, Silvia Lospennato; y el secretario de la institución, Francisco Quintana.
También participaron el representante en la Argentina de la Fundación Konrad Adenauer, Maximilian Hedrich; el exministro de Producción de la Nación, Dante Sica; el intendente de Luján de Cuyo, Esteban Allasino; y el presidente del PRO en Mendoza, Gabriel Pradines.
La convocatoria se completó con la presencia de los senadores Martín Rostand y Martín Kerchner, las diputadas Jimena Cogo y Cintia Gómez, y el bodeguero José Zuccardi, junto con otros referentes empresariales, productivos y políticos.
La amplitud de la participación reflejó el propósito de instalar una conversación que trascienda los límites de cada sector. El diagnóstico planteado durante el encuentro fue que el futuro de las economías regionales exige articular producción, conocimiento, inversión y políticas públicas. Sobre esa base, la Fundación Pensar buscó abrir un espacio de debate acerca de los desafíos que deberá afrontar Cuyo para consolidar su desarrollo.