14/10/2026 - Edición Nº924

Economía

Inflación

El cero no llega y vivir en Mendoza exige cada vez más

14/10/2026 | Una familia mendocina necesitó $1.484.912 para no ser pobre en septiembre. La inflación provincial subió al 1,7% y la nacional al 1,9%, mientras el cero prometido por Milei sigue pendiente y se debilitan las expectativas económicas.


por Redacción Mendoza Económico


Una familia tipo mendocina necesitó $1.484.912 en septiembre para no quedar por debajo de la línea de pobreza, mientras que cubrir únicamente sus necesidades alimentarias demandó $618.713. Los montos acompañaron una nueva aceleración de los precios: la inflación del Gran Mendoza fue del 1,7%, dos décimas por encima de agosto, frente al 1,9% registrado a nivel nacional.

El resultado provincial quedó por debajo del promedio argentino, pero esa diferencia no modifica el problema central de los hogares: el costo de vida sigue aumentando. En Mendoza, los precios acumularon una suba del 21,5% en los primeros nueve meses de 2026 y del 31,3% interanual. En el país, el incremento desde enero alcanzó el 23,6%.

Septiembre también dejó otra promesa pendiente. Javier Milei había anunciado que, a partir de agosto, la inflación mensual comenzaría con cero. Pasaron dos mediciones y ninguna cumplió ese pronóstico, mientras las expectativas de actividad económica se deterioran.

Casi un millón y medio para cubrir lo básico

La Canasta Básica Total, que determina la línea de pobreza, incluye alimentos y otras necesidades esenciales. La Canasta Básica Alimentaria, que establece el umbral de indigencia, contempla exclusivamente los requerimientos alimentarios. Los valores difundidos por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas corresponden al hogar de referencia y varían según la composición familiar.

Los $1.484.912 no representan un presupuesto de comodidad económica, sino un umbral estadístico para cubrir necesidades básicas. Superarlo tampoco implica disponer de capacidad de ahorro ni permite concluir que un hogar recuperó el poder adquisitivo perdido.

La comparación con los salarios requiere, además, distinguir entre una remuneración individual y el ingreso total de la familia, que puede reunir aportes de varias personas. Lo decisivo es cuánto suman esos recursos frente al costo de sostener el hogar.

Por eso, exhibir una inflación inferior a la nacional dice poco sobre la situación de quienes no alcanzan a cubrir la canasta. Para esas familias, las dos décimas de diferencia no resuelven la cuenta de fin de mes.

Ropa, esparcimiento y salud encabezaron las subas

En Mendoza, Esparcimiento aumentó 3,8% e Indumentaria, 3,3%, por encima del índice general. Atención médica y gastos para la salud registró una suba del 1,9%.

Alimentos y bebidas, vivienda y servicios básicos y educación aumentaron 1,5%. Transporte y comunicaciones avanzó 1%, mientras que equipamiento y mantenimiento del hogar subió 0,6%.

La dispersión explica por qué la inflación no se siente igual en todos los hogares. Quienes debieron renovar ropa o afrontar mayores gastos médicos pudieron enfrentar aumentos superiores al promedio. Los alimentos, por su participación en el gasto cotidiano, mantienen una importancia decisiva aunque no encabecen las subas porcentuales.

Cinco meses sin quebrar el piso

El comportamiento nacional permite mirar la película completa. Después del 2,9% de enero y febrero y del 3,4% de marzo, la inflación bajó al 2,6% en abril. Desde mayo, los registros fueron 2,1%, 1,9%, 2,1%, 1,7% y 1,9%.

La desaceleración respecto del primer trimestre es evidente, pero también lo es la dificultad para profundizarla. Durante cinco meses, el índice se movió dentro de una franja estrecha. Tres mediciones quedaron por debajo del 2%; ninguna comenzó con cero.

El resultado de septiembre tampoco sorprendió a quienes seguían los precios. Coincidió con el 1,9% previsto por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Las estimaciones privadas se ubicaban entre el 1,8% y el 2,1%, con advertencias sobre alimentos, indumentaria y precios regulados.

La baja de agosto había estado vinculada principalmente con los componentes estacionales, mientras la inflación núcleo permanecía en el 1,8%, en línea con su promedio desde mayo. El mejor registro mensual del año no garantizaba, entonces, una reducción continua.

Los datos de la inflación de septiembre confirman que el cero está lejos
Los datos de la inflación de septiembre confirman que el cero está lejos

Del cero prometido al cambio de indicador

En marzo, durante el Foro Económico del NOA, Milei había anticipado que la inflación comenzaría con cero desde agosto. Sin embargo, ante el Council of the Americas celebró el 0,8% de inflación mayorista de julio y sostuvo que siempre se había referido a ese indicador, pese a su referencia previa a los precios minoristas.

El cambio no es una diferencia técnica menor. El IPC mide bienes y servicios consumidos por los hogares; los precios mayoristas corresponden a otra etapa comercial. No expresan de manera equivalente lo que una familia paga para vivir. Además, el índice mayorista volvió a subir 2,1% en agosto.

Precios persistentes y expectativas más débiles

El último REM proyectó una contracción trimestral desestacionalizada del 1% para el tercer trimestre y redujo al 1,5% el crecimiento esperado para 2026. Son estimaciones, pero describen un escenario incómodo: la inflación persiste mientras se debilitan las perspectivas económicas.

El Gobierno puede mostrar aumentos inferiores a los del primer trimestre. Todavía no puede exhibir el cero anunciado ni convertir la desaceleración en una garantía de bienestar. En Mendoza, la referencia concreta sigue siendo una canasta de casi un millón y medio de pesos: el umbral que los ingresos familiares deben alcanzar antes de hablar de recuperación.