23/09/2026 - Edición Nº903

Política

Datos polémicos

Salarios: una mejora en julio que no alcanza para todos

23/09/2026 | El índice general superó a la inflación mensual, pero los trabajadores privados registrados continuaron rezagados en el acumulado del año. La diferencia entre sectores y el retraso estadístico de los ingresos informales condicionan la lectura del resultado.


por Redacción Mendoza Económico


Los salarios aumentaron en julio por encima de los precios, aunque esa mejora no revirtió el deterioro acumulado por una parte de los trabajadores. El índice que difundió el INDEC  avanzó 2,8% mensual, frente a una inflación de 2,1%. Detrás de ese promedio, los empleados privados registrados obtuvieron el incremento más bajo de los tres grandes sectores relevados y siguieron perdiendo poder adquisitivo en la comparación con diciembre.

La distancia aparece al ampliar el período. Entre enero y julio, las remuneraciones privadas formales crecieron 17%, mientras el Índice de Precios al Consumidor acumuló 19,3%. La relación entre ambas variaciones equivale a una pérdida real cercana al 1,9%. El resultado muestra por qué un mes favorable no alcanza, por sí solo, para hablar de recuperación de los ingresos.

El conjunto de los salarios tuvo un desempeño diferente: acumuló una suba nominal de 21,8% en los primeros siete meses. Los empleados públicos registraron un aumento de 21,1% y los privados no registrados, de 34,4%. La brecha entre esas trayectorias explica que el indicador general pueda quedar por encima de la inflación mientras un segmento central del empleo formal permanece por debajo.

La distancia entre el mes y el año

Durante julio, las remuneraciones del sector privado registrado subieron 2,3%, las del sector público, 3%, y las correspondientes a trabajadores informales, 3,9%. El agregado de los dos primeros grupos, que conforman el empleo registrado, avanzó 2,5%. La mejora real de ese conjunto fue de alrededor de 0,4%, de acuerdo con el análisis publicado por Ámbito.

Para los asalariados privados formales, el avance mensual del poder de compra fue de apenas 0,2%. La misma evaluación ubicó ese ingreso 3,9% por debajo de enero de 2025, su máximo reciente, y 3,3% por detrás de noviembre de 2023. Los empleados estatales recuperaron cerca de 0,9% real en julio, aunque conservaban una pérdida de 15,7% respecto del inicio de la gestión de Javier Milei.

Son comparaciones con fechas distintas y conviene mantenerlas separadas. La variación mensual describe el movimiento más reciente, el acumulado anual toma diciembre como punto de partida y la comparación con noviembre de 2023 permite observar el recorrido desde antes del cambio de gobierno. Un resultado positivo en una de esas mediciones no modifica automáticamente las restantes.

La comparación interanual también exhibió diferencias. El índice general aumentó 36,2% entre julio de 2025 y julio de 2026, frente a una inflación de 33,8%. Los salarios privados registrados crecieron 29,7% y los públicos, 31%. Ambos quedaron detrás de los precios. El componente informal, con una variación de 59,9%, volvió a elevar el promedio total, aunque su interpretación requiere una precisión metodológica.

El consumo no repunta, señal de que los salarios siguen perdiendo frente a la inflación
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El retraso de la medición informal

El INDEC advierte que el índice de los asalariados no registrados tiene un rezago de cinco meses. Su cálculo surge de promedios trimestrales móviles de los ingresos horarios captados por la Encuesta Permanente de Hogares. Por esa razón, la cifra incorporada al informe de julio no constituye una observación contemporánea equivalente a la de los sectores registrados.

La precaución es decisiva para leer el dato agregado. La suba del componente informal integra el índice oficial, pero no permite concluir que esos trabajadores hayan recibido en julio una mejora efectiva de idéntica magnitud. Tampoco corresponde trasladar el comportamiento del promedio a cada hogar: el indicador sigue remuneraciones de distintos sectores, con metodologías y ponderaciones específicas.

La nota técnica señala que la medición busca aislar cambios asociados con horas trabajadas, ausentismo, premios y características individuales. Esa definición ayuda a entender por qué puede diferir de otros registros laborales. No todas las estadísticas sobre ingresos miden lo mismo, aun cuando se refieran a trabajadores asalariados y a un período similar.

Desde la perspectiva de las empresas, las diferencias también importan. Luciana Mosquera, especialista de TMF Group consultada por Bloomberg Línea, advirtió que proyectar el costo laboral exclusivamente a partir del promedio puede conducir a errores. Los convenios aplicables, la composición del personal y los puestos que una compañía necesita cubrir o retener determinan una evolución propia de su nómina.

Para el investigador Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, el sector privado continuaba estancado en niveles similares a los de febrero. Su evaluación resume una dificultad que las cifras permiten delimitar: hubo un pequeño alivio mensual, pero no una recomposición uniforme. Al terminar julio, el trabajador privado registrado todavía necesitaba recuperar la distancia entre el aumento de su salario desde diciembre y el encarecimiento de los bienes y servicios.