por Redacción Mendoza Económico
El Mendoza Bureau reunió, en el hotel Hilton, a su Comisión Directiva y a los socios de la entidad para sellar un convenio que venía gestándose desde hace meses: la incorporación formal de Luján de Cuyo al trabajo conjunto que la organización ya desarrollaba con la Ciudad de Mendoza, Maipú y Guaymallén. El acuerdo, firmado por el presidente de Mendoza Bureau, Miguel Osimani, y el director de Desarrollo Económico y Turismo lujanino, Rodolfo Benítez, en representación del intendente Esteban Allasino, completa un Consejo Asesor Municipal que ahora integran cuatro departamentos con un mismo propósito: convertir a Mendoza en sede habitual de congresos, competencias deportivas, bodas de destino y grandes convenciones.
La lógica detrás del Consejo es sencilla y, a la vez, ambiciosa. Quien llega a un congreso científico, tecnológico o comercial no solo participa de las jornadas por las que viajó: también se aloja, come afuera, recorre bodegas, contrata transporte y consume servicios durante toda su estadía. Ese derrame económico es, precisamente, lo que el sector privado busca potenciar sumando voluntades municipales. Con Luján de Cuyo a bordo, son ya cuatro los gobiernos locales que trabajan codo a codo con el Bureau para captar eventos de alcance nacional e internacional.
La misma jornada sirvió para presentar un nuevo ecosistema de plataformas virtuales, pensado como herramienta de promoción. Incluye tours inmersivos con tecnología 360°, un formulario de cotización para compradores nacionales e internacionales y un portal colaborativo donde podrán visualizarse todos los eventos previstos en la provincia, información que además nutrirá el tablero del Observatorio de Turismo de Reuniones. La apuesta es que las empresas puedan exhibir sus espacios y servicios desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de una visita presencial.

Los integrantes del Mendoza Bureau avanzan con los municipios en recuperar la fortaleza del turismo de reuniones
El entusiasmo institucional, con todo, convive con un diagnóstico bastante menos auspicioso. El Observatorio de Turismo de Reuniones de Mendoza (OTRM) presentó ayer los resultados de su último relevamiento y confirmó lo que el sector privado venía advirtiendo desde hace meses: el impacto económico del turismo de reuniones cayó de 350 a 238,8 millones de dólares entre 2024 y 2025. Detrás de esa caída hay varios factores que se combinan: menos congresos internacionales (los que efectivamente generan divisas como servicio de exportación), una baja en la cantidad y el gasto promedio de los participantes, y empresas nacionales que recortaron presupuesto para capacitaciones. Las estadías promedio, de hecho, ya perforan el piso de los dos días.
El correlato de esos números es la posición seis que Mendoza ocupa en el ranking ICCA, la métrica internacional que audita al segmento MICE en todo el mundo. Buenos Aires lidera sin discusión el podio nacional, pero la pulseada relevante para la provincia se juega puertas adentro: detrás quedaron Córdoba y Rosario, dos plazas del interior que hoy le sacan ventaja pese a contar con una infraestructura comparativamente más modesta.
Ahí está, justamente, lo que más desconcierta al sector. Mendoza concentra la mayor cantidad de hoteles cinco estrellas de todo el interior del país, un activo decisivo para recibir comitivas internacionales exigentes. A eso se suma una conectividad aérea que a Rosario directamente le falta: mientras la ciudad santafesina depende casi por completo de Ezeiza o Aeroparque para canalizar el tráfico internacional, Mendoza opera como un hub regional consolidado, con vuelos directos a Santiago de Chile, San Pablo, Río de Janeiro, Lima y Panamá.
¿Cómo se explica, entonces, que plazas con menos infraestructura premium logren validar un mayor volumen de congresos homologados por la ICCA? La respuesta, según el informe conjunto del Bureau y OCICO, hay que buscarla menos en el hardware hotelero y más en la dinámica del mercado asociativo global, en la agilidad con que la estrategia pública y los bureaus locales traccionan candidaturas complejas, y en las proyecciones macroeconómicas que condicionan cualquier decisión de inversión del sector.
Córdoba y Rosario capitalizan su cercanía con la zona núcleo del país y una agenda corporativa y académica que logra proyectarse hacia el plano internacional. Mendoza, en cambio, todavía no consigue traducir sus ventajas comparativas (hotelería de lujo, conectividad aérea y el imán del enoturismo) en un volumen sostenido de postulaciones ganadas. Tener el mejor equipamiento hotelero del interior, coinciden en el sector, no alcanza si el contexto económico general sigue empujando hacia abajo la demanda y el gasto real de quienes viajan.
El diagnóstico, en ese sentido, es transparente: la infraestructura está consolidada, pero la coyuntura obliga a repensar las estrategias de captación. La provincia cuenta con las condiciones para competir; lo que falta, admiten desde el propio sector, es convertir esas condiciones en resultados antes de seguir cediendo terreno frente a plazas que, con menos recursos físicos, hoy demuestran mayor efectividad en la métrica que realmente importa.