25/09/2026 - Edición Nº905

Empresas y Negocios

Despedida

Pedro Rosell, el maestro que transformó los espumosos argentinos

25/09/2026 | El reconocido enólogo mendocino falleció a los 90 años. Referente de varias generaciones, combinó docencia, investigación y trabajo en bodega y dejó una marca decisiva en el desarrollo de los espumosos de alta gama en la Argentina.


por Redacción Mendoza Económico


La vitivinicultura mendocina perdió a uno de sus grandes referentes. Pedro Federico Rosell, conocido en el sector como “el señor de las burbujas”, falleció a los 90 años luego de una trayectoria de más de medio siglo dedicada al vino, la docencia y la elaboración de espumosos.

Su nombre quedó estrechamente ligado a una concepción del trabajo basada en el conocimiento técnico, la precisión y el respeto por los tiempos de elaboración. Esa mirada acompañó toda su carrera y terminó encontrando su expresión más acabada en Bodega Cruzat, el proyecto que fundó en 2004 junto con empresarios chilenos para producir exclusivamente espumosos de alta gama mediante el método tradicional.

Pero su influencia dentro de la vitivinicultura argentina comenzó varias décadas antes.

Pedro Rosell, revolucionario del espumante argentino, falleció a los 90 años
Pedro Rosell, revolucionario del espumante argentino

Formación, universidad y Burdeos

Rosell nació en Mendoza en 1936, en una familia vinculada con la actividad vitivinícola. Se formó como enólogo en el Liceo Agrícola y Enológico Domingo Faustino Sarmiento y más tarde se graduó como ingeniero agrónomo en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo.

Su vínculo con la universidad continuó luego de finalizar sus estudios. Muy joven comenzó una carrera docente ligada a las cátedras de Química y Microbiología y mantuvo durante décadas una relación permanente con la enseñanza.

La docencia se convertiría en uno de los ejes centrales de su trayectoria. Rosell no sólo elaboró vinos y espumosos. También formó profesionales y transmitió una manera de entender la enología basada en el rigor técnico y la observación.

Una beca del gobierno francés lo llevó al Instituto de Enología de Burdeos, donde profundizó su formación y tuvo como maestro a Émile Peynaud, una de las figuras más influyentes de la enología moderna.

Aquella etapa consolidó un método de trabajo que conservaría durante toda su carrera: atención al detalle, disciplina técnica y respeto por los procesos naturales del vino.

La especialización en espumosos

A fines de la década de 1970, Rosell se incorporó a Navarro Correas, donde comenzó a desarrollar una de las líneas de trabajo que definirían su carrera.

Durante 1977 y 1978 participó en ensayos con distintas variedades para evaluar cuáles ofrecían mejores condiciones para la elaboración de espumosos. Los mejores resultados surgieron con Pinot Noir y Chardonnay, dos cepas que desde entonces ocuparían un lugar central en su trabajo.

La experiencia permitió avanzar en la elaboración de espumosos mediante el método tradicional y consolidó a Rosell como uno de los especialistas más reconocidos del país.

A lo largo de su carrera participó también en proyectos vinculados con Salentein, Lagarde y Rosell Boher, además de desarrollar tareas de asesoramiento y formación.

Para entonces, dentro de la industria vitivinícola su nombre ya estaba directamente asociado con el mundo de los espumosos.

Cruzat, un proyecto especializado

En 2004 inició junto con empresarios chilenos Bodega Cruzat, en Luján de Cuyo.

La propuesta tenía una particularidad clara dentro del sector: la bodega estaría dedicada exclusivamente a la producción de espumosos de alta gama mediante el método tradicional, con segunda fermentación en botella.

La selección de viñedos de altura, el trabajo con Pinot Noir y Chardonnay, los suelos de buen drenaje y los largos períodos de contacto con las levaduras fueron construyendo una identidad productiva estrechamente ligada a la concepción enológica de Rosell.

Cruzat representó la síntesis de décadas de experiencia y, al mismo tiempo, un espacio desde el cual continuar con su vocación docente. Durante años dictó cursos y capacitaciones sobre elaboración de espumosos y compartió los conocimientos adquiridos en la universidad, en Francia y en las bodegas por las que pasó.

Una influencia que excede las bodegas

Rosell formó parte de una generación de profesionales que contribuyó a elevar la calidad de los espumosos argentinos y a desarrollar una categoría que con el tiempo ganó mayor presencia dentro de la industria.

También fue autor de trabajos científicos relacionados con la elaboración de espumantes y llegó a desempeñarse como presidente honorario de la Comisión de Espumantes de Bodegas de Argentina.

Tras conocerse su fallecimiento, Bodega Cruzat lo despidió como maestro y referente y destacó su conocimiento, rigurosidad y respeto por los tiempos y los detalles. La empresa recordó que Rosell fue uno de los responsables de definir la filosofía enológica que continúa orientando su producción.

La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo también expresó sus condolencias a familiares, colegas y discípulos.

El aporte de Pedro Rosell no puede medirse solamente en bodegas, etiquetas o cargos. Su influencia aparece también en los profesionales que pasaron por sus aulas, en los equipos que trabajaron junto a él y en una forma de concebir la elaboración de espumosos que dejó instalada dentro de la vitivinicultura argentina.

Hizo de las burbujas una especialidad y de la enseñanza, una parte central de su legado.