08/09/2026 - Edición Nº888

Economía

Innovación

Microorganismos extremófilos, la apuesta argentina para una agricultura más eficiente

07/09/2026 | En el marco del Día de la Agricultura, Franco Martínez Levis, de Puna Bio, plantea el potencial de los microorganismos extremófilos para transformar el agro.


por Redacción Mendoza Económico


Cada 8 de septiembre, Argentina celebra el Día Nacional de la Agricultura y del Productor Agropecuario, una fecha que reconoce una actividad central para la economía del país. En ese contexto, también aparece una pregunta hacia el futuro: ¿cómo producir de manera más eficiente y adaptada a escenarios cada vez más exigentes?

La innovación agrícola suele asociarse con maquinaria, sensores, imágenes satelitales o inteligencia artificial. Sin embargo, existe otra frontera que está bajo nuestros pies: la biología del suelo.

La biología del suelo aparece como una nueva frontera de innovación agrícola.
La biología del suelo aparece como una nueva frontera de innovación agrícola.

En la Puna argentina, donde la aridez, la salinidad, la radiación ultravioleta y las grandes variaciones térmicas generan condiciones extremas, existen microorganismos capaces de sobrevivir y adaptarse. Esa capacidad es el punto de partida del trabajo de Puna Bio, que desde hace más de 25 años estudia estos ambientes y los microorganismos asociados a sus plantas.

De la Puna al campo

El proceso consiste en prospectar, aislar y caracterizar microorganismos extremófilos para conocer sus capacidades y explorar su aplicación en cultivos. Según un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el trabajo de Puna Bio fue incorporado como caso de innovación dentro del sector AgTech.

En tres campañas comerciales, sus soluciones alcanzaron más de 800.000 hectáreas en Argentina, Brasil, Paraguay y Estados Unidos, de acuerdo con ese mismo informe.

Para Franco Martínez Levis, cofundador y CEO de Puna Bio, el desafío está en lograr que el conocimiento científico se transforme en herramientas concretas para quienes producen. Eso requiere experimentar, medir y adaptar las soluciones a las condiciones reales del campo.

La apuesta apunta a aprovechar la biodiversidad como fuente de conocimiento y desarrollar tecnologías que permitan mejorar procesos y utilizar los recursos de manera más eficiente.

La agricultura del futuro necesitará tecnología, pero también un mayor conocimiento de lo que ocurre en el suelo, las plantas y sus raíces. Y parte de esas respuestas, plantea Martínez Levis, puede encontrarse en microorganismos que llevan millones de años adaptándose a condiciones extremas.