por Redacción Mendoza Económico
La discusión sobre una reforma previsional suele concentrarse en una pregunta: ¿hay que aumentar la edad de retiro? Sin embargo, para Andrea Falcone, cofundadora y directora ejecutiva de THE SHIFT, el desafío es más amplio y está relacionado con un cambio demográfico que atraviesa a distintos países: las personas viven más, nacen menos y los sistemas de retiro fueron diseñados para una realidad que ya no existe.
“Seguimos utilizando instituciones del siglo pasado para administrar vidas propias del siglo XXI”, sostiene la especialista, quien advierte que a la mayor longevidad se suman problemas como la informalidad laboral, la baja densidad de aportes y trayectorias profesionales cada vez menos lineales.
Para Falcone, elevar la edad jubilatoria por sí solo no resuelve el problema. Si las personas dejan de ser contratadas a partir de los 50 años o no cuentan con oportunidades para actualizar sus habilidades, extender la edad de retiro puede simplemente trasladar la dificultad.
Por eso, plantea incorporar al debate cuestiones como el aprendizaje continuo, la educación financiera, el ahorro de largo plazo y la lucha contra el edadismo en las organizaciones. También destaca los desafíos particulares que enfrentan las mujeres, debido a las interrupciones de sus carreras laborales vinculadas a tareas de cuidado y a una mayor expectativa de vida.
El tema será parte de la agenda de The Shift Forum, que se realizará el 15 de septiembre. Allí participarán speakers internacionales como Annie Coleman, embajadora global del Stanford Center on Longevity, y referentes como Rafael Rofman, para analizar cómo incorporar los cambios demográficos a las decisiones de las organizaciones.
El planteo apunta, en definitiva, a cambiar el eje de la discusión: no solamente cómo financiar más años de jubilación, sino cómo construir sociedades preparadas para vidas más largas, con condiciones que permitan a quienes quieran y puedan seguir trabajando hacerlo de manera saludable, productiva y sostenible.