Cimarrón Wines Co., la joven bodega mendocina liderada por Lucca Stradella, decidió avanzar en la diversificación de su propuesta y desembarcar en el sector gastronómico con un producto elaborado a partir de una de las materias primas características de Mendoza: el ajo. El resultado es un ajo negro desarrollado junto a los ingenieros agrónomos Julián Monteverdi y Francisco Cantú.
La iniciativa representa una ampliación del universo de negocios de un proyecto que nació vinculado al vino y que ahora busca incorporar productos gastronómicos diferenciados y con mayor valor agregado.
El ajo negro se obtiene a partir de ajo fresco sometido a un proceso controlado de temperatura y humedad. La transformación modifica profundamente sus características originales y da como resultado un producto de sabor dulce, textura suave, mayor complejidad y una marcada presencia umami.
Para Stradella, uno de los factores que impulsaron el proyecto fue precisamente la posibilidad de trabajar sobre una materia prima estrechamente vinculada con la producción local y transformarla.
“El ajo negro nos interesó porque parte de una materia prima muy de acá, de Mendoza, y es de los pocos productos gastronómicos que logra convertirse en algo completamente diferente”, explicó el empresario.
La propuesta parte así de una lógica que trasciende la simple comercialización de un producto primario. El proceso modifica las características del ajo fresco y permite obtener un ingrediente con otra identidad, otros usos y un posicionamiento diferente dentro de la gastronomía.
Stradella señaló que esa transformación amplía también el público potencial. “Creemos que puede ser un ingrediente muy interesante para un chef o una persona que quiera cocinar en su casa, porque permite aportar profundidad y un toque distintivo a una preparación, incluso utilizando pequeñas cantidades”.

Lucca Stradella, del vino al ajo negro
El lanzamiento implica además una nueva etapa para Cimarrón Wines Co., una bodega joven que se presenta como un proyecto orientado a desarrollar productos vitivinícolas originales y que cuenta con un equipo de profesionales que busca combinar innovación, tradición y experiencia.
Con el ajo negro, la empresa comienza a explorar una categoría diferente, aunque vinculada con la gastronomía y, por lo tanto, con un universo que mantiene puntos de contacto con el vino.
La apuesta permite además ampliar las ocasiones de consumo. El producto está pensado tanto para gastronomía profesional como para la cocina cotidiana, con aplicaciones que van desde platos elaborados hasta preparaciones sencillas.
La versatilidad aparece como uno de los principales atributos comerciales del nuevo producto. El ajo negro puede utilizarse en carnes, salsas, marinadas, pastas, arroces, emulsiones, mantecas saborizadas, vegetales, vinagretas y aderezos.
También puede untarse directamente sobre panes y tostadas e incorporarse en preparaciones dulces.
A diferencia del ajo convencional, no pretende reemplazarlo sino funcionar como un ingrediente con identidad propia. Su perfil permite agregar profundidad, dulzor y notas umami sin reproducir la intensidad aromática característica del ajo fresco.
Su textura facilita además la incorporación en preparaciones cremosas y emulsiones, mientras que pequeñas cantidades pueden modificar sensiblemente el resultado final de un plato.
El proyecto se inscribe dentro de una concepción empresarial que busca encontrar nuevas posibilidades alrededor de productos tradicionales.
Cimarrón Wines trabaja con distintos productores asociados y sostiene como parte de su filosofía el cuidado del medio ambiente, la protección de la tierra y la optimización permanente de los procesos productivos.
La incorporación del ajo negro abre ahora una nueva línea dentro de esa estrategia y coloca a la empresa fuera de los límites estrictamente vitivinícolas.
Para una compañía nacida alrededor del vino, el movimiento supone explorar un mercado distinto a partir de una materia prima profundamente identificada con Mendoza. La combinación de producción local, transformación e innovación gastronómica aparece, de esta manera, como el punto de partida para una nueva etapa del proyecto liderado por Stradella.