por Redacción Mendoza Económico
En el marco de las XL Jornadas de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), desarrolladas bajo el lema “Ciencia de datos, sostenibilidad y liderazgo desde las ciencias económicas”, QuienVino participó del panel inaugural con una discusión sobre los desafíos que enfrentan las pymes frente a los cambios tecnológicos y en las formas de trabajar.
La transformación digital de una empresa no necesariamente implica modificar su modelo de negocio. Una compañía puede pasar sus planillas a la nube, digitalizar recibos o automatizar liquidaciones y continuar trabajando de la misma manera.
“Cambió la herramienta, no el negocio. El cambio de modelo empieza cuando se modifica la manera en que la organización crea, entrega y captura valor, y esas decisiones no son técnicas”, explicó Patricia Soria, CEO de QuienVino.
Para Soria, existe una diferencia entre un proyecto de sistemas y uno de gestión. Mientras el primero puede terminar cuando el software queda instalado, el segundo comienza a partir de ese momento, cuando la empresa debe redefinir decisiones, tareas y el uso de la información.
La ejecutiva destacó además el lugar de las personas dentro de estos procesos. “Yo soy ingeniera, mamá y emprendedora. A lo largo de mi recorrido profesional y personal fui entendiendo que, detrás de cada proceso, siempre hay personas”, señaló durante el evento.
Esa mirada fue la que la llevó a crear QuienVino, una aplicación de recursos humanos orientada a pymes que busca poner a las personas en el centro de la gestión.
Uno de los puntos abordados fue la resistencia al cambio dentro de las organizaciones. Según el planteo de Soria, cuando una implementación no funciona, no necesariamente se trata de un problema de actitud de quienes deben adaptarse.
Entre las causas posibles aparecen la falta de explicación sobre el objetivo del cambio, el aumento inicial de tareas o la modificación de actividades que una persona realizó durante años.
En las pymes, este escenario puede ser todavía más complejo porque muchas veces no cuentan con un área de recursos humanos propia. La gestión del personal convive con otras tareas de administración y con las urgencias de la operación diaria.
La velocidad del cambio tecnológico también modifica las capacidades necesarias para conducir una empresa. Ya no alcanza con elegir una herramienta, sino que es necesario tomar decisiones con información incompleta, equilibrar innovación y riesgo y formar equipos capaces de adaptarse.
“Son capacidades que no figuran en ningún organigrama. Leer datos propios para decidir, conversar el cambio antes de anunciarlo, distinguir qué conviene automatizar y qué conviene seguir resolviendo con criterio humano. Ninguna se compra instalada; todas se entrenan”, sostuvo Soria.
Desde QuienVino señalaron que la tecnología aplicada a la gestión de personas busca aportar tiempo e información para quienes conducen las organizaciones. La participación en las jornadas de la UNCuyo llevó al ámbito académico una discusión vinculada con los desafíos cotidianos de las pymes mendocinas.