por Redacción Mendoza Económico
El Gobierno provincial presentará el 16 de septiembre el Clúster de Hidroponía, una iniciativa que se propone conectar a quienes ya producen bajo este sistema con productores, emprendedores e inversores que todavía miran la tecnología desde afuera. La novedad se conocerá en un escenario elegido con precisión: el 43.º Congreso Argentino de Horticultura, que del 15 al 18 de septiembre reunirá en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo a especialistas, investigadores y técnicos de todo el país.
El encuentro está organizado por la Asociación Argentina de Horticultura, la propia Facultad de Ciencias Agrarias, el INTA y el Gobierno mendocino, y llega en un momento en que la horticultura discute, congreso tras congreso, cómo adaptarse a la transformación digital y al cambio climático. Justo antes de que arranque el módulo dedicado a los cultivos sin suelo, las autoridades provinciales subirán al estrado para poner en marcha formalmente el clúster.
El director de Agricultura de la provincia, Alfredo Draque, fue el encargado de explicar por qué Mendoza decidió dar este paso. Según indicó, existen sistemas de cultivo considerablemente más tecnificados que los convencionales y de los que buena parte del sector productivo apenas tiene noción; la hidroponía, dijo, es uno de los casos más claros. El funcionario remarcó que ya hay productores mendocinos que están obteniendo buenos resultados con este método, en paralelo a un mercado que consume cada vez más este tipo de cultivos.
Draque fue más allá y ubicó a la provincia en el mapa de oportunidades: por su posición geográfica, Mendoza está en condiciones de abastecer tanto a la Patagonia como a los grandes centros urbanos, con Buenos Aires a la cabeza. Es, en su lectura, una ventaja logística que todavía no se explota a fondo y que el clúster podría ayudar a capitalizar.

Mendoza presentará su programa de hidroponia en el Congreso de Horticultura
El objetivo central de la nueva estructura es, ante todo, generar un ámbito de diálogo permanente entre productores, especialistas, instituciones y el resto de los actores que hoy trabajan con hidroponía de manera más bien aislada. La idea del Gobierno es que ese intercambio sirva de insumo real para el diseño de políticas públicas, y no al revés. Draque fue explícito al respecto: la intención es que las herramientas financieras y las líneas de promoción que se diseñen desde el Estado respondan a necesidades concretas del sector, relevadas directamente de boca de quienes producen.
Con ese fin, el mismo día de la presentación habrá un espacio de inscripción ubicado fuera del salón donde se dicte el módulo de cultivos sin suelo, para que productores, profesionales, empresas e instituciones interesadas puedan sumarse al clúster desde el primer momento.
Más allá de la hidroponía en particular, el trasfondo de la iniciativa remite a una preocupación más amplia del sector agrícola provincial: la necesidad de producir de manera más eficiente en un contexto económico exigente. El Congreso Argentino de Horticultura funcionará también como punto de contacto entre la experiencia hidropónica y las producciones tradicionales de Mendoza (el ajo, la zanahoria, la floricultura) con la expectativa de que ese cruce derive en un intercambio de conocimiento genuino.
Draque lo planteó en esos términos: productores florícolas y de cultivos tradicionales compartirán espacio con quienes trabajan en sistemas sin suelo, y esa convivencia puede empujar hacia una producción más eficiente, atenta tanto a las señales del mercado como al escenario macro y microeconómico que atraviesa hoy el país.
Que Mendoza sea sede de un congreso de esta magnitud no es un dato menor para la provincia. Le permite, de paso, consolidarse como un punto de encuentro entre el conocimiento académico y la producción real, y ensayar, a través del nuevo clúster, un camino distinto para diversificar una matriz agrícola que busca nuevas alternativas frente a un escenario cambiante.