por Redacción Mendoza Económico
Con lluvias más frecuentes y heladas tardías como principales amenazas de la temporada 2026/27, drones, equipos de pulverización y turbinas antiheladas aparecen como herramientas para que los productores mendocinos protejan sus cultivos y sostengan el manejo de sus fincas.
Mendoza, 15 de septiembre de 2026. Con la confirmación del fenómeno meteorológico El Niño para la temporada primavera-verano, el sector agrícola mendocino enfrenta un escenario diferente al de los últimos años. En lugar de la escasez hídrica, el riesgo pasa a estar relacionado con el exceso de agua y la irregularidad de las lluvias, en pleno inicio de la brotación y durante la ventana de heladas tardías.
Según el Plan Interinstitucional de Prevención de AEMSA, el fenómeno podría alcanzar una intensidad fuerte, con hasta un 25% de probabilidad de convertirse en “Súper Niño”.
En este escenario, la tecnología disponible para el productor adquiere relevancia a la hora de proteger los cultivos y aprovechar las ventanas de trabajo que quedan entre los distintos eventos climáticos.

Las lluvias frecuentes pueden reducir las ventanas disponibles para ingresar con maquinaria a las fincas.
Uno de los efectos de un escenario con lluvias frecuentes es la reducción de las oportunidades para ingresar a los lotes. El suelo húmedo dificulta el paso de maquinaria pesada, mientras que la humedad prolongada en las plantaciones puede favorecer el desarrollo de enfermedades y exigir aplicaciones sanitarias más ajustadas en tiempo.
Frente a esto, existen distintos equipos de pulverización. Los pulverizadores turbo, utilizados en viñedos y frutales, generan un flujo de aire que mejora la penetración de las gotas en el follaje y permite una cobertura más uniforme, algo relevante cuando la humedad favorece la aparición de enfermedades.
En producciones como las hortícolas también se utilizan pulverizadores de barras y otros equipos adaptados al cultivo, la superficie y el volumen de aplicación requerido.
Otra alternativa que ganó terreno es el dron agrícola. Al realizar las aplicaciones desde el aire, evita que un tractor o pulverizador circule sobre el lote, algo especialmente útil cuando el suelo conserva demasiada humedad y el ingreso de equipos pesados puede provocar compactación, huellas profundas o atascamientos.
Los drones también permiten acceder a sectores de circulación complicada y aprovechar ventanas breves entre lluvias. De todos modos, se trata de una tecnología complementaria a la pulverización terrestre.
La elección entre una alternativa u otra —o la combinación de ambas— depende del cultivo, la superficie y las condiciones meteorológicas del momento. La decisión sobre productos, dosis y momentos de aplicación debe estar a cargo de un ingeniero agrónomo.

Las turbinas antiheladas portátiles pueden trasladarse entre los sectores más sensibles de una finca.
Más allá del equipo elegido, desde el sector también remarcan la importancia del mantenimiento. Bombas, filtros, boquillas, mangueras y sistemas de control deben revisarse antes del comienzo de la temporada para evitar perder las pocas horas útiles que deja una ventana de buen tiempo entre lluvias.
El otro frente de atención durante septiembre y octubre, meses críticos por el riesgo de heladas tardías durante la brotación, es la protección térmica.
“Este año monitoreamos con más atención que nunca. No alcanza con mirar el pronóstico general, hay que seguir la finca lote por lote, porque cada sector reacciona distinto ante una helada”, explica Lucas Gilbert, gerente de Agrocosecha, empresa mendocina de servicios y maquinaria agrícola.
Durante las noches despejadas y con poco viento, el suelo pierde calor rápidamente y el aire frío queda concentrado cerca de la superficie, mientras que algunos metros más arriba se mantiene una capa más cálida. Este fenómeno se conoce como inversión térmica.
Las turbinas antiheladas portátiles funcionan tomando ese aire de mayor altura y empujándolo hacia el cultivo para mezclar las capas y moderar la temperatura alrededor de las plantas durante una helada radiativa.
A diferencia de las torres fijas, las turbinas portátiles pueden trasladarse entre los cuadros más sensibles de una finca según el pronóstico y el estado fenológico del cultivo, sin necesidad de construir una base permanente.
En el mercado local existen equipos con distintas capacidades de cobertura: desde modelos pensados para 4 a 5 hectáreas hasta otros que pueden cubrir entre 6 y 7 hectáreas, con mayor radio de alcance. Algunos cuentan además con autonomía de varias horas y encendido automático mediante sensores de temperatura.
“Veníamos de gestionar la falta de agua durante años, y ahora el desafío puede ser exactamente al revés. Eso cambia por completo cómo planificamos el riego y el manejo de suelo para esta temporada”, agrega Gilbert.
La elección de una turbina tampoco depende únicamente de la superficie que se busca proteger. También hay que considerar la topografía de la finca, la presencia de sectores bajos donde se acumula el aire frío, el tipo de cultivo y su sensibilidad, la dirección del viento y la intensidad habitual de las heladas en la zona.

Los productores mendocinos se preparan para una temporada con riesgos diferentes a los de los últimos años.
Además, esta tecnología resulta más eficaz ante heladas radiativas con inversión térmica y pierde efectividad cuando el frío llega acompañado de viento. Por eso, las condiciones particulares de cada establecimiento son determinantes antes de invertir en un equipo.
La temporada 2025/26 cerró con resultados destacados pese a las dificultades que impuso La Niña, apoyada en buena medida en el uso de tecnología y en el ajuste de las decisiones productivas.
La nueva campaña plantea otro tipo de escenario.
“Lo que aprendimos gestionando la sequía nos sirve en parte, pero un escenario de Niño fuerte plantea otro tipo de problema. Hay que estar dispuestos a cambiar el enfoque en el medio de la temporada si el clima lo pide”, señala Gilbert.
Con la primavera ya en marcha y la ventana de heladas tardías abierta hasta octubre, el mantenimiento y la preparación de los equipos pasan a ser parte de la planificación de las fincas.
La recomendación que se repite entre los especialistas es poner a punto la maquinaria antes de que llegue el momento crítico. En una noche de helada o durante la breve tregua entre dos lluvias, el margen para preparar los equipos sobre la marcha puede ser limitado.